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Notizen

EVALUACIÓN

Jairo Chamorro Spanisch 1 Seite

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Seite 1

INTRODUCCIÓN

En el transcurso de los últimos años, el tema de la

evaluación ha alcanzado un protagonismo evidente hasta convertirse en uno de

los aspectos centrales dediscusiones, reflexiones y debates pedagógicos.

¿El motivo?... pocas tareas provocan tantas dudas, y

contradicciones a los docentes, como las relacionadas con la evaluación y las

actuaciones o decisiones asociadas a ella.

Dentro

de nuestra normativa educativa, el término evaluación aparece por vez primera

de un modo generalizado con la Ley General de Educación de 1970. Desde entonces

su concepción se ha ido haciendo más compleja y provocando un mayor grado de

confusión, paulatinamente, con su extensión a los diferentes ámbitos de la

enseñanza.

Nuestra

falta de tradición, unida a la ausencia

de autonomía de los centros y de los profesores y, provocadas por una Administración Educativa fuertemente

centralizada hasta 1990, se ha dejado sentir en la pobreza conceptual y

metodológica, especialmente si nos comparamos con otros países de nuestro

entorno, con una mayor historia y atención hacia este importante componente

curricular.

Habitualmente,

cuando se habla de evaluación se piensa, de forma prioritaria e incluso

exclusiva, en los resultados obtenidos por los alumnos (evaluación del

aprendizaje). Hoy en día éste sigue siendo en principal punto de mira de

cualquier aproximación al hecho evaluador. El profesorado, los padres, los propios alumnos y el propio

Sistema, se refieren a la evaluación

como el instrumento calificador, en el cual el sujeto de la evaluación es el

alumno y sólo él, y el objeto de la evaluación son los aprendizajes realizados

según objetivos mínimos para todos.

Esta

concepción es una herencia del sistema tradicional que ponía énfasis en medir

las adquisiciones o la mejora de las habilidades. Dada la importancia concedida

a los resultados, el alumno justificaba la actividad docente únicamente como

una forma para mejorar dichos resultados.

Es

decir, el profesor justifica socialmente su función en la medida que acredita

resultados -óptimos, por supuesto- de

sus alumnos.

Hoy la

la evaluación adquiere un nuevo sentido, superior a la mera recogida de datos,

pero a la vez aparece como pieza clave imprescindible para que el profesor

preste al alumno la ayuda necesaria, y en consecuencia, pueda valorar las

transformaciones que se han ido produciendo. El profesor que realiza una

programación tiene en cuenta la edad, capacidad y preparación del grupo con el

que piensa realizarla, pero ha de descender a la personalización. La evaluación

hace posible ese descenso de adaptar los programas a las singularidades de cada

alumno.

Por tanto, la evaluación es ante todo, una práctica

reflexiva propia del docente.

Pero sobre todo, no se

circunscribe exclusivamente al ámbito del aprendizaje –léase el alumno-, sino

que abarca todos los aspectos que intervienen en el proceso: alumno, profesor,

sistema.

DESARROLLO

EVALUACIÓN DE LA ENSEÑANZA

¿Qué

evaluar?

Los

procesos de evaluación tienen por objeto tanto los aprendizajes de los alumnos

como los procesos mismos de enseñanza. La información que proporciona la

evaluación sirve para que el equipo de profesores disponga de información

relevante con el fin de analizar críticamente su propia intervención educativa

y tomar decisiones al respecto.

Para

ello, será necesario contrastar la información suministrada por la evaluación

continua de los alumnos con las intenciones educativas que se pretenden y con

el plan de acción para llevarlas a cabo. Se evalúa por tanto, la programación

del proceso de enseñanza y la intervención del profesor como animador de este

proceso, los recursos utilizados, los espacios, los tiempos previstos, la

agrupación de alumnos, los criterios e instrumentos de evaluación, la coordinación...

Es decir, se evalúa todo aquello que se circunscribe al ámbito del proceso de

enseñanza-aprendizaje.

La

evaluación del proceso de enseñanza permite también detectar necesidades de

recursos humanos y materiales, de formación, infraestructura, etc. y

racionalizar tanto el uso interno de estos recursos como las demandas dirigidas

a la Administración para que los facilite en función de las necesidades.

