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Rosa Esguerra Espanhol 1 página

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Página 1

I. Una Madre Ejemplar es Espiritual (vers. 3)

“A esta mujer apareció el ángel de Jehová…”

Después de la muerte de Josué, el pueblo de Israel quedo en gran vacío de liderazgo; no había quien guiará al pueblo en lo social, lo político y lo espiritual. El versículo que mejor retrata la situación del pueblo de Dios durante este tiempo es el siguiente: “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 2: 13).

La situación era verdaderamente terrible; por eso Dios levanto jueces o jefes, que más que lideres al estilo de Moisés o Josué, eran dirigentes militares para salvar al pueblo de la idolatría y/o apostasía.

El tiempo de los jueces fue un tiempo de estira y afloja, pues se levantaba un juez, direccionaba al pueblo, pero al morir, nuevamente el pueblo se desviaba. El capítulo 13 empieza diciendo que por séptima ocasión el pueblo volvía a hacer lo malo delante de Jehová; por tanto Jehová daba a los filisteos derecho para que oprimiesen a su pueblo (vers. 1). Esos eran los tiempos en los que Manoa y su esposa, ambos de la tribu de Dan, vivían (vers. 2).

Eran una pareja como muchas; sin embargo ellos carecían de algo que consideraban muy importante: Un hijo, ya que su esposa era estéril (vers. 2). Su dinámica familiar era muy sencilla, pues según los historiadores Manoa y su mujer se dedicaban al campo, a la siembra y cosecha de granos (vers. 9).

Con mucha seguridad la mujer se sentía muy mal; pues para las mujeres hebreas la esterilidad era una razón para sentirse deshonrada delante de Dios y los demás. De igual manera, con toda seguridad la petición de ser madre era puesta día con día delante de Dios con la esperanza de ser contestada.

La mujer de Manoa, la cual por cierto no se sabe su nombre, se encontraba en el campo, cuando de pronto tuvo una experiencia espiritual significativa: “A esta mujer apareció el ángel de Jehová…” (vers. 3) note usted que no dice un ángel de Dios, sino que específicamente se refiere a un “ángel” muy especial.

v.18 Pero lo que quiero resaltar es como Dios busca relacionarse con sus hijos; la mujer de Manoa, es una de las pocas personas en este mundo que han tenido el privilegio de tener una aparición visible de Dios; aunque con esto no desmerito la experiencia espiritual de muchos de nosotros; pues es un ejercicio de fe. Pero lo cierto es que Dios se acerca a la personas no solo para solucionarles sus problemas, sino también para revelarle sus propósitos.

Este propósito solo va hacer revelado o solo es posible cuando la personas es una persona espiritual. Pero ¿Cómo es una personas espiritual? Algunos pensarán que son los que hablan con suavidad o ternura, otros piensan que son aquellos que visten de manera vistosa y recatada; o aún más se piensan que son aquellos que saben mucho acerca de la divinidad.

Pero aunque la gente espiritual puede tener algunos de estos elementos, lo cierto es que una madre espiritual:

es aquella que tiene una relación viva, personal, diaria y significativa con Dios.

Es aquella que habla con Él de todos los asuntos de su vida, se somete a su Señorío y además le sirve con alegría.

Con todo lo anterior puedo asegurar que esta mujer tenía todos esos elementos; pues Dios no habla con quien no quiere hablar con Él, Dios no responde a aquel que no le busca, tampoco se acerca a quien le rechaza y menos a quien no deja que lo guíe.

La mujer tenía con toda seguridad el deseo femenino de ser madre, de darle un hijo a su esposo; sentía además la necesidad; pero también tenía una vida espiritual que trasmitirle a su hijo; no una religión con ceremonias, ritos o formas que cumplir, sino una vida cotidiana del todo espiritual. La gente cree que hay que hacer cosas para Dios para ser espiritual, pero cuando se es espiritual se hacen las cosas para Dios.

La esposa de Manoa, no solo le iba a dar amor, cariño y ternura; sino que además le iba a guiar por el sendero recto de Dios. Usted no debe esperar hablar con ángeles, o tener visiones espectaculares; esto no se requiere para ser una mujer espiritual.

Pablo, el apóstol de la fe, nos dice cuales es la manifestación de una vida espiritual, cual es la evidencia irrefutable de una vida de relación con Cristo: “…el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio…” (Gálatas 5: 22 NVI) y recuerde que no dice los frutos, sino el fruto; esto es que si tengo una vida espiritual, debe permitir que el Espíritu de Dios exprese todas esas características a través de sus vidas. ¿Cómo llegar a ser una madre ejemplar? Desarrollando

I. Una Madre Ejemplar es Espiritual (vers. 3)

“A esta mujer apareció el ángel de Jehová…”

Después de la muerte de Josué, el pueblo de Israel quedo en gran vacío de liderazgo; no había quien guiará al pueblo en lo social, lo político y lo espiritual. El versículo que mejor retrata la situación del pueblo de Dios durante este tiempo es el siguiente: “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jueces 2: 13).

