Empatía: Implica la capacidad de comprender las experiencias y emociones de los demás, colocándose en su lugar.
Ética: Los profesionales deben actuar de manera íntegra, respetando los derechos y la dignidad de las personas atendidas. Esto implica mantener la confidencialidad, evitar cualquier forma de discriminación y actuar en el mejor interés de los clientes.
Responsabilidad: Asume la obligación de cumplir con los deberes y compromisos profesionales. Esto incluye brindar un servicio de calidad, cumplir con los plazos establecidos y velar por el bienestar de las personas atendidas.
Tolerancia: Implica respetar las diferencias culturales, religiosas y sociales de los clientes, y trabajar de manera inclusiva para garantizar que todos reciban el apoyo necesario, independientemente de sus circunstancias.
Escucha activa: Esto implica prestar atención a las preocupaciones y experiencias de los clientes, mostrando interés genuino y proporcionando un espacio seguro para expresarse.
Respeto: Los trabajadores sociales deben mostrar respeto hacia la diversidad cultural, religiosa y de otro tipo, así como hacia las decisiones y opiniones de los clientes.
Ética profesional: Los trabajadores sociales deben adherirse a los principios éticos de la profesión, incluida la confidencialidad, la imparcialidad y el respeto por la autonomía de los clientes.
Capacidad de trabajo en equipo: Implica colaborar con otros profesionales y organizaciones, la capacidad de trabajar de manera efectiva en equipo es crucial. Esto implica comunicación clara, cooperación y coordinación con otros para proporcionar el mejor apoyo posible a los clientes.