Apuntes
Origen y Evolución de la Ciencia y la Tecnología
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Origen y evolución de la ciencia y la tecnología
Toda sociedad humana produce conocimiento y utiliza técnicas para resolver
sus problemas. La ciencia es el saber conceptual oficial de una sociedad, el
cual es utilizado para comprender el mundo, para suministrar explicaciones,
relatos coherentes, clasificaciones lo más organizadas posibles de los seres,
los objetos, los acontecimientos de la vida humana. La ciencia nace como una
parte especializada del lenguaje verbal en la cual ese lenguaje se vuelve más
preciso y coherente que el lenguaje de uso diario. Se desarrollan
clasificaciones organizadas conceptualmente y conceptos cada vez más generales
y abstractos y de cada vez más amplia aplicación. Así surgen las taxonomías y
las teorías explicativas.
La técnica es saber hacer relacionado con objetos
inanimados. Se descubren técnicas que se vuelven básicas para el desarrollo de otras
técnicas. Aparecen artefactos para desarrollar artefactos y conjuntos
integrados de varios artefactos. Este tipo de articulación de las técnicas es
lo que se denomina la tecnología de
una sociedad. O sea que tecnología es simplemente un conjunto más o menos articulado de técnicas. El repertorio técnico
y tecnológico que necesita una sociedad depende mucho de su forma de vida. El
grado de desarrollo tecnológico de una sociedad se puede dimensionar contando
el número de artefactos (hechos por los humanos), el nivel de elaboración e
interrelación de esos artefactos, el número máximo de elementos que puede tener
un dispositivo, la cantidad de diferentes materiales que se usan, la cantidad
de diferentes técnicas de fabricación.
La invención de la ciudad fue uno de los mayores descubrimientos de la
humanidad. No en vano muchos autores afirman que las dos invenciones
principales de la humanidad, que nos separan del resto de primates, son el
lenguaje verbal y la ciudad. Con el progresivo desarrollo de la ciudad el mundo
del humano se vuelve cada vez más un mundo construido por la misma especie;
cada vez más su hábitat se limita a ser solamente lo que la especie misma ha
construido.
La ciudad más antigua de que se tenga registro arqueológico, es Jericó, sus
vestigios tienen 12.000 años de antigüedad, aproximadamente. Con la aparición
de las primeras ciudades en Asia y Europa se desarrollaron las edades de los
metales, del cobre, el oro y el bronce primero y luego (al menos en Europa y
Asia), del hierro. Las primeras grandes civilizaciones euroasiáticas
coincidieron con el paso de la Edad de Bronce a la Edad del Hierro
aproximadamente unos 3.000 años antes de nuestra era. Hace 2.000 años ya
existía una ciudad (Roma) con un millón de habitantes. El desarrollo de la
ciencia y la tecnología en Roma, en las demás ciudades del imperio romano y en
toda el área de influencia de esta red de ciudades, fue muy grande. La sociedad
urbana romana se extendió por Europa y sus alrededores constituyéndose en un
sistema interconectado que articuló grandes áreas y fue el sistema social,
político, económico, tecnológico, cultural y militar más grande y complejo de
la antigüedad, el cual anticipó el actual hábitat artificial que construyó la
especie encima del hábitat natural donde vivimos los seres humanos de la
actualidad. También existieron grandes ciudades en China, en el lejano oriente,
en América, en África, sin embargo, seguiremos principalmente el curso de los
acontecimientos en Europa y en el Cercano Oriente, ya que fue en esta región
donde posteriormente se logró el desarrollo que dio origen a las actuales
ciencia y tecnología occidentales que se han difundido por todo el planeta.
Tanto
la ciencia como el saber técnico son patrimonios de toda la sociedad que las
crea y existe una parte de esos saberes que es compartida por un amplio número
de sus integrantes. Sin
embargo, en la medida en que la especialización de labores avanza, se forman
núcleos más o menos cerrados dentro de los cuales se tiene un dominio más
amplio de esos saberes. En
la sociedad romana y en las sociedades esclavistas en general se dio una
división de labores tal que las actividades relacionadas con los artefactos y
el mundo físico estaba reservado a los esclavos y ciudadanos no romanos y el
trabajo intelectual, el conocimiento conceptual, las artes liberales (de los
hombres libres), el derecho, la política eran para los ciudadanos romanos. Ese
carácter subordinado no permitió que el saber técnico se uniera al saber de la ciencia,
ya que esos dos tipos de saberes estaban, en principio, en manos de clases
diferentes de la sociedad.
