AGORAFOBIA: EL MIEDO A PERDER EL CONTROL (CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO)

Isidro Esparza Marín
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Sus síntomas se basan en una fuerte angustia producida por situaciones en las que la persona que la sufre se siente desprotegida y vulnerable a crisis de ansiedad que escapan a su control. La raíz del problema es algo así como un miedo al miedo.

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AGORAFOBIA: EL MIEDO A PERDER EL CONTROL (CAUSAS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO)

¿QUÉ ES LA AGORAFOBIA Y CÓMO PODEMOS AYUDAR A UNA PERSONA CON ESTE MIEDO? En los años noventa apareció una de las primeras películas en las que se describía con detalle un caso de agorafobia. La psicóloga que protagoniza esta pieza de ficción siente ansiedad por el mero hecho de salir de su apartamento unos segundos para alcanzar el periódico. Por supuesto, y por muy llamativa que parezca la escena, no deja de ser un recurso para presentar a uno de los personajes principales. No sirve para entender en qué consiste este trastorno de ansiedad, sino que nos confronta con un caso extremo de agorafobia para que veamos hasta qué punto puede poner al límite la calidad de vida de una persona y comprendamos la conducta de esa persona. A la vez, evidencia el hecho de que las crisis de ansiedad producidas por este trastorno pueden llegar a ser muy impactantes y estar presentes en muchas de las esferas de la vida de un ser humano. Pero, a pesar de que la agorafobia resulte tan impactante y sus consecuencias puedan llegar a ser tan palpables, no se puede decir que sea fácil de entender en qué consiste. Leer lo que viene a continuación puede ayudar a la hora de formarse una imagen algo más detallada de este tipo de fobia. AGORAFOBIA, ¿MIEDO A LOS ESPACIOS ABIERTOS? Habitualmente se da por supuesto que la agorafobia consiste en un miedo irracional a los espacios abiertos, como las grandes avenidas, los parques o los entornos naturales. La propia etimología de la palabra sugiere una relación entre la fobia y las plazas (ágoras), y es fácil tomar por agorafobia ciertos casos de personas a las que simplemente no les gusta salir de casa o con problemas relacionados con el aislamiento social. Sin embargo, no es del todo cierto que la agorafobia equivalga al miedo a los espacios abiertos o públicos. Se trata de una manera de sentir miedo y angustia cuyo origen es algo más abstracto que la simple visualización de este tipo de entornos. El hecho de percibir espacios abiertos o muy concurridos juega un papel a la hora de desencadenar ataques de pánico en personas con agorafobia, pero el miedo no es producido por estos espacios de por sí, sino por las consecuencias de encontrarse expuesto a ese lugar. ENTONCES... ¿QUÉ ES LA AGORAFOBIA? DEFINICIÓN Una primera aproximación superficial al concepto de agorafobia consiste en definirla como un trastorno de ansiedad que se expresa al notar que no se está en un contexto seguro en el que sea posible recibir ayuda ante una crisis. Es decir, que sus síntomas se basan en una fuerte angustia producida por situaciones en las que la persona que la sufre se siente desprotegida y vulnerable a crisis de ansiedad que escapan a su control. La raíz del problema es algo así como un miedo al miedo. El temor angustioso que experimenta alguien con este trastorno de ansiedad se fundamenta, básicamente, en la anticipación de los ataques de pánico. Por lo tanto, allí donde hay agorafobia también hay un bucle basado en el miedo. Un círculo vicioso de pensamientos recurrentes del que es difícil escapar. De algún modo, la agorafobia se alimenta a sí misma a través de la anticipación tanto de las sensaciones desagradables asociadas a estas crisis como de los peligros que conlleva perder el control sobre los propios actos. Por tanto, el modo en el que se expresa este sentimiento de angustia también reproduce la estructura de un bucle: se teme no el espacio abierto, sino la posibilidad de sufrir un ataque de pánico o una crisis de ansiedad por el hecho de estar ahí, y a la vez las consecuencia de estar en ese lugar cuando eso ocurra. En definitiva, la agorafobia consiste en el miedo a la pérdida de control sobre la propia activación fisiológica y en los resultados a los que esto puede conducir, además del miedo a las sensaciones subjetivas de malestar que eso produciría en tiempo real. Esto es lo que explica que los ataques de ansiedad puedan aparecer no sólo en grandes espacios, sino también en un ascensor o cualquier lugar que no sea la propia casa. La agorafobia suele expresarse en cualquier sitio que se perciba como especialmente inseguro, es decir, en el que tenemos menos control sobre las cosas. EL MITO DE LA AGORAFOBIA COMO UN COMPARTIMENTO ESTANCO Por lo dicho anteriormente podemos llegar a una conclusión: los síntomas de la agorafobia no son siempre los mismos, y sus desencadenantes pueden tener formas muy diversas. Las situaciones y los sitios que pueden producir angustia o ansiedad no son ni estereotípicos ni iguales en todas las personas diagnosticadas con este trastorno, como sería de esperar si la agorafobia se expresara de manera similar a como se expresa en la cultura popular el miedo de los vampiros a los crucifijos. De hecho, a veces ocurre que se dan ataques de ansiedad incluso cuando la persona está en un lugar "seguro", debido a causas internas no relacionadas con cómo se percibe el entorno. A causa de esta variabilidad, es habitual que las personas con agorafobia sean diagnosticadas también con otros desórdenes, como el trastorno de pánico o el trastorno por estrés postraumático, ya que varios de sus síntomas pueden solaparse. Como vemos, existen confusiones habituales sobre los síntomas y signos de este trastorno psicológico. ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA? A grandes rasgos, algunas de las características que presentan las personas con agorafobia son: Estar expuestos a lugares abiertos, muy concurridos o poco familiares produce un fuerte sentimiento de angustia. Este sentimiento de angustia es lo suficientemente intenso como para que la persona adopte la estrategia de vivir evitando este tipo de lugares, a pesar de que esto repercute negativamente en su calidad de vida. Estos brotes de ansiedad y angustia no pueden ser explicados por otros trastornos ya diagnosticados. La posibilidad de llamar la atención de desconocidos o de hacer el ridículo por culpa de una crisis de ansiedad también juega un papel importante. Es muy importante remarcar el hecho de que esta información sólo es orientativa y que sólo un especialista puede diagnosticar caso a caso cuándo existe un caso de agorafobia y cuándo no. A la hora de diagnosticar este tipo de trastornos es fundamental tener en cuenta si la persona percibe lo que le ocurre como algo que limita su calidad de vida y que, por tanto, es incapacitante. Es por eso que hay que tener en cuenta hasta qué punto cualquier persona sin problemas de ansiedad puede presentar en mayor o menor medida cualquiera de estas características generales asociadas a la agorafobia.Procedencia: Redactor Jefe de Psicología y Mente: Adrián Triglia