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biologia
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Una de las preocupaciones más antiguas del ser humano es saber cómo se originó la vida en la
Tierra. A lo largo de los años, el hombre siempre se ha interesado por saber el origen de la vida en el
planeta. También ha sido uno de los temas más espinosos para la biología entender y explicar el origen de
la vida, esa gran incógnita que acompaña a la humanidad desde épocas milenarias.
Desde siempre los científicos se plantearon el interrogante de cómo se originaron los seres vivos en
la Tierra. De todas las explicaciones que se conocen es necesario poner la lupa en dos importantes hipótesis
científicas del siglo XX: la panspermia y la quimiosintética.
HIPÓTESIS: PANSPERMIA
Esta hipótesis fue postulada a comienzos del
siglo XX por el químico sueco Svante Arrhenius y
defendida por Francis Crick. Plantea el surgimiento de
la vida en la Tierra partir de esporas de bacterias
(formas durmientes de bacterias, es decir, en estado
latente) provenientes del espacio exterior, que llegaron
transportadas, por ejemplo, por meteoritos. Sin
embargo esta hipótesis no responde a algunos
interrogantes, como por ejemplo, ¿Cómo se formaron
esas células? ¿Cómo pudieron soportar las condiciones
desfavorables (ausencia de atmosfera y agua) durante
la travesía espacial o el intenso calor al caer el
meteorito en la Tierra?
Por muy increíble que parezca, la idea de que las esporas pudieran sobrevivir la travesía espacial no
es considerada hoy en día tan descabellada. Peter Weber y Mayo Greenberg, dos investigadores holandeses,
pusieron a prueba esta hipótesis sometiendo a diversas esporas a las condiciones más extremas y
demostraron que unas pocas podrían haber sobrevivido.
HIPÓTESIS: QUIMIOSINTÉTICA
Esta hipótesis propone la evolución química de la vida. En la actualidad es la más aceptada y fue
propuesta por el bioquímico ruso Alexander Oparin y el biólogo inglés John Haldane, cada uno por su lado
pero en forma casi simultánea.
Estos científicos analizaron primero como era la Tierra hace alrededor de 4000 millones de años.
En aquel entonces había una intensa actividad volcánica que provocó la eliminación de gases y la
acumulación de hidrógeno, dióxido de carbono, metano, amoníaco y vapor de agua a su alrededor. Estas
sustancias formaron la atmósfera primitiva que retenía el calor del Sol con el consiguiente aumento de la
Biología – temperatura (efecto invernadero). A ellos hay que sumarle las intensas descargas eléctricas de las
tormentas y la ausencia de la capa de ozono que frenaba la radiación solar.
Alrededor de 100 millones de años más tarde, la superficie terrestre se enfrió rápidamente, la
atmósfera comenzó a perder gran parte de de su humedad y el agua precipitó, tomó contacto con la corteza
terrestre y así se formó el océano primitivo.
Luego, Oparin y Haldane postularon que entre las sustancias que constituían la atmósfera primitiva,
que eran muy sencillas, se producían múltiples reacciones químicas que generaban otros compuestos algo
más complejos. Esto ocurrió gracias a las radiaciones solares, las altas temperaturas y la energía eléctrica
descargada por las fuertes tormentas.
Las primitivas moléculas orgánicas así formadas fueron arrastradas por la lluvia hasta los océanos y
conformaron un liquido que Oparin y Haldane denominaron caldo primitivo. La ausencia de oxígeno
gaseoso fue necesaria para que el caldo se mantuviera estable.
Entre estas sustancias surgidas en la Tierra primitiva se habrían originado algunas capaces de
autoduplicarse y proliferar. Por primera vez surgió algo con la capacidad de duplicarse, una característica
propia de los seres vivos.
Experimento de Miller y Urey
En 1953, Stanley Miller, un bioquímico que trabajaba en la Universidad de Chicago bajo la tutela de
un científico prestigioso, Harold Urey, llevó a cabo un experimento en el cual simuló las condiciones que
consideraban que podía haber tenido la Tierra hace 4000 MA. El objetivo era corroborar si a partir de esas
sustancias sencillas se podían formar otras más complejas, tales como las que hoy forman parte de los seres
vivos.
Miller diseñó un dispositivo con dos matraces comunicados que imitaban la atmósfera primitiva y el
océano primitivo. Al primero lo calentó y en el segundo generó descargas eléctricas que simulaban las
tormentas y las radiaciones que azotaban la Tierra primitiva.
Al cabo de unos días dejó enfriar el dispositivo y tomó muestras para analizar. Comprobó que se habían
formado aminoácidos y otras sustancias fundamentales en la composición de los seres vivos.
el origen de la vida
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- Descrição
- Notas sobre biologia, criado por sol ballabriga em 04-05-2017.
- Criado por
- sol ballabriga · mai 2017
- Atualizado
- 4 mai 2017
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