En
Europa fue necesaria la caída del Imperio Romano y el auge de los pueblos
provenientes del norte (francos, germanos, normandos y posteriormente los
pueblos escandinavos como los vikingos) para que el conocimiento técnico y el
científico empezaran a acercarse y se diera un gran impulso al desarrollo de la
tecnología. En los países donde la cultura latina y la cultura proveniente de
esos pueblos (los llamados bárbaros en tiempos del imperio romano) se pudieron
fundir, surgieron los maestros artesanos medievales con cada vez mayor
inteligencia práctica, lo que finalmente produjo en el siglo 18 en Europa lo
que terminó llamándose la Revolución Industrial, ese desarrollo de "dedos
inteligentes y cabezas duras".
Simultáneamente surgieron los científicos con espíritu cada vez más
práctico, desde Francis Bacon hasta James Watt que se fueron acercando cada vez
más a los problemas de la producción propios del saber técnico, aportando ideas
y nuevos principios que desarrollaron la metalurgia, la construcción de
máquinas, el desarrollo de instrumentos de medición y dieron bases matemáticas
y geométricas a la precisión en la construcción de obras civiles y en la
fabricación de todo tipo de artefactos. Científicos prácticos que precedieron a
los Faraday y a los Pasteur que posteriormente darían lugar a los científicos
empresarios o emprendedores como Thomas Alva Edison a principios del siglo XX o
Bill Gates en sus finales. La ciencia europea cada vez más sistemática y
rigurosa dio una base cada vez más sólida a partir de los siglos 17 y 18
para la articulación de las técnicas en la tecnología europea. La tecnología
cada vez más elaborada y compleja dio a su vez un renovado empuje a la ciencia,
realimentándose mutuamente. La ciencia y la tecnología europeas lograron así
unos niveles de elaboración nunca vistos antes en la historia de la humanidad.
Durante
muchos siglos en occidente, al igual que en las demás sociedades humanas la
ciencia estuvo basada en el criterio de autoridad. Solo al término de la Edad
Media algunos científicos europeos comenzaron a romper con ese criterio y
postularon la comprobación experimental mediante medición y uso del lenguaje geométrico
y matemático como el criterio para sostener su autoridad.
Los siglos XIX y XX han presenciado el cada vez mayor acercamiento entre los
saberes de la ciencia, de las técnicas, de la medicina y la biología, el
comercio, las finanzas, la publicidad, la psicología y la sociología hasta
producir la paradójica situación actual en la cual cada vez hay más saberes
especializados sobre áreas cada vez más pequeñas y simultáneamente se están
produciendo paradigmas generalizantes transversales a muchos saberes que tienen
que dar cuenta tanto de los conceptos más generales como de los desarrollos más
detallados y locales. Surge la tecnociencia como una fusión del saber práctico
y el teórico y se generaliza el surgimiento de saberes locales que tiene que
articularse con un lenguaje universal. Sin embargo, todavía la humanidad está
muy lejos de haber logrado esas síntesis, como se ilustra muy bien en la
dificultad aún hoy existente de integrar el desarrollo científico- tecnológico
europeo, hoy extendido en todo el mundo, con los conocimientos milenarios de
Oriente o con la compleja sabiduría de los pueblos amazónicos.
La
construcción simbólica colectiva que trata de modelar sectores cada vez más
amplios de la naturaleza y de la vida humana es cada vez más intrincada y
compleja. La ciencia occidental ha tenido bastante éxito en el modelamiento del
mundo inanimado y en la predicción del comportamiento de complejísimos
dispositivos que ha construido a partir de la combinación de artefactos más
simples. Ha logrado con sus artefactos observar, medir e intervenir en la vida
de los seres animados. Ha tratado de duplicar con modelos nacidos del método
analítico cartesiano toda la complejidad de la vida, considerando los millones
de átomos y partículas elementales en que ha subdividido la realidad.
En cualquier caso, en la sociedad mundial seguirán subsistiendo técnicas
individuales, técnicas locales, técnicas de un grupo de personas, como siguen
subsistiendo interpretaciones divergentes del conocimiento oficial de la
sociedad, más o menos estructuradas y organizadas. Sería totalmente
inconcebible pensar que ya no existe ninguna diferencia entre técnicas,
tecnología y ciencia y que todos estos desarrollos se van a fundir en una sola
cosa. El ser humano vive cada día más en un mundo construido por él mismo, el
cual puede en buena medida diseñar y controlar, pero nunca debe aspirar a conocer
y controlar completamente el planeta y las fuerzas grandes y pequeñas de la
naturaleza. Además, aún le queda a la especie una tarea gigantesca que
desarrollar, que es conocer y aprender a actuar adecuadamente sobre el mundo de
la vida, sobre el mundo del individuo humano y sobre la sociedad humana. Aún
queda mucho trabajo muy importante por hacer.
Información
- Descripción
- Apunte del origen y evolución de la ciencia y la tecnología basado en el artículo de Antonio Mejía Umaña de Agosto de 2005.
- Creado por
- Hiram Daniel Díaz
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