En esta obra están claramente de manifiesto
los roles que ejercen los hombres y mujeres en
relación a las imposiciones sociales y culturales.
Por esta razón Juan refleja en
su accionar al hombre
dedicado al labor, esto se
traduce en su afán por
generar riquezas y construir
una imagen respetable para
las habladurías del poblado.Lo
material se proyecta por
encima de lo afectivo ,
relegando a su esposa Yerma a
un segundo plano.
Yerma queda en una
postura de anclaje a la
vida hogareña, labores
domésticos y honrando a
su marido con acciones
propias de una mujer que
debe evitar caer en
"malas lenguas" y no
avergonzar a su esposo.
La cultura machista ,
dominante principalmente
en este medio rural , le
adjudica a la mujer un rol
de servidumbre , siendo la
maternidad la consagración
de su propósito biológico y social.
La gran paradoja está en que el centro de
este drama gira en torno a que Yerma ni
siquiera puede efectuar el privilegio de su
naturaleza, es decir la maternidad, por una
resolución de su esposo.
Yerma se revela , rompe el
estereotipo de mujer sumisa,
enfrenta las críticas más duras
que irónicamente son las
emitidas por las propias
mujeres;
mimetizadas con la ideología de
género masculino dominante.
La obra tiene un trágico desenlace en el que Yerma
culmina estrangulando a su marido, en cambio,
simbólicamente la ironía trágica radica en que mantuvo
su fidelidad, dándole muerte a Juan (esposo que aceptó
de su propio padre)mostrando así los eslabones de esta
cultura patriarcal.