Módulo 2 de 5 · Mídia
El Verdadero Reto.
EL VERDADERO RETO
No importa si las llama estrategia, metas o, simplemente, un esfuerzo para mejorar,todas las iniciativas que usted conduzca como líder para hacer que su equipo u organización avance, entrarán en una de dos categorías. Lo único que requiere la primera es el poder de la firma; para la segunda es necesario lograr un cambio de conducta.
Las estrategias de “poder de la firma” son aquellas que se ejecutan cuando se ordenan o cuando se autoriza que se lleven a cabo. En pocas palabras, si usted tiene el dinero y la autoridad, puede aplicarlas. Éstas pueden ser desde una inversión importante de capital, un cambio en el sistema de compensación, la reasignación de roles y responsabilidades, y contratación de personal, hasta una nueva campaña publicitaria. Aunque ejecutar estas estrategias requiere planeación, consenso, audacia, inteligencia y dinero, uno puede estar seguro de que al final se logrará.
Las estrategias de cambio de conducta son muy diferentes de las del “poder de la firma”: no se puede simplemente ordenar que se lleven a cabo, pues ejecutarlas significa hacer que las personas cambien.
“Para alcanzar una meta a la que nunca antes has llegado, debes empezar por hacer cosas que nunca antes has hecho”. Esto puede incluir un método de ventas distinto, un esfuerzo por mejorar la satisfacción de los pacientes, una mayor disciplina gerencial en los proyectos, o adherirse a un nuevo proceso de manufactura. Si para ello es necesario que las personas actúen de manera distinta, se trata de una estrategia de cambio de conducta, y no será fácil aplicarla.
En resumen: las personas no tienen claro el objetivo, no están comprometidas con él, no saben qué tareas específicas les corresponden y no hay rendición de cuentas para supervisar que todos cumplan con sus responsabilidades.
Éstas tan sólo son las explicaciones más evidentes de la crisis de ejecución. En un segundo nivel hay problemas como falta de confianza, sistemas de compensación mal administrados, desarrollo de procesos ineficiente y toma de decisiones poco sólida.
Es verdad que todos los problemas que hemos señalado arriba — falta de claridad, compromiso, colaboración y rendición de cuentas— exacerban la dificultad para ejecutar una estrategia.