Modul 4 von 10 · Text
Física y metafísica: hilemorfismo, cambio y causalidad.
FISICA Y METAFÍSICA: HILEMORFISMO, CAMBIO Y CAUSALIDAD.
-LOS PRINCIPIOS DEL CAMBIO.
Parménides subrayaba la inmovilidad del ser y Heráclito había puesto de relieve la movilidad del physis. Platón contraponía la inmutavilidad de las ideas frente al cambio incesante y caótico de la materia. La teoría aristotélica de la potencia y el acto va a armonizar teleológicamente la tradicional oposición entre el ser y el devenir. Los seres naturales son compuestos hilemórficos, es decir son hyle (materia) estructurada según una morphe (forma). Dicha forma no moldea la materia de manera inmediata sino de forma progresiva. Desde que un ser natural es engendrado hasta que desarrolla las potencialidades que genéricamente pertenecen a su especie tiene lugar un largo y complejo proceso. Es el proceso en virtud del cual un embrión va desarrollando sus potencialidades hasta que se convierte en un ser humano en acto.
Parménides establecía una oposición absoluta entre el ser y no ser haciendo inviable el movimiento. Aristóteles establece una nueva oposición entre ser en acto y ser en potencia. El ser en potencia no es un ser absoluto sino un no ser aun . La semilla no es un arbol, pero posee un impulso interno a desplegar su potencialidad hasta llegar a serlo en acto.
El cambio natural es un tránsito de la potencia al acto. En dicho tránsito la primacía corresponde al acto, ya que el cambio se orienta a un fin: la actualización de la forma. Nosotros mismos, desde el momento de la fecundación, pasamos de embriones a bebés, de bebés a niños y de niños a adultos. A lo largo de ese proceso de formación vamos actualizando las potencialidades que corresponde a la forma humana. A partir del momento en que un individuo está formado, éste se vuelve apto para la reproducción, para engendrar. Así se completa el ciclo de la vida, al igual que en potencia son árboles que producirán frutos que tienen semillas.
Un cambio esencial es nacer y morir, el resto son cambios accidentales. Las modificaciones accidentales pueden ser de tres tipos: CUANTITATIVOS, CUALITATIVOS Y LOCALES.
En todo cambio hay lo que permanece (materia), lo que aparece (forma) y lo que desaparece (privación). Así a un niño le van cayendo los dientes de leche para que nazcan sus dientes de adulto, mientras que su persona permanece. Cuando los cambios son accidentales lo que permanece es la sustancia, cuando los cambios son sustanciales, lo que permanece es la materia. La materia primera nunca se muestra en la experiencia, solo la percibimos ya configurada dentro de un compuesto hilemórfico. A la materia primera solo accedemos por razonamiento abstracto.
-LOS PRINCIPIOS DEL CAMBIO.
Parménides subrayaba la inmovilidad del ser y Heráclito había puesto de relieve la movilidad del physis. Platón contraponía la inmutavilidad de las ideas frente al cambio incesante y caótico de la materia. La teoría aristotélica de la potencia y el acto va a armonizar teleológicamente la tradicional oposición entre el ser y el devenir. Los seres naturales son compuestos hilemórficos, es decir son hyle (materia) estructurada según una morphe (forma). Dicha forma no moldea la materia de manera inmediata sino de forma progresiva. Desde que un ser natural es engendrado hasta que desarrolla las potencialidades que genéricamente pertenecen a su especie tiene lugar un largo y complejo proceso. Es el proceso en virtud del cual un embrión va desarrollando sus potencialidades hasta que se convierte en un ser humano en acto.
Parménides establecía una oposición absoluta entre el ser y no ser haciendo inviable el movimiento. Aristóteles establece una nueva oposición entre ser en acto y ser en potencia. El ser en potencia no es un ser absoluto sino un no ser aun . La semilla no es un arbol, pero posee un impulso interno a desplegar su potencialidad hasta llegar a serlo en acto.
El cambio natural es un tránsito de la potencia al acto. En dicho tránsito la primacía corresponde al acto, ya que el cambio se orienta a un fin: la actualización de la forma. Nosotros mismos, desde el momento de la fecundación, pasamos de embriones a bebés, de bebés a niños y de niños a adultos. A lo largo de ese proceso de formación vamos actualizando las potencialidades que corresponde a la forma humana. A partir del momento en que un individuo está formado, éste se vuelve apto para la reproducción, para engendrar. Así se completa el ciclo de la vida, al igual que en potencia son árboles que producirán frutos que tienen semillas.
Un cambio esencial es nacer y morir, el resto son cambios accidentales. Las modificaciones accidentales pueden ser de tres tipos: CUANTITATIVOS, CUALITATIVOS Y LOCALES.
En todo cambio hay lo que permanece (materia), lo que aparece (forma) y lo que desaparece (privación). Así a un niño le van cayendo los dientes de leche para que nazcan sus dientes de adulto, mientras que su persona permanece. Cuando los cambios son accidentales lo que permanece es la sustancia, cuando los cambios son sustanciales, lo que permanece es la materia. La materia primera nunca se muestra en la experiencia, solo la percibimos ya configurada dentro de un compuesto hilemórfico. A la materia primera solo accedemos por razonamiento abstracto.