¡GoConqr estrena diseño! Cuéntanos qué te parece.

Apuntes

Sin título

jose luis garcia camacho Español 2 páginas

Contenido del apunte (2)

Página 1

Página 2

Concepto de emoción a lo largo de los años Mayor (1988) afirma que no hay una definición de emoción comúnmente aceptada. Por este motivo, la historia de las emociones debe verse en el contexto de los cambios ocurridos en la psicología como disciplina general. Los seres humanos disponemos de mecanismos perceptivos que nos permiten reconocer aquellos estímulos que son significativos para nuestra supervivencia: para obtener comida, para protegernos de un ataque, etc. Pero la percepción solo tiene como objeto reconocer los estímulos. Esto no es suficiente para nosotros. Necesitamos además saber si esto que hemos percibido (que ya reconocimos) es útil para sobrevivir. V.J. Wukmir (1967) planteó que tales mecanismos son las emociones. La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le dice que tan favorable es un estímulo o una situación. Si la situación parece favorecer su supervivencia, experimenta una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, paz, etc.) y si no es favorable, experimenta una emoción negativa (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.). De esta forma, los seres humanos disponemos del mecanismo de las emociones para orientarnos, a modo de brújula, en cada situación, buscando aquellas situaciones que son favorables para sobrevivir y alejándonos de las que no lo son. Así, a través de la emoción, sabemos consciente o inconscientemente, si una situación es más o menos favorable para nuestra supervivencia. La emoción es el mecanismo fundamental que poseen todos los seres vivos para orientarse en su lucha por la supervivencia. Desde la perspectiva de Wukmir (1967), por ejemplo, llegamos a una fiesta, lo primero que hacemos es reconocer (percibir) a las personas que están en la sala y casi simultáneamente, empezamos a experimentar emociones relacionadas con la nueva situación. Si lo que sentimos es positivo y agradable significa que nuestro mecanismo emocional valora que la situación es favorable para nuestra supervivencia (negocios, afecto, conocimientos, etc.). Por el contrario, si nos sentimos incómodos, ansiosos, inquietos, forzados, etc., significa que nuestro mecanismo emocional detecta que la situación puede perjudicarnos. Esta valoración emocional se realiza mediante mecanismos físico-químicos diversos y complejos en los que el sistema nervioso juega un papel fundamental. El córtex (corteza cerebral/ capa superficial del cerebro), los procesos cognitivos participan de forma fundamental en la elaboración de las emociones. En particular, la importancia del neocórtex en la especie humana es tal que, los procesos cognitivos determinan en gran medida nuestras 25/2/2019 Extranet SNC https://campus.fmf.mx/#/FMF/tema/detalle 2/8 emociones. Pero el hecho de que el córtex y neocórtex participen en la elaboración de las emociones no significa que sea de forma consciente. La elaboración de las emociones es un proceso no voluntario, del que se puede ser sólo parcialmente consciente. Ahora bien, podemos equivocarnos en esta valoración emocional. Los mecanismos emocionales, al igual que los perceptivos, son limitados y se ven afectados tanto por factores internos como externos, que disminuyen su eficacia. En consecuencia, la emoción experimentada puede no corresponder a la realidad de la situación y producir graves perjuicios al organismo. Es decir, una situación puede ser valorada positivamente (experimentar una emoción positiva), aunque, en realidad, sea muy perjudicial para el organismo. Un ejemplo típico es el efecto de una droga. La droga es un estímulo capaz de engañar al sistema emocional produciendo emociones positivas, es decir, hacer que valoremos dicho estímulo como positivo para nuestra supervivencia, cuando, en realidad es todo lo contrario. De hecho, los errores emocionales son frecuentes. Nuestra experiencia subjetiva nos enseña que muchas emociones experimentadas son incorrectas y que sólo mediante un gran esfuerzo de introspección podemos descubrir el tipo de emoción que corresponde con nuestra realidad. Saber lo que sentimos verdaderamente es algo difícil de lograr. Esto no tendría mayores consecuencias