Notas
A. Doctrina Naval
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CAPÍTULO II ORÍGENES DE LA DOCTRINA NAVAL
A. Antecedentes históricos.
El
futuro de México se encuentra ligado a los mares que le rodean, por lo que se
hace necesario conocer, analizar y comprender con una perspectiva de Estado, la
importancia de los litorales de la nación a partir de un enfoque histórico, que
permita proyectar con certeza su
porvenir y su inseparable vínculo con el mar.
El nacimiento de la Marina de Guerra Nacional se produjo tras la
consumación de la Independencia de México el 27 de septiembre de 1821. Sin
embargo, su consolidación aún se vislumbraba lejana en el horizonte, pues
España se negaba a reconocer los Tratados de Córdoba y con ello, la independencia de México.
Decisión que se materializó con la ocupación estratégica del Castillo de San
Juan de Ulúa, lo que se denominó el último reducto español, ya que por su
condición favorable de isla, pudo resistir más de cuatro años, por el apoyo que
recibió desde la Habana, Cuba; así como por las limitaciones de recursos a que
se enfrentó el naciente Estado Mexicano para adquirir sus primeras unidades de
superficie y conseguir sus tripulaciones.
No obstante que la Marina de Guerra Mexicana, mediante la
escuadrilla al mando del Capitán de Fragata Pedro Sainz de Baranda y Borreyro,
hizo capitular al reducto español el 23 de noviembre de 1825 y consolidó la
Independencia nacional, eso no impidió que España reintentara una vez más
reconquistar a México en 1829.
La
situación con España y la flota adquirida por el conflicto de Ulúa, motivó que
el Estado Mexicano, entre 1826 y 1829, decidiera junto a la Gran Colombia,
proseguir su lucha contra España en las aguas del Golfo de México, capturando
diversos barcos mercantes españoles. A cargo de esta tarea estuvo el Capitán de
Navío David Porter, quién logró en cuatro años dar renombre a la escuadrilla
naval mexicana, a la par que instruyó y disciplinó a las tripulaciones con base
en los reglamentos y manuales de la marina estadounidense, los que hizo
traducir al español. Estos reglamentos y manuales a su vez tenían una marcada
influencia europea y en ellos se encuentra una parte de los orígenes en que se
sustenta la doctrina naval del país.
La inestabilidad política de México y los sucesivos cambios de
gobierno, llevaron a la disolución de dicha escuadrilla naval. Unos años
después, la joven nación comenzó a sentir los efectos de los amagos
imperialistas de las grandes potencias de la época, que ante la disolución del
imperio ultramarino de España, se enfrentaron entre sí para imponer su
hegemonía en las naciones latinoamericanas, donde México, por su posición
geoestratégica fue uno de los blancos predilectos.
La soberanía nacional de México fue mancillada por diversas
potencias. De esta manera, fue despojado del 55% de su territorio nacional con
la firma de los Tratados de Guadalupe en 1848 y en 1864 le fue impuesto un
monarca extranjero. Las guerras conducidas contra México, evidenciaron la falta
de experiencia del Estado en el manejo de los conflictos externos, reflejando
la ausencia de un plan de defensa y de conciencia marítima.
Esa tendencia empezó a revertirse, durante el gobierno del General
Porfirio Díaz, pues bajo su régimen, se concedió preeminencia a la
modernización de la Marina de Guerra a partir de tres ejes nodales:
·
El educativo, con la creación
de la Escuela Naval Militar en 1897.
·
De infraestructura y con la
adquisición de doce unidades de superficie para la seguridad y defensa de la nación.
·
Jurídico, con la emisión de la
Ley Orgánica de la Marina Nacional de Guerra en 1900.
Para
1910 el proyecto de modernización de la Armada Nacional, era una realidad;
sin embargo fue interrumpido como
consecuencia del movimiento revolucionario. Durante este proceso histórico, se
hizo evidente la importancia de la marina, tanto para las fuerzas federales
como para los revolucionarios.
