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La Cruz Negra - Emilia Pardo Bazán
Tan borrosa, tan chiquita, en la encrucijada, la cruz de palo pintado conmemora la muerte de la mendiga de la encrucijada
La mendiga formaba parte del paisaje, se sentaba a la orilla del camino con los pies descansando e la cuneta, el cuerpo recostado en el cómaro mullido de madraselva y zarzarrosa, su única protección era un paraguas de escarlata de algodón que se suele llamar de familia.
No tenia instintos de vagabundo, ya que ella no se movía, tenia mas de 80 años y no tenia ojos (No tenia ojos por que en el sitio donde los ojos se abrían solo se veían dos encarnizados huecos (agujeros rojos) que cubría con un pañuelo de algodón que también disimulaba el resto de su cara llena de arrugas.
Debajo de eso se veía la forma de la calavera, el paraguas ya se sostenía por un puerilmente, el cuerpo no tenia forma.
Percibía los cascabeles de los coches y el trote de los caballos, para arrojarle una moneda se necesitaba mucha destreza, los mas fácil era ponerle la moneda en la mano, si no se caería en el polvo y los golfitos de la aldea la tomarían, también se comían el grano de trigo de la mendiga, la mal pecada no les reclamaba.
Ella siempre daba las gracias con interminables plegarias y bendiciones, sonaba con sinceridad y humildad.
"No somos caritativos, somos egoístas feroces" porque era una mujer de ochenta años que esta abandonada y ellos no sabían donde dormía, si tenia hambre o no y a pesar de eso ella siempre les daba sus bendiciones.
La desaparición de esta a quien sustituye la tosca negra cruz.
Paso un automóvil amarillo, si aun estuviera viva la mal pecada no hubiera podido pedir limosna.
La cruz negra le comprimió el pecho, era una suplica de la ciega que se acordaran de ella y rezaran por ella" se le apareció la mendiga otra vez, las cuencas de sus ojos ya no estaban vacías, tenían pupilas azules, vestimenta blanca
La cruz era su monumento desbastada a hachazos por un carpintero e la aldea, y que el próximo invierno pudrían las lluvias
Sentado en el estribo - Azorín
Juan Valflor ya se había despedido 2 veces del toreo pero volvió una tercera vez.
Su intimo amigo Pepe Inesta lo había ayudado en todas sus luchas, desde que empezó y lo acompañaba a todas las corridas.
Esa tarde Juan de dijo a Pepe que lo iba ver torear por primera vez un toro noble, claro y poderoso, el toro cuarto, Careto un toro soberbio.
Mientras estaban hablando en el cuarto de les cayo al suelo un espejo y se hizo pedazos.
En la casa de enfrente se escuchaba un perro aullar, la persistencia de este les llamo la atención, al parecer los dueños de la casa se habían marchado y dejaron al perro en el balcón.
Algo le causaba preocupación a Juan, entro un amigo intimo que hace mucho no veía, este iba de luto.
Después de esto Ni Juan, ni Pepe eran el mismo, se quedaron viendo como si fuera la primera y ultima vez y se dieron un abrazo.
Se despediría para siempre con esta temporada, vio una mancha negra, el entierro pasaba por ahí.
Antes de salir Juan le dijo a Pepe "daría cualquier cosa por no torear esta tarde", Juan se transformo en un hombre rígido, apuesto, señoril, su primer toro lo toreo bien hasta que llego al cuarto, su actitud era soberbia
De pronto se escucho un sonido en la barrera que ocupaba Pepe Inesta, Juan se aparto del toro y fue a la barrera, Pepe había muerto Juan Valflor regreso con el toro, estaba pálido y mato al toro, levanto la muleta en señal de saludo, se fue al estribo, se sentó y rompió en llanto.
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La parábola del joven tuerto - Francisco
La obscuridad le arrebata la visión, tenia un ojo bueno y otro no.
Un día se le ocurrió pasar por una escuela a la hora de la salida cuando llevaba un pedido de frutas y verduras cuando le dijeron "ahí va el tuerto", se le ocurrió poner aprueba ese descubrimiento y volvió a pasar, bajo la cabeza, evito un encuentro entre su ojo y los múltiples burlones
Por primera ves miro como ven los tuertos, las risas y las burlas llegaron a su oídos y desde ahí la vida se le hizo ingrata, Llegaron las vacaciones y la zona de peligro se había diluido, la parvada le gritaba "uno, dos tres, tuerto es...", sus reacciones fueron evolucionando así como también sus actitudes, el ya no lloraba, se mordía los labios, maldecía y amenazaba con los puños.
Un día les lanzó una piedra con una puntería increíble contra la valla de muchachos "Ojo de tirador", desde ahí la única distracción era molestar al tuerto.
La madre busco remedios a los males y recurrió a la terapia de todas las comadres, Un día el tuerto pesco al mentecato hasta hacerlo escupir la lengua sin testigos, pero unos hombres lo vieron y este fue a la cárcel, la madre se olvido de los remedios y decidió buscar recetas medicas.
Un vago trato de provocarlo diciéndole "Ojo de tirador" y el tuerto le dio una abofetada, este le respondió y el tuerto regreso a su casa ensangrentado, entonces busco otro camino.
En vista de esto su madre decidió acudir a la Virgen de San Juan de los Lagos, llevaría su muchacho quien seria portador de ojo de plata, El no volvería a la calle, ahora la madre llevaría la frita ya que de eso vivían, le encargo las llaves de su chiribitil a su vecina por los días de la feria.
Cuando llegaron al santuario el se sorprendió de que nadie lo señalara, en la víspera del regreso en la ceremonia de despedida, el cielo se ilumino de millares de cohetes, reventaban en escándalo de luz, De pronto sintió un golpe tremendo en su ojo, la varilla de de un cohete, este lo dejo ciego, el hijo maldijo su suerte y su madre le dio las gracias a la virgen de san juan, pues su hijo ya no era tuerto y se tendrían que buscar a otro tuerto para burlarse, la madre prometió volver con su hijo con un par de ojos de plata.
Información
- Descripción
- Apunte sobre Lecturas, creado por Sofia Pasten el 31/01/2020.
- Creado por
- Sofia Pasten · ene 2020
- Actualizado
- 31 ene 2020
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