si no fuese porque la emoción determina directamente todo nuestro comportamiento y el error nos sitúa en una posición de riesgo. De ahí la importancia de trabajar en el reconocimiento de nuestras emociones y en el control emocional como una habilidad necesaria para el buen desarrollo de nuestras relaciones sociales. En este caso, controlar las emociones significa que seamos capaces no de controlar la emoción en sí misma, sino sobre su manifestación externa. Pero, ¿Qué son las emociones? Las emociones pueden ser definidas como reacciones rápidas, impulsivas e intuitivas que experimentamos casi sin darnos cuenta. Las emociones son reacciones psicofisiológicas (relación entre el sistema nervioso, muscular y endocrino y las actividades mentales y el comportamiento. RAE, 2017) que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante. Psicológicamente, las emociones alteran la atención,hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria. Daniel Goleman en 1995, en su libro La Inteligencia Emocional se refiere a la emoción como un sentimiento y sus pensamientos característicos; estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias a actuar. Menciona que existen cientos de emociones, junto con sus combinaciones, variables, mutaciones y matices. Considerando a algunos teóricos que proponen familias básicas de emociones, Goleman menciona la siguiente clasificación: -Ira: furia, ultraje, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, aflicción, acritud, animosidad, fastidio, irritabilidad, hostilidad y, tal vez en el extremo, violencia y odio patológicos. -Tristeza: congoja, pesar, melancolía, pesimismo, pena, autocompasión, soledad, abatimiento, desesperación y, en casos patológicos, depresión grave. -Temor: ansiedad, aprensión, nerviosismo, preocupación, consternación, inquietud, cautela, incertidumbre, pavor, miedo, terror; en un nivel psicopatológico, fobia y pánico. -Placer: felicidad, alegría, alivio, contento, dicha, deleite, diversión, orgullo, placer sensual, estremecimiento, embeleso, gratificación, satisfacción, euforia, extravagancia, éxtasis y, en el extremo, manía. -Amor: aceptación, simpatía, confianza, amabilidad, afinidad, devoción, adoración, infatuación, ágape (amor espiritual). -Sorpresa: conmoción, asombro, desconcierto. -Disgusto: desdén, desprecio, menosprecio, aborrecimiento, aversión, disgusto, repulsión. -Vergüenza: culpabilidad, molestia, disgusto, remordimiento, humillación, arrepentimiento, mortificación y contrición. 25/2/2019 Extranet SNC https://campus.fmf.mx/#/FMF/tema/detalle 3/8 Aunque para este autor esta lista no resuelve todas las preguntas que se plantean acerca de como categorizar la emoción, ya que existen combinaciones. Por ejemplo los celos que son una variante de la ira, combinadas con tristeza y temor. Lo que si da una mayor claridad y certidumbre es el descubrimiento de Paul Ekman (1972) según el cual las expresiones faciales para cuatro emociones centrales (temor, ira, tristeza, placer) son reconocidas por personas de culturas de todo el mundo, incluidos los pueblos prealfabetizados presumiblemente no contaminados por la exposición al cine o a la televisión, lo cual sugiere su universalidad. Esta universalidad de las expresiones faciales con respecto a la emoción fue probablemente advertida en primer lugar por Charles Darwin, quién las consideró una prueba de que las fuerzas de la evolución habían impreso estas señales en nuestro sistema nervioso central. Considerando todo esto, Goleman concluye considerando a las emociones en términos de familia y dimensiones, tomando las principales familias como casos pertinentes a los infinitos matices de nuestra vida emocional. Cada una de estas familias tiene un núcleo emocional básico, con sus parientes formando ondas a partir de este núcleo en incontables mutaciones. En las ondas externas se encuentran los estados de ánimo que, técnicamente hablando, son más apagados y duran mucho más tiempo que una emoción (mientras es relativamente raro mantener el calor de la ira durante todo el día, por ejemplo, no es tan raro estar de un humor gruñón e irritable, en el que se activan fácilmente arranques de ira más cortos). Más allá de los estados de ánimo se encuentra el temperamento, la prontitud para evocar