Uno de los hechos gloriosos de la Marina de Guerra Mexicana fue la
defensa del puerto de Veracruz el 21 de abril de 1914, en donde el personal de
la Escuela Naval, junto al pueblo veracruzano, se enfrentó a la invasión
norteamericana. En este hecho destacan las actitudes decididas del Comodoro
Manuel Azueta Perillos, quien encabezó la defensa desde la Escuela Naval, y del
Teniente José Azueta y el Cadete Virgilio Uribe quienes ofrendaron la vida en
cumplimiento de su deber, iluminando con su ejemplo la doctrina de las futuras
generaciones de marinos militares mexicanos.
Diversos son los momentos clave de desarrollo para la Armada
Nacional en el siglo XX, el primero se dio con la inclusión del artículo 32 en
la Constitución de 1917, el cual sentó las bases para la nacionalización de la
Marina Mexicana, pues se estableció que para pertenecer a ella se requería ser
mexicano por nacimiento.
Otro
momento, fue en pleno contexto de la Segunda Guerra Mundial, pues como parte de
las necesidades de defensa hemisférica en el continente americano, se efectuó
una de las reformas más trascendentales en el marco marítimo de México,
agrupando el 30 de diciembre de 1939, todos los entes gubernamentales
relacionados con el mar en un Departamento Autónomo de Marina y que un año
después fue elevada al rango de Secretaría de Estado. Cabe precisar, que ambas
reestructuraciones se hicieron con el firme propósito de lograr el desarrollo y
la defensa marítima del territorio.
Se dieron otros hechos que marcan el accionar de nuestra Armada a
fines de los años sesenta, cuando México expande su mar territorial a 12 millas
náuticas y posteriormente en 1976 cuando entra en vigor el Decreto que
establece, a lo largo de los más de 11 mil kilómetros de su litoral, una Zona
Económica Exclusiva de 200 millas náuticas, en la que México ejerce derechos
soberanos. (3’149,920 Kms2 de zonas marítimas).
El Proyecto de Modernización Operativa que ha desarrollado la Armada
en los últimos años, ha permitido hacer eficiente el poder naval de la
federación, a través de la adquisición de diversas unidades de superficie y
aéreas así como la construcción en astilleros de la Secretaría de Marina de
patrullas oceánicas y patrullas interceptoras, con tecnología y armamento
moderno, de la misma manera se ha equipado a la Infantería de Marina con
vehículos, armamento y equipo acorde a las exigencias de las nuevas amenazas.
También
se crearon las Estaciones Navales de Búsqueda y Rescate con la finalidad de materializar
y optimizar la parte operativa del Sistema Nacional de Búsqueda y Rescate
Marítimo, ya que la Armada de México es el organismo registrado para tal fin
ante la Organización Marítima Internacional.
B. Desarrollo profesional.
Como
ya se ha mencionado la Escuela Naval se fundó en 1897 con el proyecto de
modernización del presidente Porfirio Díaz, organizándose el aspecto educativo
y de doctrina bajo el enfoque de la escuela prusiana de la Kriegsakademie y de
los aportes teóricos de Jomini y Clausewitz.
Antes de este hecho la oficialidad de la marina mexicana se formaba
en la Armada Española, precisándose que a lo largo del siglo XIX la Armada
Nacional había intentado consolidar la enseñanza naval con la creación en 1824
de la Escuela Naval de Tlacotalpan y otras escuelas que surgieron y
desaparecieron debido a la inestabilidad interna.
Posteriormente, ya en el siglo XX, se crearon otras escuelas de
formación de oficiales como la de Aviación Naval en 1943 y más recientemente
las escuelas: Médico Naval, de Ingenieros de la Armada, Enfermería,
Intendencia, Electrónica, Mecánica de Aviación, Maquinaria Naval e Infantería de Marina.
Por
otro lado, el personal de Clases y Marinería se vio beneficiado con la creación
de la Escuela de Marinería en 1942 y el Centro de Capacitación de la Armada en
1946.
Especial atención debe darse a la creación del Centro de Estudios
Superiores Navales que nació en 1970 con la misión de desarrollar los
conocimientos superiores de orden naval, científico y marítimo que contribuyera
a la preparación del personal de
Almirantes, Capitanes y Oficiales.
Las fuentes documentales refieren que la infantería de marina nació
al interior de la Armada Nacional al crearse el Ministerio de Guerra y Marina el
4 de octubre de 1821, una vez consumada la independencia de México y en 1957 se
establece como carrera en la Heroica Escuela Naval Militar. Posteriormente se
incorpora la especialidad de paracaidista en 1975.
