Modul 8 von 10 · Mindmap
Ética y política.
Ética y Política.
La ética de Aristóteles es eudemonista, según la cual el fin último es la felicidad, su Bien Supremo. Dicha felicidad se basa en la realización de la propia naturaleza. Una vida excelente y virtuosa son términos que se complican. La palabra griega que traducimos como virtud, areté, significa excelencia.
La virtud no es solo una cuestión teórica sino tambien práctica, Aristóteles diferencia entre las virtudes dianoéticas y éticas.
Aristóteles es consciente de que una cosa es conocer el bien y otra actuar bien. Frente al intelectualismo moral, Aristóteles llama la atención sobre la distancia que separa las virtudes que tienen que ver con lo que sabemos, de aquellas que tienen que ver con lo que hacemos.
Si adquirimos una virtud nosotros nos beneficiamos de ella, del mismo modo que si adquirimos un vicio nosotros somos los primeros perjudicados. El resultado de nuestras acciones recaen sobre nosotros mismos.
La virtud consistiría en la capacidad de escoger el justo medio. De ahí que la virtud ética fundamental sea la justicia. El hombre justo es ponderado y prudente, saber deducir con justicia la armonía del término medio.
En la comprensión aristotélica de la justicia como virtud cabe destacar un sentido universal y un sentido particular.
La ética es inseparable de la política porque el individuo solo puede desarrollarse éticamente como ciudadano y no puede ser un buen individuo sin ser un buen ciudadano. Al igual que cabe definir al hombre como animal racional, cabe definirlo como animal político. La vida política es imposible para las bestias e innecesaria para los dioses pero indispensable para el hombre. Solo en sociedad puede el ser humano de la potencia al acto.
La ética de Aristóteles es eudemonista, según la cual el fin último es la felicidad, su Bien Supremo. Dicha felicidad se basa en la realización de la propia naturaleza. Una vida excelente y virtuosa son términos que se complican. La palabra griega que traducimos como virtud, areté, significa excelencia.
La virtud no es solo una cuestión teórica sino tambien práctica, Aristóteles diferencia entre las virtudes dianoéticas y éticas.
Aristóteles es consciente de que una cosa es conocer el bien y otra actuar bien. Frente al intelectualismo moral, Aristóteles llama la atención sobre la distancia que separa las virtudes que tienen que ver con lo que sabemos, de aquellas que tienen que ver con lo que hacemos.
Si adquirimos una virtud nosotros nos beneficiamos de ella, del mismo modo que si adquirimos un vicio nosotros somos los primeros perjudicados. El resultado de nuestras acciones recaen sobre nosotros mismos.
La virtud consistiría en la capacidad de escoger el justo medio. De ahí que la virtud ética fundamental sea la justicia. El hombre justo es ponderado y prudente, saber deducir con justicia la armonía del término medio.
En la comprensión aristotélica de la justicia como virtud cabe destacar un sentido universal y un sentido particular.
La ética es inseparable de la política porque el individuo solo puede desarrollarse éticamente como ciudadano y no puede ser un buen individuo sin ser un buen ciudadano. Al igual que cabe definir al hombre como animal racional, cabe definirlo como animal político. La vida política es imposible para las bestias e innecesaria para los dioses pero indispensable para el hombre. Solo en sociedad puede el ser humano de la potencia al acto.