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Nivel 2 Primer documento de estudio "Estrategias del Entrenador en las sesiones de entrenamiento"
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ESTRATEGIAS DEL ENTRENADOR EN LAS
SESIONES DE ENTRENAMIENTO
Jose
María Buceta
4.1. ACTITUD CONSTRUCTIVA
4.2. DIRECCIÓN DE LOS EJERCICIOS DEL
ENTRENAMIENTO
4.3. MODELADO
4.4. INSTRUCCIONES Y COMENTARIOS A LOS
JUGADORES
4.5. PREGUNTAS Y RECORDATORIOS
4.6. REGISTROS DE RENDIMIENTO
4.7. FEEDBACK
4.8. MANEJO DE CONTINGENCIAS
• Utilización del Reforzamiento
• Reforzamiento Social
• Economía de Fichas
• Utilización de Estímulos Aversivos
4.9. REGISTRO DE LA CONDUCTA DEL
ENTRENADOR
Además de planificar y evaluar las sesiones de
entrenamiento, es importante que el entrenador dirija con eficacia el trabajo
de los jugadores en los ejercicios de cada sesión. Con este propósito puede
utilizar estrategias como las que se comentan a continuación.
4.1. ACTITUD CONSTRUCTIVA
En general, el entrenador debe tener una
actitud constructiva dirigiendo los entrenamientos de su equipo.
Su trabajo no consiste en reprender a
los jugadores cuando lo hacen mal, ni es necesario que esté de mal humor, y por
supuesto no debe insultar, menospreciar o ridiculizar a los chicos.
El trabajo del entrenador en el
entrenamiento es ayudar a los jugadores, facilitando que puedan lograr los
objetivos establecidos. Para ello, es fundamental que su actitud constructiva
se refleje en aspectos como los siguientes:
• crear un clima de trabajo agradable,
en el que predominen retos atractivos y alcanzables y comentarios positivos;
• asumir que los jugadores no son
perfectos y que, por tanto, cometen errores;
• aceptar que los errores de los
jugadores son parte de su proceso formativo, por lo que siempre habrá errores
que estarán presentes;
• asumir que no basta con una o varias
explicaciones para que los jugadores hagan lo que se pretende. En muchos casos,
son convenientes las demostraciones y, aún así, es necesario un periodo de
entrenamiento para que los jugadores asimilen y dominen la información que
reciben;
• comprender que cada jugador joven
tiene su propio ritmo de aprendizaje, por lo que el entrenador debe ayudar a
cada chico respetando su propio ritmo, sin infravalorar a los que aprenden más
despacio o con mayor dificultad;
• tener siempre una perspectiva realista
sobre lo que puede y debe exigir a los jugadores;
• valorar y destacar el esfuerzo que hacen
los jugadores más que los resultados que consiguen. Si los jugadores lo
intentan y el entrenador controla el proceso del entrenamiento, tarde o
temprano se observarán los frutos;
• fijarse y destacar las mejoras de los
jugadores más que sus defectos;
• tener paciencia cuando las cosas no
salen como se esperaba, animando a los jugadores para que lo intenten de nuevo;
• analizar con objetividad los errores
de los jugadores y las situaciones difíciles en el proceso del entrenamiento,
siempre con el propósito de alcanzar conclusiones productivas. Los errores y
las situaciones difíciles son excelentes oportunidades para saber cómo están
las cosas, qué aspectos deben trabajarse más o qué detalles deben modificarse;
• tratar siempre a los jugadores, pase
lo que pase, con respeto y cariño.
Esta línea de actuación favorece que el
entrenador se gane el respeto de sus jugadores jóvenes y realice con más
eficacia su trabajo en el entrenamiento.
Ejercicio Práctico
• Reflexione sobre su forma más habitual
de dirigir los entrenamientos de su equipo y piense si su actitud podría ser
más constructiva.