Como virtud importante, cabe destacar que la Armada de México, con
un espíritu de equidad de género, ha admitido entre sus filas a personal
femenino desde tiempos remotos, principalmente en actividades relacionadas con
la salud y administrativas. Posteriormente se abrieron otras posibilidades en escuelas
de formación, incluyendo recientemente para carreras de mando.
C. La tradición naval.
La
Tradición Naval es el conjunto de costumbres, conocimientos y formas de
conducta que caracterizan y distinguen a los marinos militares mexicanos,
contribuyendo a modelar y orientar al personal durante su vida en la Armada.
Habiéndose formado a través de nuestra historia, esta tradición ha permitido a
los elementos de la Armada de México obtener el lugar de prestigio que poseen
ante los ojos de sus conciudadanos y, a través de los mares, ganar un lugar de
respeto y consideración internacional.
Esta Tradición ha permitido al personal naval desempeñar con
efectividad sus actividades, conservando una conducta de apropiada educación y
en muchas ocasiones de refinamiento. Genera un amplio sentimiento de
solidaridad que se deriva de las peculiares dificultades que impone la
necesidad de operar en el medio marítimo. Esta solidaridad se genera entre el
personal de la Armada de México, así como con la gente de mar y miembros de
otras Armadas del mundo, generando respeto mutuo y la clásica caballerosidad
del Oficial Naval.
Aunque la Tradición Naval no está contenida en un sólo documento, ya
que se transmite de generación en generación por la vía del ejemplo, se puede
afirmar que se encuentra contenida en algunas publicaciones y principalmente en
el actuar cotidiano de sus hombres y mujeres. No es estática, ya que con la
aplicación de nuevas normas se van incorporando prácticas que perduran en el
tiempo por su acertada concepción, generando una positiva evolución. Es
responsabilidad de todo el personal de la Armada de México como un compromiso
de honor, la preservación, práctica y difusión de la Tradición Naval.
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CAPÍTULO III CONCEPTOS, VALORES Y PRINCIPIOS DOCTRINARIOS
La Doctrina Naval es el conjunto de principios, conceptos y
directrices fundamentales que guían la organización, preparación y el empleo
del Poder Naval de la Federación para el cabal cumplimiento de la misión que la
Armada de México tiene asignada por ley, contribuyendo así al logro de los
objetivos nacionales.
A. Conceptos doctrinarios
La
Doctrina Naval se fundamenta en los
preceptos legales, conceptuales y éticos que norman y orientan la creación,
organización y acción de la Armada de México y están dados en todos los casos
por:
·
La legislación nacional vigente.
·
Los hechos históricos.
·
La tradición naval.
·
La estrategia naval, derivada
de la estrategia militar.
·
Los valores morales e intelectuales.
·
Los valores institucionales.
·
La experiencia, que impone un
carácter dinámico a la doctrina.
·
Las nuevas tecnologías.
El
éxito de cualquier Armada organizada está asociado directamente con la eficacia
de su Doctrina Naval, es decir, la correcta interpretación del contexto para el
cual se ha formulado, su acertado desarrollo y la efectividad en su aplicación.
La Doctrina Naval es el punto a partir del cual se desarrollan soluciones y
opciones para enfrentar demandas específicas en situaciones de paz, conflicto,
crisis o guerra.
Se debe considerar que la Doctrina es dogmática, pero requiere del
juicio personal en su aplicación; es conceptual y a la vez flexible; es una forma
compartida de pensar. Contiene los conceptos que constituyen el marco necesario
para conseguir el imprescindible acuerdo intelectual entre todos los
componentes de la Armada de México y por ello es concebida y formulada con base
en nuestra historia, cultura, tradición y la realidad del contexto en que será aplicada.
Es referencia que guía las acciones hacia objetivos bien definidos y
proporciona las bases para el uso de una
terminología común, asegurando la eficiencia y el acierto en la ejecución de los
procedimientos y las tácticas, lo cual demanda un profundo conocimiento de la
misma. La doctrina influye en:
·
Las normas y procedimientos de operación.