una emoción o estado de ánimo determinado que hace que la gente sea melancólica tímida o alegre. Todavía más allá de estas disposiciones emocionales se encuentran los evidentes trastornos de la emoción, tales como la depresión clínica o la ansiedad incesante, en la que alguien se siente constantemente atrapado en un estado negativo. Bisquerra (2000) clasifica las emociones basándose en la categorización que hace Lazarus al distinguir las emociones en positivas, negativas y neutras (Lazarus, 1991; Lazarus, 2000). No obstante, adapta la terminología sustituyendo el término neutro por ambiguo. De este modo se distinguen tres tipos de emociones: positivas (alegría, humor, amor y felicidad), negativas (ira, ansiedad, miedo, tristeza, rechazo y vergüenza) y ambiguas (sorpresa, esperanza y compasión) (Bizquera, 2000: en Lavega, P., 2011). Emociones negativas: - Ira: Una ofensa contra mi o lo mío que me disminuye. - Miedo: Un peligro físico real e inminente, concreto y arrollador. - Ansiedad: Enfrentarse a una amenaza incierta, existencial. - Tristeza: Experimentar una pérdida irreparable. - Vergüenza: Fracasar en vivir de acuerdo con el yo ideal. - Rechazo: Estar demasiado cerca de algo (objeto, idea) indigesto. Emociones positivas: - Alegría: Disfrutar de un suceso satisfactorio. - Amor: Desear o participar en afecto, habitualmente pero no necesariamente recíproco. - Humor: Inspira alegría y mueve a la risa. - Felicidad: Hacer progresos razonables hacia el logro de un objetivo. Emociones ambiguas: - Sorpresa: Reacción a algo imprevisto. - Esperanza: Temer lo peor pero ansiar mejorar. - Compasión: Sentirse afectado por el sufrimiento de otro y desear ayudar. 25/2/2019 Extranet SNC https://campus.fmf.mx/#/FMF/tema/detalle 4/8 En 2009 Lázaro y Berruezo ofrecen un modelo gráfico, visual y esquemático del proceso de desarrollo humano, que explica las secuencias y las carencias, que se producen en el mismo. Ellos proponen un modelo piramidal, donde se describen las diferentes adquisiciones del desarrollo, que llevan a la persona desde la maduración de sus sistemas sensoriales hasta la consecución de la conducta adaptativa. Parte de este modelo son las emociones. Tabla 1 Pirámide del Desarrollo (Lázaro y Berruezo, 2009) En: Lázaro.A., Berruezo, A.P.P (2009) La Pirámide del Desarrollo Humano Esta estructura piramidal contiene las capacidades del ser humano dispuestas en capas o estratos de manera tal que si existen dificultades en una capa superior, necesariamente hay que reforzar la inmediatamente inferior y, así sucesivamente, hasta lo más básico. Distintas fases forman esta pirámide. A la izquierda y a la derecha se representan los distintos estadios del desarrollo y su cronología aproximada. Dentro de cada fase existen varios niveles, que se conforman con los elementos que se disponen en la misma fila horizontal. Finalmente existen dos ejes transversales (vectores/flechas). Así, la pirámide propuesta por Lázaro y Berruezo (2009) consta de 4 fases, 10 niveles y 2 ejes transversales. La base de la pirámide, o zócalo sobre el que se construye, se conforma por la estru 25/2/2019 Extranet SNC https://campus.fmf.mx/#/FMF/tema/detalle 5/8 Emociones positivas Emociones negativas Me siento ... Siento ... Me siento ... Siento ... Bien Bienestar Mal Malestar Feliz Felicidad Desgraciado Desgracia Sano Salud Enfermo Enfermedad Alegre Alegría Triste Tristeza Fuerte Fortaleza Débil Debilidad Acompañado Compañía Solo Soledad etc. etc. etc. etc. embargo, el vocabulario usual para describir las emociones es mucho más reducido y ello permite que las personas de un mismo entorno cultural puedan compartirlas. En la siguiente tabla se muestran algunas emociones tanto positivas como negativas. Tabla 2. Emociones positivas y negativas En: Belli, S., Iñiguez-Rueda, L. (2008) El estudio psicosocial de las emociones: una revisión y discusión de la investigación actual. La complejidad con la que podemos expresar nuestras emociones nos hace pensar que la emoción es un proceso multifactorial o multidimensional. Tenemos siempre la impresión de que nos faltan palabras para describir con precisión nuestras emociones. Cuando nos piden describirlas nos cuesta trabajo hacerlo, más aún si ni siquiera las identificamos o aceptamos como propias. Debajo de esta complejidad surge un factor común a todas las emociones: cada emoción expresa una cantidad o magnitud en una escala positivo/negativo. 