4.2. DIRECCIÓN DE LOS EJERCICIOS DEL ENTRENAMIENTO
Para dirigir eficazmente los ejercicios del
entrenamiento, el entrenador puede emplear un procedimiento como el siguiente:
• explicar a los jugadores cómo es el
ejercicio que tienen que hacer y cuál es su objetivo;
• en algunos casos, hacer una demostración práctica de lo
que pretende para que los jugadores puedan observarle y entiendan mejor cuál es
el objetivo;
• establecer las reglas de
funcionamiento del ejercicio;
• al comenzar el ejercicio, observar si los jugadores han
comprendido de que se trataba; si no lo han comprendido, parar el ejercicio y
explicarlo de nuevo;
• en caso de que hayan comprendido el ejercicio, en los
primeros minutos dejarles que lo desarrollen sin corregirles; de esta forma el
entrenador podrá evaluar el nivel en que se encuentra el objetivo del ejercicio
en ese momento y cómo están funcionando atencionalmente los jugadores;
• esta evaluación facilita que el entrenador pueda
observar si ha introducido demasiados estímulos al mismo tiempo, provocando que
a los jugadores les resulte difícil centrarse en el objetivo del ejercicio. En
este caso, deberá rehacer el ejercicio eliminando algunos estímulos que, quizá,
podrá incorporar más tarde cuando los jugadores hayan asimilado los conceptos
clave;
• durante el ejercicio, no interferir en la concentración
de los jugadores con sus instrucciones y comentarios; todo lo contrario, debe
utilizar las instrucciones y los comentarios para centrar la atención de los
chicos en los aspectos clave del ejercicio;
• no actuar como un locutor que está «radiando» a los
jugadores lo que tienen que hacer en cada momento; al contrario, debe «dejar
hacer» a los jugadores, permitiendo que se produzcan los procesos mentales
implicados en el desarrollo del ejercicio para que los chicos puedan asimilar
correctamente los contenidos;
• aprovechar las pausas de los ejercicios para hablar con
los jugadores, en lugar de dirigirse a ellos mientras están participando
activamente (por ejemplo, esperar a que el jugador haya terminado de correr el
contraataque para corregirle);
• utilizar conductas no verbales y verbales apropiadas
(por ejemplo, mirar a los jugadores cuando les habla, usar el volumen de voz
adecuado);
• usar preguntas y recordatorios apropiados para
propiciar que los jugadores trabajen bien atencionalmente;
• proporcionar información (feedback) a los jugadores
sobre las conductas que realizan;
• registrar datos sobre las conductas de rendimiento de
los jugadores;
• utilizar el reforzamiento para potenciar el aprendizaje
y el esfuerzo de los jugadores.
Algunas de estas estrategias han sido comentadas en el
capítulo anterior (explicar los objetivos del ejercicio, establecer reglas de
funcionamiento).
Otras se comentan con mayor detalle en los apartados
siguientes.
4.3. MODELADO
Los jugadores jóvenes tienden a fijarse en la conducta
del entrenador y de otros jugadores, aprendiendo en muchos casos a través de la
imitación de tales conductas. Por este motivo, el modelado es una estrategia
muy útil para potenciar la motivación de los jugadores y mostrarles lo que se
pretende que aprendan.
Básicamente, la estrategia del modelado consiste en
presentarle al jugador, o al equipo, un modelo significativo que represente un
ejemplo a imitar, destacando o mostrando las conductas concretas que deben ser
imitadas.
* Por ejemplo: el entrenador de un equipo de mini-basket
(modelo significativo) puede mostrar a sus jugadores cómo deben pasar el balón
con el propósito de que los chicos le imiten. Gracias a esta demostración, será
más fácil que los jugadores comprendan, con precisión, qué pretende el
entrenador de ellos.
* Otro ejemplo: el entrenador de un equipo infantil puede
hablar a sus jugadores de otros jugadores que les resulten significativos
(jugadores de elite o de los equipos cadete o junior del mismo club) para explicarles
que en su momento también realizaron los ejercicios de defensa que ahora deben
hacer ellos. De esta forma, los chicos estarán más motivados ante una tarea,
los ejercicios de defensa, que en principio no les resultaba muy atractiva.
Deben distinguirse dos tipos de modelos: los modelos
expertos y los modelos competentes. Los modelos expertos son jugadores o
equipos de reconocido prestigio. Los modelos competentes son jugadores o
equipos más cercanos a los jugadores propios, que aun no siendo reconocidos
expertos tienen un nivel superior.
* Por ejemplo: para los jugadores de un equipo infantil
un jugador internacional podría servir como modelo experto, mientras que un
jugador del equipo cadete del mismo club que dos años antes estuvo en el equipo infantil, podría ser un buen modelo
competente.
El ejemplo del modelo experto puede ser muy motivante en
un principio, pero si se trata de un jugador muy superior que está muy
distante, los jugadores pueden considerar utópico imitar a ese modelo. Por este
motivo, es útil emplear modelos expertos que aumenten la motivación de los
jugadores y, paralelamente, recurrir a modelos competentes, más cercanos, con
los que los jugadores se encuentren más identificados. De esta forma, al
interés por imitar al modelo se unirá la percepción de que, verdaderamente, es
posible imitarlo.
Los jugadores jóvenes pueden tender a imitar cualquier
conducta de los modelos que consideren atractiva. Sin embargo, es importante
que el entrenador destaque aquellas conductas que estime más relevantes en el
contexto del entrenamiento.
Es decir, no se trata de hablar de los grandes jugadores,
sin más, sino de hablar de ellos destacando las conductas deportivas y de
esfuerzo que son un ejemplo a imitar, potenciando estos comentarios con
ejemplos de modelos más cercanos.
* Por ejemplo: antes de comenzar un ejercicio el entrenador puede mostrar un
determinado movimiento para que los jugadores lo imiten, e indicar, así mismo,
que es uno de los fundamentos que más usa un
jugador famoso (siempre que sea verdad). Esta estrategia
puede resultar muy útil con los jugadores jóvenes.
* También, aprovechando el interés de sus jugadores por
un determinado jugador famoso, el entrenador puede destacar las conductas
concretas que hace este jugador para conseguir sus éxitos, demostrándolas él mismo
o utilizando como modelo competente a un jugador más mayor.
A veces, los modelos pueden encontrarse dentro del propio equipo y, de hecho,
muchos jugadores aprenden observando e imitando a sus compañeros.
