Es el proceso de intercambio gaseoso
entre el ambiente exterior y la sangre de
un animal, cuya finalidad es la fijación de
oxígeno (O2) y la eliminación de dióxido
de carbono (CO2) durante la respiración.
En todos los organismos se produce por difusión
simple, es decir, a favor del gradiente de presión
parcial y sin gasto energético. Por ello la presión
parcial del oxígeno en el ambiente exterior es
determinante en el proceso, y el organismo
responde de diversas maneras a las variaciones
de esta magnitud.
Clasificación: Cutánea, Tubos
Traqueales, Branquial y Pulmonar
En los mamíferos como el ser humano, la
hematosis es pulmonar. El intercambio se lleva a
cabo entre los alveolos y los capilares
sanguíneos: por la diferencia de concentración,
el oxígeno del aire alveolar pasa a la sangre,
donde se une a la hemoglobina presente en los
glóbulos rojos y llega a las células del
organismo. El dióxido de carbono de la sangre, a
su vez, ingresa a los alveolos y luego es
eliminado.
La hematosis es imprescindible para la respiración. El oxígeno que
se inhala se desplaza de los alveolos pulmonares a la sangre a
través de los capilares, mientras que el dióxido de carbono de la
sangre en los capilares pasa al aire de los alveolos y es exhalado.
Así se consigue un equilibrio: una cantidad elevada de dióxido de
carbono o de oxígeno resulta tóxica.
Este proceso se considera importante gracias a su
efectividad, pues la hematosis está fuertemente ligada
también a lo que se conoce como relación ventilación
perfusión, esto es la relación entre el volumen de aire
que circula por los alvéolos y la cantidad de sangre que
circula por los capilares pulmonares