25/2/2019 Extranet SNC https://campus.fmf.mx/#/FMF/tema/detalle 6/8 Así, experimentamos emociones positivas y negativas en grados variables y de intensidad diversa. Podemos experimentar cambios de intensidad emocional bruscos o graduales, hacia lo positivo o hacia lo negativo. Es decir, toda emoción representa una magnitud o medida a lo largo de un continuo, que puede tomar valores positivos o negativos. En el lenguaje cotidiano, expresamos nuestras emociones dentro de una escala positivo-negativo y en magnitudes variables, como por ejemplo: "me siento bien", "me siento muy bien", "me siento extraordinariamente bien" (intensidades o grados del polo positivo) o "me siento mal", "me siento muy mal", "me siento extraordinariamente mal" (intensidades o grados del polo negativo). Según sea la situación que provoca la emoción, escogemos unas palabras u otras como 'amor', 'amistad', 'temor', 'incertidumbre', 'respeto', etc., que, además, señala su signo (positivo o negativo). Y según sea la intensidad de la emoción escogemos palabras como 'nada', 'poco', ' bastante', 'muy', etc. y así, componemos la descripción de una emoción. Decimos, por ejemplo, "me siento muy comprendido" (positiva) o "me siento un poco defraudado" (negativa). En consecuencia, podemos reconocer en toda emoción dos componentes bien diferenciados. Por un lado, un componente cualitativo que se expresa mediante la palabra que utilizamos para describir la emoción (amor, amistad, temor, inseguridad, etc.) y que determina su signo positivo o negativo. Por otro lado, toda emoción posee un componente cuantitativo que se expresa mediante palabras de magnitud (poco, bastante, mucho, gran, algo, etc.), tanto para las emociones positivas como negativas. El cuadro siguiente trata de reflejar estos dos componentes de toda emoción. Tabla 3 Emoción como valoración o medida de la probabilidad de supervivencia En: Belli, S., Iñiguez-Rueda, L. (2008) El estudio psicosocial de las emociones: una revisión y discusión de la investigación actual. Emociones y deporte De acuerdo a los conceptos de la psicología básica sobre la dinámica motivacional y emocional humana, las emociones que se experimentan en situaciones de rendimiento, tanto cualitativamente como en relación con sus diferentes dimensiones o parámetros, están vinculadas con factores motivacionales que se ven afectados por la propia actividad desempeñada y sus resultados. (Cantón, C.E., Checa, E. I. ,2012). Los procesos de toma de conciencia y autorregulación emocional pueden ser educados. La educación física puede ser generadora de vivencias basadas en emociones positivas. 25/2/2019 Extranet SNC https://campus.fmf.mx/#/FMF/tema/detalle 7/8 La autorregulación emocional, implica un intrincado proceso de aprendizaje, que no está exento de dificultades, que pone a la educación como el agente principal en el proceso de socialización. En educación emocional son cinco las competencias emocionales que se deberían tener en cuenta: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, relaciones interpersonales y habilidades de vida (Salovey y Mayer, 1990; Goleman, 1995; Bisquerra, 2000). A través del deporte se pueden educar las cinco competencias. La conciencia emocional es la primera fase correspondiente a aprender a reconocer las emociones que se sienten en cada juego deportivo. Posteriormente una vez reconocidas las emociones se puede incidir en su regulación, lo que indudablemente comporta importantes beneficios: favorece la autogestión personal, beneficia la autoestima, aumenta la responsabilidad, activa una actitud positiva y crítica ante la vida, contribuye a la mejora de las relaciones interpersonales y del bienestar personal (Lavega, P., 2011). Así, podemos concluir que la inteligencia emocional implica cinco capacidades básicas: Descubrir las emociones y sentimientos propios Reconocerlos Manejarlos Crear una motivación propia Gestionar las relaciones personales

Información

Descripción
Apunte sobre Sin título, creado por jose luis garcia camacho el 27/02/2019.
Visitas
0
Valoración

Escríbenos

¿Sobre qué es tu mensaje?

¿Qué te parece el nuevo diseño?

¿Te gusta?