También el entrenador puede ser un excelente modelo. Un entrenador de jugadores
jóvenes, sobre todo de mini-basket e infantiles, debe poder modelar los
fundamentos del baloncesto (pase, bote, etc.) para que sus jugadores observen y
puedan imitar los movimientos correctos.
Ocasionalmente, el entrenador puede utilizar videos o
materiales gráficos con modelos expertos y competentes que puedan ser imitados.
Ejercicio
Práctico
• Haga un listado de los fundamentos que podría mostrar a
sus jugadores actuando como modelo.
4.4. INSTRUCCIONES Y COMENTARIOS A LOS JUGADORES
Las instrucciones y los comentarios a los jugadores
durante los entrenamientos deben ser cortos, claros y precisos, evitándose
mensajes largos, ambiguos y dispersos.
El entrenador debe centrarse en lo que quiere decir y
decirlo claramente para que los jugadores lo entiendan bien y se centren al
máximo en lo que tienen que hacer.
Con este propósito, el entrenador debe adaptar su
lenguaje al nivel de los jugadores, sin utilizar palabras o conceptos que éstos
no dominen y evitando hablarles como si estuviera dando una clínica o
participando en una reunión con otros entrenadores.
* Por ejemplo: si un entrenador al explicar un ejercicio
de 2x2 se refiere a las fintas de recepción, debe asegurarse de que los
jugadores saben a qué se está refiriendo exactamente.
Si las instrucciones y los comentarios del entrenador se
centran única, específica y claramente en el objetivo de cada ejercicio, es
mucho más probable que los jugadores se concentren en los aspectos importantes
del ejercicio y rindan mejor.
Sin embargo, ocurrirá lo contrario si el entrenador
interfiere en la concentración de los jugadores con instrucciones y comentarios
respecto a aspectos diferentes.
* Por ejemplo: si en un ejercicio el objetivo es que los
jugadores salgan corriendo con rapidez al contraataque, lo más conveniente es
que el entrenador, durante el ejercicio, se refiera únicamente a este aspecto, sin
que de pronto pretenda corregir o haga comentarios respecto a otros aspectos
del juego. De esta forma, logrará que los jugadores se centren mejor en el
objetivo del ejercicio.
En esta línea, el entrenador debe centrarse en las
conductas-objetivo de los jugadores y no en sus resultados, pues es la conducta
deportiva (lo que los jugadores hacen) y no los resultados (la consecuencia de
lo que hacen) el aspecto en el que el entrenador puede influir directamente.
* Por ejemplo: se realiza un ejercicio de 1x1; el entrenador debe centrar sus
instrucciones y comentarios en las decisiones y/o la ejecución de los
movimientos implicados, pero no en las canastas que consigue cada jugador.
Además, resulta muy útil que el entrenador dé instrucciones directamente
relacionadas con la conducta atencional que deban utilizar los jugadores.
* Por ejemplo: «observa al mismo tiempo
al atacante y al balón», «céntrate en la posición del pivot», etc.
De esta manera, estará recordando a los jugadores las exigencias atencionales de
la tarea e incidirá mejor en su atención.
4.5. PREGUNTAS Y RECORDATORIOS
Habitualmente, cuando un entrenador se dirige a un
jugador para corregirle, le señala qué ha hecho mal o qué debe cambiar para
mejorar en futuros intentos: es decir, le da las soluciones correctas respecto
al error cometido para que el jugador las asimile.
En muchos casos, esta forma de actuar es apropiada, sobre
todo cuando los jugadores no conocen las soluciones correctas y es la única
forma de que las conozcan. Sin embargo, si los jugadores conocen las soluciones,
una estrategia eficaz para centrar su atención en el objetivo del ejercicio y
provocar que asimilen mucho mejor, es utilizar preguntas para que sean ellos
mismos los que busquen las respuestas correctas.
* Por ejemplo: pensemos en un ejercicio de aprendizaje de
entradas a canasta con niños de mini-basket. Se pretende que pisen el suelo con
la pierna derecha en el momento de recibir el balón. Un niño entra a canasta y
no lo hace. El entrenador, en lugar de indicarle que no lo ha hecho, le
pregunta: ¿qué pie has puesto en el suelo?, ¿qué pie tenías que haber puesto?,
¿estás seguro?, etc. Este tipo de preguntas obligan al niño a buscar la
respuesta y propician que esté más atento en los siguientes intentos. Así,
puede ocurrir que ante la primera pregunta del entrenador el jugador no sepa la
respuesta porque no ha estado suficientemente atento, pero a partir de entonces
aumentará su concentración para poder responder correctamente a posibles preguntas
sucesivas. Además, lo más probable es que también aumente la concentración de
sus compañeros, pues habrán aprendido que el entrenador puede preguntarles
también a ellos.
Este sistema de preguntas puede complementarse recordándole al jugador lo que
tiene que hacer justo antes de intentarlo («recuerda que el objetivo es poner
el pie derecho en el suelo al recibir el balón»). Si el jugador tiene
suficiente información, este recordatorio previo también puede realizarse mediante
una pregunta («¿qué pie tienes que poner en el suelo al recibir el balón?»),
consiguiendo, en ambos casos, que los jugadores centren su atención en el
aspecto clave del ejercicio justo antes de intervenir.