·
La política de personal que influye directamente en la trayectoria
profesional de los elementos de la institución.
·
Las bases que orientan a los
mandos para la formación moral, intelectual y física del personal, a través de
un liderazgo ético, humano y profesional, que detone el entusiasmo e incremente
la proactividad en cada una de sus acciones.
·
Los fundamentos de la enseñanza
naval que, entre otros, conforman los planes de estudio en los distintos
niveles de la misma.
·
Las bases para la elaboración
de los planes de adiestramiento de las unidades e instrucción del personal.
·
Los criterios para el
perfeccionamiento de las estructuras orgánicas.
·
La determinación del
equipamiento y tecnología de los medios operativos, así como el diseño y la
cantidad de unidades de superficie, aeronavales y de infantería de marina.
·
El diseño y operación de un
aparato logístico eficiente, así como la adecuada visión y selección en el
complicado procedimiento de adquisición de medios.
Para
que la Doctrina Naval sea útil debe ser uniformemente conocida, entendida y
aplicada; con la doctrina se obtiene estandarización en la acción sin
restringir la libertad de juicio profesional de los elementos de la Armada de
México, ni la necesaria iniciativa requerida en el ejercicio del mando. La
convicción de lo que se es y de lo que se hace está en cada individuo, pero la
guía que conjunta todas las acciones individuales en una sola y poderosa acción
de grupo está en la doctrina.
B. Valores doctrinarios
Los
valores son la base sobre la cual el ser humano forja sus convicciones y apoya
sus acciones; los valores dan sentido a nuestras vidas, estructuran y orientan
nuestra conducta proporcionando un marco de referencia a nuestras palabras y
acciones.
En la Armada de México los valores doctrinarios rigen el
comportamiento de los miembros de la institución y contribuyen a formar los
rasgos de su personalidad. Los valores actúan como principios y constituyen el
fundamento de todo juicio, decisión o acción que realiza el personal naval a lo
largo de su carrera profesional.
Algunas características son deseables en todo individuo que se
integra a una organización, sea esta militar o no, destacan entre ellas la
entrega, la disponibilidad, la capacidad, la creatividad, la iniciativa, la
discreción, la tolerancia y el sentimiento de pertenencia o “amor por la
camiseta” como se le llama coloquialmente; sin embargo, no debemos confundirlas
con los valores institucionales que son aquellos que hacen del conjunto un
pilar que apoya a la sociedad y a la patria.
Los criterios para escoger los valores de una institución militar
pueden ser muy variados, sin embargo aquellos que se consideran indispensables
son los que tienen aplicabilidad para todos los grados y situaciones; los que
son perennes, es decir, son siempre actuales y por ende apegados a la situación
que vive la sociedad mexicana en el contexto nacional e internacional; y por
último los que van más allá de las características personales positivas porque su
rasgo fundamental es el bien del conjunto a través de la institucionalidad.
Los conceptos originarios de los valores contemplados en la doctrina
naval están inscritos en una placa de bronce colocada en la Heroica Escuela
Naval Militar; estos son los de Honor, Deber, Lealtad y Espíritu de Justicia.
Aunque estos se consideran los valores fundamentales para la Institución, la
tradición naval incluye otros que hacen del conjunto un código de conducta para
el personal de la Armada de México, considerados como valores institucionales.
Su descripción substancial es la siguiente:
HONOR. Es la cualidad moral que lleva a la persona al estricto cumplimiento
de los compromisos establecidos con su nación, la institución, sus
conciudadanos y con ella misma, conduciéndose con dignidad, integridad y
espíritu de justicia en todo momento dentro y fuera del servicio.
DEBER. Es la vocación que muestra el personal naval para cumplir cabalmente
con las obligaciones que la sociedad y el servicio exigen.
LEALTAD. Es la convicción de fidelidad hacia la nación, la institución, la
superioridad y subalternos.
PATRIOTISMO. Es el amor, devoción y compromiso que se tiene por México y sus
símbolos, anteponiéndola siempre a cualquier interés personal y de grupo.
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- Usuário eliminado · mar 2017
- Atualizado
- 9 mar 2017
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- Criado por Clara Castillo Canela · 8 mar 2017
- Copiado por Clara Castillo Canela · 9 mar 2017
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