Es

importante resaltar que la evaluación de la propia práctica docente, bien sea

de forma individual o del conjunto del equipo, se muestra como una de las

estrategias de formación más potentes para mejorar la calidad del proceso de

enseñanza-aprendizaje. Por otra parte, la evaluación del equipo docente en su

conjunto permite detectar factores relacionados con el funcionamiento de la

coordinación, las relaciones personales, el ambiente de trabajo, aspectos

organizativos, entre otros que son elementos muy significativos en el

funcionamiento de los centros.

Esta

evaluación de la intervención educativa debe hacerse en dos niveles

distintos o ámbitos:

a) El

contexto del aula

b) el

conjunto del centro

En el

primer caso el responsable es cada maestro, mientras que en el ámbito del

centro lo es el conjunto del profesorado.

Veamos

uno a uno:

1) La

Práctica docente en el contexto del Aula:

* El

diseño y desarrollo de la Unidades didácticas y la adecuación de las

adaptaciones realizadas para grupos de alumnos concretos.

* El

ambiente del aula y todo aquello que favorezca el proceso de enseñanza y aprendizaje:

organización, espacios y agrupamientos.

* La

actuación personal de atención a los alumnos.

* La

coordinación con otros maestros que intervienen en el mismo grupo de alumnos.

* La

comunicación con los padres.

2) La

Práctica docente en el contexto del Centro:

A)

En el Ciclo:

*

Eficacia del sistema e instrumentos de coordinación establecidos.

*

Adecuación de los criterios de evaluación y promoción

*

Coherencia interna del ciclo

B)

En la Etapa:

* Los

elementos de la Programación y su coherencia.

·

La

coordinación interciclos y coherencia vertical entre cada área.

* Las

medidas de atención a la diversidad adoptadas

* La

relaciones entre las áreas

* El

tratamiento de los temas transversales

C)

En el contexto del Centro:

* La

coherencia del Proyecto Educativo.

* La

funcionalidad de decisiones sobre asignación de recursos humanos, materiales,

espacios y tiempos.

* El

funcionamiento de los órganos unipersonales y colegiados

* Las

relaciones con familias y entorno

* Los

servicios de apoyo (EOEPs, SITE, CPR)

* La

utilización de los recursos de la comunidad.

¿Cuándo

Evaluar?

La

evaluación de la intervención educativa debe ser continua y, por tanto,

conviene tomar datos a lo largo del proceso para hacer los cambios pertinentes

en el momento adecuado. No obstante, dadas las características de los

diferentes momentos del proceso de enseñanza-aprendizaje y de los documentos en

que se plasman, hay momentos especialmente indicados para recoger información

que sirve de base para la evaluación, además de los que obligatoriamente

dictaminen las Administraciones Educativas.

Se debe

realizar una evaluación inicial al comienzo del curso para situar tanto

el punto de partida del grupo-clase (recursos materiales, situación de los

alumnos, condiciones del aula, etc.), como la del equipo docente (composición,

estabilidad, etc) así como de los recursos humanos y materiales de que dispone

el centro.

El

registro de datos para evaluar el desarrollo del proceso tiene momentos importantes

como pueden ser el final de cada unidad didáctica, curso o ciclo.

3.-

EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE

¿Qué

evaluar?

En el

caso de los objetivos, al tratarse de capacidades muy generales, no son

directamente evaluables, mientras que los criterios, al establecer el

tipo y grado de aprendizaje que se espera que los alumnos hayan alcanzado con

respecto a esas capacidades, se convierten en un referente más preciso.

Los

criterios de evaluación responden a las capacidades básicas de cada una de las

áreas en cada ciclo (novedad de los RDs de enseñanzas comunes de la LOCE) y

referidas a aquellos contenidos específicos que se consideran especialmente

importantes para su desarrollo. Son, pues, indicadores sobre qué es lo que el

alumno debe alcanzar.

los

criterios de evaluación establecidos en el currículo no reflejan la totalidad

de lo que un alumno puede aprender, sino exclusivamente aquellos aprendizajes

especialmente relevantes sin los cuales el alumno difícilmente puede proseguir

de forma satisfactoria, su proceso de aprendizaje.