Las dos estrategias, preguntas y recordatorios, son
especialmente útiles cuando se trata de habilidades no consolidadas que
necesitan una atención consciente más intensa, o en momentos concretos en los
que el entrenador percibe déficits de atención.
Las preguntas deben seguir a la conducta del jugador con
la mayor inmediatez posible (justo después de producirse la acción del jugador)
y los recordatorios previos (con o sin pregunta) deben preceder a la acción siguiente
justo antes de ésta.
4.6.
REGISTROS DE RENDIMIENTO
Los registros de rendimiento durante los ejercicios del
entrenamiento, favorecen que los jugadores estén más concentrados en las
conductas que se registran y aprovechen mejor el tiempo disponible.
* Por ejemplo: si en un ejercicio se anotan en una
pizarra o en una hoja, las veces que se produce cada conducta-objetivo
(determinados pases, bloqueos, tiros, etc.), los jugadores estarán más atentos
y realizarán tales conductas con mayor frecuencia. Lo mismo ocurrirá si el entrenador
lleva registros acumulados de las conductas a las que concede más importancia.
Para conseguir este efecto positivo, tienen que estar muy claros los criterios que
se seguirán para realizar los registros.
Cuando se trate del aprendizaje de conductas, los
criterios elegidos deben referirse a las conductas de los jugadores y no a sus
resultados.
* Por ejemplo: se puede llevar un registro de las veces que los jugadores de un
equipo cadete bloquean correctamente (la conducta), con independencia de que
ese bloqueo sea o no aprovechado para recibir
un buen pase o conseguir una canasta (el resultado de la conducta). De esta
forma, los jugadores estarán más centrados en la conducta-objetivo del
ejercicio, en este caso hacer bloqueos.
A modo de ejemplo, en la tabla-11 se presenta un
instrumento que puede utilizarse para registrar las conductas-objetivo de los
jugadores.
Sin embargo, cuando se trate del ensayo repetitivo de
conductas que se dominan, puede ser más apropiado registrar los resultados de
tales conductas; siempre que esos resultados dependan en gran medida de la
conducta que ensayan los jugadores.
* Por ejemplo: en un ejercicio de ensayo repetitivo de
tiro a canasta de un equipo junior cuyos jugadores ya dominan la técnica de
tiro, se pueden registrar los encestes logrados. Así, será más probable que los
jugadores estén concentrados en el ejercicio y no tiren a canasta de cualquier
manera.
Ejercicio
Práctico
• Elabore una hoja de registro para evaluar la frecuencia
de una conducta-objetivo en un ejercicio del entrenamiento.
4.7.
FEEDBACK
El feedback es la información que los jugadores reciben
sobre lo que hacen. Por ejemplo, un jugador decide dar un determinado pase a un
compañero y el entrenador le comenta algo sobre la realización de ese pase.
Este entrenador estará dándole al jugador feedback sobre el pase.
El feedback es un elemento importante para mantener y
fortalecer la motivación de los jugadores y favorecer que aprendan. Así, un
jugador o un equipo que se encuentran motivados por un determinado objetivo
(por ejemplo, mejorar el contraataque) y se esfuerzan para conseguirlo,
necesitan recibir información precisa sobre su conducta para que la motivación
se fortalezca y sea más probable la consecución del objetivo.
El feedback permite que los jugadores, aun siendo muy
jóvenes, controlen su propio progreso hacia los objetivos establecidos.
• Cuando el feedback es favorable, resulta gratificante,
indica que la acción realizada es correcta y que, por tanto, debe repetirse, y
potencia la motivación por seguir esforzándose.
• Cuando el feedback es desfavorable, ayuda a que el jugador sepa cuál es la
conducta concreta en la que debe mejorar y cómo puede hacerlo; y por esta vía
también puede ser motivante si el jugador percibe que la mejora se encuentra a
su alcance. El feedback desfavorable debe incluir que los jugadores conozcan la
forma de hacerlo mejor en sucesivos intentos.
Los jugadores pueden obtener feedback por diversos
conductos. Por ejemplo: a través de los resultados que consiguen, observando un
video, por los comentarios de otras personas o mediante sus propias sensaciones.
Sin embargo, aplicarlo como técnica implica que el entrenador debe controlarlo apropiadamente,
evitando o minimizando los indicadores incorrectos que los jugadores puedan
recibir por otras vías.
El entrenador puede utilizar, fundamentalmente, el
feedback verbal, el video (controlándolo adecuadamente), registros objetivos de
rendimiento que sean apropiados y cualquier otro procedimiento que aporte
información inmediata sobre la conducta-objetivo.
* Por ejemplo: para mejorar la precisión en el pase,
puede situar un blanco a una determinada distancia (una marca en una pared) y
plantear el objetivo de «dar en el blanco». El resultado de cada lanzamiento (dar
en el blanco, lanzar cerca, lanzar desviado hacia un lado, etc.) será un
excelente feedback para los jugadores que realicen el ejercicio.