La situación era verdaderamente terrible; por eso Dios levanto jueces o jefes, que más que lideres al estilo de Moisés o Josué, eran dirigentes militares para salvar al pueblo de la idolatría y/o apostasía.

El tiempo de los jueces fue un tiempo de estira y afloja, pues se levantaba un juez, direccionaba al pueblo, pero al morir, nuevamente el pueblo se desviaba. El capítulo 13 empieza diciendo que por séptima ocasión el pueblo volvía a hacer lo malo delante de Jehová; por tanto Jehová daba a los filisteos derecho para que oprimiesen a su pueblo (vers. 1). Esos eran los tiempos en los que Manoa y su esposa, ambos de la tribu de Dan, vivían (vers. 2).

Eran una pareja como muchas; sin embargo ellos carecían de algo que consideraban muy importante: Un hijo, ya que su esposa era estéril (vers. 2). Su dinámica familiar era muy sencilla, pues según los historiadores Manoa y su mujer se dedicaban al campo, a la siembra y cosecha de granos (vers. 9).

Con mucha seguridad la mujer se sentía muy mal; pues para las mujeres hebreas la esterilidad era una razón para sentirse deshonrada delante de Dios y los demás. De igual manera, con toda seguridad la petición de ser madre era puesta día con día delante de Dios con la esperanza de ser contestada.

La mujer de Manoa, la cual por cierto no se sabe su nombre, se encontraba en el campo, cuando de pronto tuvo una experiencia espiritual significativa: “A esta mujer apareció el ángel de Jehová…” (vers. 3) note usted que no dice un ángel de Dios, sino que específicamente se refiere a un “ángel” muy especial.

v.18 Pero lo que quiero resaltar es como Dios busca relacionarse con sus hijos; la mujer de Manoa, es una de las pocas personas en este mundo que han tenido el privilegio de tener una aparición visible de Dios; aunque con esto no desmerito la experiencia espiritual de muchos de nosotros; pues es un ejercicio de fe. Pero lo cierto es que Dios se acerca a la personas no solo para solucionarles sus problemas, sino también para revelarle sus propósitos.

Este propósito solo va hacer revelado o solo es posible cuando la personas es una persona espiritual. Pero ¿Cómo es una personas espiritual? Algunos pensarán que son los que hablan con suavidad o ternura, otros piensan que son aquellos que visten de manera vistosa y recatada; o aún más se piensan que son aquellos que saben mucho acerca de la divinidad.

Pero aunque la gente espiritual puede tener algunos de estos elementos, lo cierto es que una madre espiritual:

es aquella que tiene una relación viva, personal, diaria y significativa con Dios.

Es aquella que habla con Él de todos los asuntos de su vida, se somete a su Señorío y además le sirve con alegría.

Con todo lo anterior puedo asegurar que esta mujer tenía todos esos elementos; pues Dios no habla con quien no quiere hablar con Él, Dios no responde a aquel que no le busca, tampoco se acerca a quien le rechaza y menos a quien no deja que lo guíe.

La mujer tenía con toda seguridad el deseo femenino de ser madre, de darle un hijo a su esposo; sentía además la necesidad; pero también tenía una vida espiritual que trasmitirle a su hijo; no una religión con ceremonias, ritos o formas que cumplir, sino una vida cotidiana del todo espiritual. La gente cree que hay que hacer cosas para Dios para ser espiritual, pero cuando se es espiritual se hacen las cosas para Dios.

La esposa de Manoa, no solo le iba a dar amor, cariño y ternura; sino que además le iba a guiar por el sendero recto de Dios. Usted no debe esperar hablar con ángeles, o tener visiones espectaculares; esto no se requiere para ser una mujer espiritual.

Pablo, el apóstol de la fe, nos dice cuales es la manifestación de una vida espiritual, cual es la evidencia irrefutable de una vida de relación con Cristo: “…el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio…” (Gálatas 5: 22 NVI) y recuerde que no dice los frutos, sino el fruto; esto es que si tengo una vida espiritual, debe permitir que el Espíritu de Dios exprese todas esas características a través de sus vidas. ¿Cómo llegar a ser una madre ejemplar? Desarrollando

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Notas sobre Sem título, criado por Rosa Esguerra em 08-12-2024.
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Rosa Esguerra
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