Sem título
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- Cuando en 1774 se ordenó la apertura en Bogotá de una biblioteca pública con los libros que habían sido de la expulsada Compañía de Jesús, siguiendo una propuesta hecha por el criollo Francisco Antonio Moreno y Escandón, la decisión de las autoridades virreinales se enmarcaba en un intenso debate acerca del papel de sacerdotes y laicos en la cultura colonial. En cierto modo, era una consecuencia lógica de la propuesta de tener una universidad pública: así como la docencia debía sustraerse al control de las ordenes religiosas, los libros debían estar al servicio de toda la sociedad, y no sólo de un grupo privilegiado de eruditos, y debían estimular el paso de una forma de enseñanza escolástica, centrada en el debate oral, a nuevos métodos de formación
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- La claridad de propósitos que llevó a la creación de la primera biblioteca nacional en América y una de las primeras bibliotecas públicas, no perduró, y la historia de las bibliotecas públicas en Colombia muestra que estas instituciones han tenido un papel muy secundario dentro de la vida cultural del país y han estado en un lugar muy bajo de las prioridades del Estado. La misma biblioteca nacional no fue muy atendida por el Estado. Raras veces ha podido ampliar sus colecciones en forma ordenada, y ha dependido sobre todo de donaciones y de la obligación de legal de entregarle los libros impresos en el país, establecida en 1834, pero cumplida aún hoy en forma muy parcial.

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- Quizás el momento más activo en la historia de la Biblioteca Nacional correspondió, como había ocurrido con su origen, a un proyecto cultural relativamente claro y definido, que volvió a dar una posición central a la biblioteca pública dentro de la política educativa y cultural del país. En la década del treinta, bajo el impulso del ministro Luis López de Mesa, el gobierno le asignó una función central en el proceso de divulgación de la cultura nacional que hacia parte integral del proyecto ideológico liberal. La Biblioteca, dirigida entre 1931 y 1938 por Daniel Samper Ortega, se encargó de formar una colección básica ofrecida a todos los municipios del país, compuesta en primer lugar por 100 obras cuidadosamente escogidas del patrimonio literario del país, (la selección Samper Ortega, que fue seguida en 1941 por la Biblioteca Popular de Cultura Colombiana) fuera de una colección española de literatura juvenil (la Colección Araluce) y libros sobre temas prácticos. Fue el primer intento de un sistema nacional de bibliotecas públicas, denominadas entonces "bibliotecas aldeanas"
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- El surgimiento y desarrollo de la Biblioteca Pública.Las bibliotecas mencionadas, sin embargo, estaban conformadas por pequeñas colecciones, formadas de manera arbitraria y casual, casi siempre a partir de donaciones, sin criterios muy claros de servicio. Usualmente eran bibliotecas en la que las mesas de lectura estaban separadas por un mostrador de la colección, y un bibliotecario aficionado entregaba las obras a los lectores. Con excepción de la Biblioteca Nacional, que adoptó el sistema Dewey en 1931, pocas bibliotecas, escolares o públicas, tenían un sistema moderno de clasificación.

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- Bibliotecas Estatales o Bibliotecas Privadas?Aunque tradicionalmente la literatura sobre bibliotecas públicas ha insistido en que las bibliotecas públicas deben ser el resultado de una política pública, la situación colombiana se ha desviado de esta tendencia. La mayor financiación para el sistema de bibliotecas públicas de Colombia proviene del Banco de la República, entidad estatal pero independiente del gobierno, y de las Cajas de Compensación Familiar. Los municipios y departamentos, a pesar de que han recibido sumas muy elevadas de recursos de transferencias del gobierno central para gasto cultural, han dejado de lado la atención a las bibliotecas, con la única excepción significativa de Bogotá. La situación fiscal hace muy improbable que esta situación cambia en la próximo lustro. Aunque en algunos municipios existen posibilidades de destinar recursos adicionales a bibliotecas, la voluntad política para hacerlo es limitada, y únicamente cuando se ve la biblioteca como un complemento necesario dentro de una estrategia de mejoramiento de la calidad de la educación es posible lograr un apoyo efectivo de las autoridades municipales.

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- Bibliotecas públicas o bibliotecas escolares.
- Durante muchos años se ha desarrollado un reiterado debate sobre el problema de la prestación de servicios a escolares. Existe un consenso básico en la conveniencia de que los servicios de las bibliotecas públicas no incluyan el manejo de textos escolares y en la inconveniencia de los tipos de actividad académica fijados por los profesores para desarrollar en las bibliotecas, que convierten a estas en sitios para hacer tareas elementales y usualmente inútiles o absurdas. Sin embargo, hay un amplio desacuerdo acerca de lo que deba hacerse para promover el uso de las bibliotecas públicas, sobre la conveniencia de que el público sea esencialmente de estudiantes y sobre la responsabilidad de escuela y biblioteca en las formas de utilización actual de los servicios bibliográficos. Buena parte de la discusión se ha mantenido en un nivel teórico, reiterando las definiciones internacionales, sin que ilumine las decisiones posibles de las bibliotecas y de las estrategias razonables para promover una lectura más creativa por parte de los jóvenes escolares. Sobre esto, sin poder desarrollar aquí una adecuada justificación, quiero defender dos puntos de vista no muy compartidos
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- Bibliotecas públicas y nuevas tecnologíasEl desarrollo de Internet, en especial, está cambiando el contexto de acción de las bibliotecas públicas. Buena parte del material informativo que en otras países es parte central de la biblioteca pública (aunque en Colombia se ha desarrollado poco), a saber la información cívica y la orientación en las gestiones individuales (relaciones con el estado, procedimientos burocráticos, normas y reglamentos legales, oportunidades de formación y empleo, servicios de las entidades públicas) estará pronto disponible en la red, y la función de la biblioteca deberá ajustarse teniendo en cuenta estos cambios. Del mismo, modo, buena parte de la información concreta que complementa el proceso escolar (biografías de personajes históricos y culturales, cronologías, listas científicas y artísticas, datos sobre obras, autores, regiones, localidades, ambientes ecológicos, normas legales) estarán también en las bibliotecas virtuales de la red. El profesor que pide una tarea factual tradicional descubrirá pronto que los estudiantes la pueden bajar sin ir a la biblioteca, y el reflejo de pedir que venga fotocopiada y no "bajada" de la red, por absurdo que parezca, ya se está dando

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- Slides sobre Sem título, criado por stella_p24 em 24-10-2015.
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- stella_p24
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