* Otro ejemplo: el entrenador pretende que los jugadores
no saquen el codo hacia fuera cuando lanzan a canasta; les coloca paralelos a
una pared con el brazo del lanzamiento casi pegado a ésta y, en esas
condiciones, deben lanzar a una canasta imaginaria. El jugador que saque el
codo rozará la pared y el que no lo saque no la rozará; en ambos casos, los
jugadores recibirán un excelente feedback que contribuirá al aprendizaje del
objetivo.
También se puede utilizar el video para grabar partes del
entrenamiento que sean especialmente importantes, fundamentalmente en los
equipos cadetes y pasarela. Después, el entrenador revisará la película y
seleccionará las partes más relevantes para mostrárselas a los jugadores.
La sesión de video con los jugadores debería organizarse
antes de empezar el siguiente entrenamiento en el que se aborden de nuevo los
aspectos grabados. Así, los jugadores recibirán información sobre una o varias
conductas que justo después tendrán que desarrollar en el campo. Estas sesiones
de video no deben ser largas (en general, entre cinco y diez minutos) ni
programarse con frecuencia. Siendo cortas y esporádicas, captarán mejor la
atención de los jugadores y resultarán más valiosas.
* Por ejemplo: el entrenador de un equipo junior
considera importante proporcionar feedback a los pivots sobre sus movimientos
en el poste alto. Organiza un ejercicio con este propósito y un ayudante lo graba
en video. Más tarde, el ayudante selecciona algunos fragmentos de la película.
Dos días después está previsto un nuevo ejercicio para
trabajar este mismo aspecto del juego. Antes de la sesión, los pivots se reúnen
con el entrenador o su ayudante, y durante cinco minutos observan las imágenes
seleccionadas. El entrenador aprovecha para hacer algunos comentarios e invita
a los jugadores a que planteen dudas y sugerencias.
Al terminar esta reunión, los jugadores salen al campo y
se unen a sus compañeros. Más tarde, cuando se realicen los ejercicios para
trabajar los movimientos en el poste alto, estos jugadores estarán más concentrados
y rendirán mejor.
Ejercicio Práctico
• Piense en tres ejemplos de procedimientos para
proporcionar feedback inmediato a los jugadores de un equipo de mini-basket, infantil,
cadete o junior en una sesión de entrenamiento.
4.8. MANEJO DE CONTINGENCIAS
La utilización de estímulos gratificantes o aversivos de
manera contingente a conductas deportivas (es decir, como consecuencia de
éstas), es una estrategia muy eficaz en el ámbito del entrenamiento.
* Por ejemplo: el entrenador puede felicitar a un
jugador, en cuyo caso estará utilizando un estímulo gratificante, o establecer
que un jugador recoja todos los balones después del entrenamiento, aplicando en
este caso un estímulo aversivo.
El objetivo principal del conjunto de técnicas psicológicas que abarca esta estrategia,
es contribuir al aprendizaje de conductas deportivas.
• Si el propósito del aprendizaje es la adquisición o el perfeccionamiento de
una conducta (por ejemplo, mejorar la técnica del tiro), cuando el jugador
realice esa conducta, con la mayor inmediatez posible, se deberá aplicar un estímulo
gratificante (reforzamiento positivo) o retirar un estímulo aversivo (reforzamiento
negativo) para reforzar la conducta y que el jugador vuelva a realizarla.
• Del mismo modo, si lo que se pretende es eliminar una
conducta (por ejemplo, protestar al árbitro), cuando el jugador realice tal
conducta, se deberá aplicar un estímulo aversivo (castigo positivo) o retirar
un estímulo gratificante (castigo negativo) para que la conducta sea menos
probable
en el futuro.
En ambos casos, los estímulos gratificantes y aversivos sólo deben aplicarse de
manera contingente a las conductas de los deportistas, pero no respecto a sus
resultados (es decir, se refuerzan o se castigan conductas, pero no sus
resultados). Veamos varios ejemplos.
* Un jugador de 13 años toma la decisión que el entrenador considera correcta
en una situación de 3x3. Inmediatamente el entrenador le felicita (estímulo
gratificante), aplicando así reforzamiento positivo para favorecer que el
jugador vuelva a repetir esa decisión.
* Los jugadores de un equipo junior están realizando un ejercicio de defensa
muy intenso y se encuentran bastante cansados. Un jugador realiza una buena ayuda
defensiva y como premio el entrenador permite que este jugador descanse durante
unos minutos. En este caso, el entrenador estará retirando un estímulo aversivo
(hacer un ejercicio muy intenso estando cansado), aplicando así reforzamiento
negativo para favorecer que el jugador vuelva a realizar este tipo de ayuda
defensiva.
* El entrenador intenta que un jugador de 17 años defienda sin cometer faltas
personales. Para ello, además de enseñarle la técnica de defensa
correspondiente, organiza un ejercicio en el que cada vez que el jugador cometa
una falta le apuntará un punto. Al finalizar el entrenamiento, por cada punto
acumulado en este ejercicio el jugador deberá quedarse a realizar durante tres
minutos ejercicios defensivos.
En este caso, el entrenador estará utilizando un estímulo aversivo (el punto y
quedarse más tiempo a realizar ejercicios de defensa) para aplicar un castigo
positivo que ayude a eliminar la conducta de hacer
faltas personales.
Paralelamente, cada vez que el jugador defienda sin hacer
faltas, el entrenador utilizará el reforzamiento social positivo («¡bien
hecho!», «¡eso es!») para potenciar la conducta defensiva correcta.
* El entrenador de un equipo cadete organiza un partido
de 3x3 en una canasta en el que pretende que los jugadores no utilicen la mano derecha
cuando deban emplear la izquierda. Cada vez que un jugador utilice la mano
derecha cuando no deba, su equipo perderá la posesión del balón.
De esta forma, el entrenador retirará un estímulo
gratificante (tener el balón), aplicando así castigo negativo para eliminar la
conducta de usar la mano derecha.
Paralelamente, cuando en tales situaciones los jugadores
usen la mano izquierda, el entrenador aplicará el reforzamiento social positivo
(«¡muy bien!») con el propósito de potenciar esta conducta correcta.
Como puede verse, se refuerza para potenciar el
aprendizaje de conductas deseadas y se castiga para eliminar conductas no
deseadas. Además, cuando se aplica el castigo, se debe reforzar, paralelamente,
una conducta alternativa a la conducta no deseada (en los ejemplos anteriores,
conductas defensivas sin faltas y utilizar la mano izquierda).
Mayoritariamente se debe utilizar el reforzamiento para
potenciar conductas más que el castigo para eliminar conductas, sobre todo con
los jugadores más pequeños, pero el castigo bien aplicado como técnica
psicológica puede ser muy valioso en el proceso de formación de los jugadores
jóvenes.
Ejercicios
Prácticos
• Piense en un ejemplo de reforzamiento de una conducta
que se desea potenciar. Defina bien la conducta, los estímulos que se aplicarán
contingentemente y la forma de aplicar esos estímulos. Recuerde que los
estímulos deben aplicarse con la mayor inmediatez posible.
• Piense en un ejemplo de castigo de una conducta que se desea
eliminar. Defina bien la conducta, los estímulos que se aplicarán
contingentemente y la forma de aplicar esos estímulos. Recuerde que,
paralelamente, se debe reforzar una conducta alternativa que sustituya a la conducta
a eliminar. Defina la conducta alternativa y los estímulos que se aplicarán contingentemente
para reforzarla.
Utilización del Reforzamiento
El reforzamiento también se denomina refuerzo. Cuando se
aplica frecuentemente contribuye a que los jugadores obtengan una tasa de
gratificación elevada que, al ser un beneficio muy valioso, fortalecerá su
motivación por el deporte y el entrenamiento, además de favorecer el
aprendizaje de las conductas-objetivo.
Por ello es tan importante que los entrenadores usen
habitualmente dosis elevadas de reforzamiento. Los estímulos que sirven para
reforzar se denominan reforzadores, debiendo distinguirse entre reforzadores
sociales y materiales.
• Los reforzadores sociales incluyen el respeto, el
reconocimiento, la aprobación y la atención del entrenador. Por ejemplo, el
entrenador destaca el esfuerzo realizado por un jugador para recuperar un
balón: «¡bien hecho!, ¡así es!, ¡muy bien!».
• Los reforzadores materiales son objetos tangibles que deben tener un valor
para los jugadores. Por ejemplo, tiempo de descanso, terminar un ejercicio
aburrido o muy duro, elegir el ejercicio que quieren hacer, ganar un trofeo,
etc.
Ambos tipos de reforzadores son compatibles y pueden
combinarse perfectamente.
* Por ejemplo: el entrenador de un equipo junior puede destacar el esfuerzo
realizado por los jugadores en un ejercicio muy intenso (reforzamiento social)
y, paralelamente, terminar antes el entrenamiento
(reforzamiento material).
Los reforzadores no deben aplicarse arbitrariamente, sino
como consecuencia de las conductas de los jugadores. De hecho, la clave del
reforzamiento es que los jugadores perciban que lo obtienen gracias a algo que
ellos han hecho.
De esta forma, los jugadores conseguirán una
gratificación interna muy valiosa y sabrán cómo lograrlo de nuevo en futuras
ocasiones.
Además, como ya se ha señalado, el reforzamiento más
potente es el que se obtiene inmediatamente después de realizar la conducta que
lo consigue.
Por todo ello, es importante que el entrenador aplique el
reforzamiento con la mayor inmediatez posible y, cuando pueda existir
confusión, señalando la razón por la que lo aplica.
* Por ejemplo: tras una buena finta de
una jugadora del equipo, el entrenador puede decir: «¡bien Rosa, muy buena
finta!».
Reforzamiento
Social
Al igual que el reforzamiento material, el reforzamiento
social debe aplicarse con la mayor inmediatez posible, justo después de que los
jugadores realicen las conductas que el entrenador desea potenciar.
* Por ejemplo: se pretende que los jugadores de un equipo de minibasket miren a
la canasta cada vez que reciban el balón; justo cuando se produce esta
conducta, el entrenador dice en voz alta: «¡eso es, así, muy bien!
El reforzamiento social no se debe aplicar indiscriminadamente, sino como consecuencia
de conductas que supongan una mejora (aunque sea pequeña) en el progreso
particular de cada jugador.
* Por ejemplo: un jugador de mini que no suele bajar a
defender, en una jugada corre y baja a defender al mismo tiempo que sus compañeros.
El entrenador tiene aquí una excelente oportunidad para aplicar el reforzamiento
social con este jugador: «¡Julio, bien hecho!».
Es importante que los entrenadores de jugadores jóvenes
estén alerta para aprovechar las oportunidades que se les presenten de aplicar
el reforzamiento social. De esta forma, podrán utilizar y beneficiarse de una
herramienta muy eficaz para influir adecuadamente en la conducta de sus
jugadores. En las sesiones de entrenamiento, el reforzamiento social es un
instrumento muy valioso por los siguientes motivos:
• proporciona al jugador información sobre su conducta
(feedback);
• resulta muy gratificante, pues el jugador aprecia el
reconocimiento del entrenador;
• contribuye a crear un clima positivo en el entorno del
entrenamiento. Por estos motivos, el reforzamiento social influye
favorablemente en la motivación y la concentración de los jugadores, constituyendo
una herramienta de trabajo que el entrenador debe utilizar generosamente.
En los equipos de niños, el reforzamiento social es
especialmente importante y, de hecho, los entrenadores que lo usan con mucha
frecuencia consiguen que la experiencia del deporte sea más satisfactoria y
productiva para los niños en todos los sentidos.
Además, el reforzamiento social favorece que los niños
aprendan mejor las conductas-objetivo del plan de entrenamiento, por lo que
también su rendimiento deportivo mejora significativamente cuando se utiliza
esta estrategia.
Ejercicio
Práctico
• Observe a un entrenador de un equipo de niños y
registre las veces que utiliza el reforzamiento social con sus jugadores. Registre
también las oportunidades que tiene de usarlo y, sin embargo, no lo hace.
Economía
de Fichas
Sabemos, por un lado, que es importante aplicar el
reforzamiento con la mayor inmediatez posible. Pero por otro lado, no se puede
detener el entrenamiento continuamente para aplicarlo. La técnica de la Economía
de Fichas soluciona este problema.
Cada vez que se produce la conducta-objetivo, se otorga
inmediatamente un punto. Los puntos que se consiguen permiten obtener, más
tarde, un premio atractivo. De esta forma, la obtención de cada punto refuerza
la conducta-objetivo.
* Por ejemplo: se pretende que los jugadores de un equipo
cadete pasen más veces el balón al pivot desde unas determinadas posiciones del
campo, y se organiza un partido de 4x4 en una canasta con este objetivo.
Se establece que cada vez que un jugador pase el balón al
pivot desde las posiciones señaladas, se anotará un punto a su equipo, y que al
final del partido (que durará diez minutos) el equipo que haya conseguido como
mínimo siete puntos, tendrá cinco minutos para descansar.
* Los puntos tendrán que anotarse cada vez que se produzca la conducta de
«pasarle el balón al pivot», con la mayor inmediatez posible.
Para ello, el entrenador, cada vez que se produzca un
pase desde las posiciones acordadas, deberá gritar en voz alta: «¡punto!» y
anotar el punto correspondiente, si es posible en una pizarra que los jugadores
puedan ver.
Para que funcione esta técnica, se deben tener en cuenta
los aspectos que se señalan a continuación.
El premio final debe ser atractivo.
• Por ejemplo, puede ser atractivo descansar en un
entrenamiento intenso o jugar un partido informal. También puede serlo el hecho
de conseguir el reto que plantea el ejercicio (en el ejemplo anterior, alcanzar
un mínimo de siete puntos).
• Para valorar esta cuestión, el entrenador debe tener en
cuenta la edad de sus jugadores y el conocimiento que tiene de ellos (¿qué les
gusta a estos jugadores?). También debe considerar que, en general, será más atractivo
para los jugadores un estímulo del que estén más privados que otro del que se
encuentren saciados; por ejemplo, será más atractivo jugar un partido más
informal si no lo hacen frecuentemente, que si ya han jugado más partidos de
ese tipo en esa misma sesión.
El total de puntos necesarios para conseguir el premio
final, tiene que ser alcanzable en el tiempo y las condiciones del ejercicio.
• En el ejemplo anterior, debe haber tiempo suficiente
para que, en las condiciones de ese ejercicio (amplitud del espacio, número de
jugadores, reglas específicas), los jugadores tengan la oportunidad de pasarle
al pivot tantas veces (algunas más) como puntos necesitan para alcanzar el
objetivo.
Tienen que estar muy claros la conducta-objetivo y los
estímulos antecedentes que deben estar presentes para que se concedan los
puntos.
• En el ejemplo previo, la conducta-objetivo es «pasarle
el balón al pivot», y los estímulos antecedentes son las zonas del campo
establecidas por el entrenador para que, desde allí (y no desde otras zonas),
se pase el balón al pivot. Sólo cuando se produzca la conducta-objetivo en
presencia de esos estímulos antecedentes, se concederá el punto (es decir, sólo
cuando se pase el balón al pivot desde esas zonas del campo).
Antes de empezar el ejercicio, los jugadores deben saber,
exactamente, el tiempo y el objetivo del mismo, así como las condiciones del
programa de Economía de Fichas. Es decir, cuál es la conducta-objetivo (incluyendo
los estímulos antecedentes) por la que se pueden lograr los puntos, cuál es el
premio final y cuándo se consigue, y cuántos puntos hacen falta para conseguir
este premio.
La concesión de cada punto debe ser
inmediata.
• Para ello, sin detener el ejercicio, el entrenador o un
ayudante deberá gritar en voz alta: ¡punto!, justo cuando se produzca la
conducta-objetivo, sin esperar a su resultado. En el ejemplo anterior, el
entrenador gritaría ¡punto! justo en el momento en que un jugador pase el balón
al pivot desde las zonas del campo señaladas, preferiblemente antes de que se
sepa el resultado de la acción (por ejemplo, antes de saber si el pivot ha
aprovechado el pase para conseguir canasta).
A veces, para que quede más clara la relación entre la
conducta y el punto, es conveniente que el entrenador señale el punto y la
razón por la que se consigue (por ejemplo: «¡punto por pasar el balón!»).
Es aconsejable utilizar un marcador o una pizarra que
puedan ver todos los jugadores para llevar un registro de los puntos. Si no se
dispone de marcador o pizarra, el entrenador puede registrar los puntos en un
papel y con bastante frecuencia, aprovechando las paradas del juego, indicar a
los jugadores los puntos que llevan acumulados.
Ejercicios Prácticos
• Elabore un programa de Economía de Fichas en una sesión
de entrenamiento de un equipo de mini-basket.
• Elabore un programa de Economía de Fichas en una sesión
de entrenamiento de un equipo infantil.
• Elabore un programa de Economía de Fichas en una sesión
de entrenamiento de un equipo cadete o junior.
Utilización
de Estímulos Aversivos
Se ha señalado que el entrenador de jugadores jóvenes
debe trabajar predominantemente aplicando el reforzamiento, pero la técnica
psicológica del castigo también puede ser útil y formativa siempre que reúna
las siguientes condiciones:
• debe tener un valor proporcionado y fundamentalmente simbólico;
• debe ser acordado previamente, especificándose con la
mayor claridad en qué consistirá y porqué se aplicará (en lugar de decidirlo el
entrenador de manera arbitraria);
• debe servir para aumentar el interés de los jugadores por
objetivos desafiantes cuya consecución suponga evitar el castigo;
• evitarlo debe estar al alcance de las conductas de
rendimiento de los jugadores;
• paralelamente, debe aplicarse el reforzamiento para potenciar
conductas alternativas.
* Por ejemplo: antes de empezar un partido de 3x3, se
puede establecer que cada vez que un jugador bote con la mano incorrecta se le anotará
un punto negativo, y que al final del partido los jugadores del equipo que
tenga más puntos tendrán que llevar a caballo a los jugadores del otro equipo.
Evitar esta contingencia aversiva, fundamentalmente
simbólica, aumentará la motivación de los jugadores por el objetivo del ejercicio
y ayudará a que centren su atención en no botar con la mano incorrecta.
Paralelamente, el entrenador podrá utilizar el reforzamiento social («¡bien
chaval!») cada vez que un jugador use la mano correcta.
Por tanto, lo importante de los castigos no es penalizar
a los jugadores para dar la imagen de «entrenador duro» o mostrar que hay mucha
disciplina, sino conseguir que evitar el castigo constituya un reto motivante
para los jugadores y lograr que la atención de éstos se centre especialmente en
las
conductas a eliminar.
4.9. REGISTRO DE LA CONDUCTA DEL ENTRENADOR
Un ejercicio interesante para cualquier entrenador
consiste en registrar su conducta dirigiendo el entrenamiento. Puede hacerlo un
observador de confianza del entrenador o se puede grabar la sesión de
entrenamiento en video para que después se autoobserve el propio entrenador.
Con este propósito, se puede utilizar un instrumento como el que aparece en la
tabla-12.
Este tipo de registro puede servir para que el entrenador
conozca cómo entrena y reflexione sobre los cambios que le convendría adoptar
para mejorar su forma de dirigir los entrenamientos.
Mediante éste u otros procedimientos, es importante que
el entrenador autoevalúe su conducta periódicamente, si pretende perfeccionar
su método de trabajo y mejorar su rendimiento como entrenador.
Esperamos que este recurso sea de mucha utilidad para tu trabajo.
Federación Nacional de Baloncesto de Guatemala.
Informationen
- Beschreibung
- Capitulo de estudio para la primer evaluación del modulo II del curso de entrenadores nivel 2. Capitulo 4 del libro Guia para entrenadores de FIBA. Este texto lo debes estudiar antes de iniciar con la evaluación que estaremos publicando como parte de la fase final del modulo II del curso de Entrenadores nivel I
- Erstellt von
- Federacion Nacional de Baloncesto de Guatemala · Feb 2016
- Aktualisiert
- 2 Feb 2017
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