Para que

los criterios de evaluación puedan cumplir con su función formativa es preciso

disponer de puntos de referencia secuenciados que puedan ser utilizados desde

el comienzo del proceso, de modo que puedan identificarse posibles dificultades

de aprendizaje antes de que se acumulen retrasos importantes. Para ello el

profesorado debe distribuir secuencialmente los criterios de cada ciclo en los

cursos que lo componen.

Por

último, el maestro establecerá para cada U.D. unos objetivos didácticos en los

que se indiquen capacidades que específicamente se pretender conseguir con los

contenidos y se establecerá el grado de los aprendizajes. Esto exige que los

propios objetivos sean indicadores observables del resultado de cada U.D.

Por

tanto, al realizar la evaluación en la UD y disponer de objetivos didácticos

directamente evaluables, utilizaremos éstos. Para evaluar al final del curso

utilizaremos los criterios secuenciados por el maestro y para evaluar el ciclo,

los criterios que ha previsto la Administración.

¿Cuándo

evaluar?

En esta

evaluación cabe distinguir tres momentos o aspectos distintos y

complementarios: inicial, continua y final.

La

evaluación inicial permite adecuar las intenciones a los conocimientos previos

y necesidades de los alumnos. Decidir qué tipo de ayuda es la más adecuada

cuando se accede a un nuevo aprendizaje, requiere conocer cómo se ha resuelto

la fase anterior, cuáles son los esquemas de conocimiento del alumno, su

actitud, interés, nivel de competencia curricular...

Con la

evaluación continua se irá ajustando la ayuda educativa según la información

que se vaya produciendo. Esta evaluación es formativa, toda vez que permitirá

detectar el momento en que se produce una dificultad, las causas que lo

provocan y las correcciones necesarias que se deben introducir.

Por último, la evaluación final permite conocer si el grado de aprendizaje

que para cada alumno habíamos señalado, se ha conseguido o no, y cuál es el

punto de partida para una nueva intervención. La evaluación final toma datos de

la evaluación formativa, es decir, los obtenidos durante el proceso, y añade a

éstos, otros obtenidos de forma más puntual

CONCLUSIÓN

Según se trata del aprendizaje o la enseñanza, la

evaluación cumple unas funciones claras y determinantes en nuestro sistema

educativo:

DEL

APRENDIZAJE:

a) Función Orientadora:

En la

medida que ayuda para elaborar proyectos y programaciones al orientar sobre

aspectos básicos que el alumno debe alcanzar.

Esta

función está íntimamente ligada al momento de evaluación inicial y a los

efectos que de ella se extraen: diagnóstico y pronóstico.

Diagnóstico

porque determina situaciones reales y de partida en un momento determinado.

Pronóstico

porque permite aventurar hipótesis de trabajo.

b)

Función Formativa:

La

evaluación ayuda a tomar medidas en el momento oportuno sin esperar a

situaciones de riesgo. Implica la detección de cómo cada alumno se sitúa en la

actividad escolar, dificultades o facilidades que encuentra, influencia que

aporta la estructura docente.

Esta

función está unida a evaluación continua, en cuanto que está inmersa en

el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumno y forma parte del mismo.

c)

Función Sumativa:

La

evaluación permite comprobar los resultados alcanzados y valorar el grado de

consecución.

Va

asociada al momento de evaluación final.

d) Función de Homologación:

Evaluar

exige tomar como referencia criterios y objetivos, lo cual garantiza a todos

los alumnos una experiencias, capacidades.... esenciales y similares.

DE LA

ENSEÑANZA:

a) Función Formativa:

Participa de lo citado en esta misma función en el

aprendizaje.

b) Función de Calidad:

La evaluación de la enseñanza

permite abordar cambios e innovaciones en las programaciones educativas y

acciones didácticas, basado en percepciones rigurosas de la realidad, lo que

contribuye, sin lugar a dudas, en una mejora de la calidad de la enseñanza, al

mejorar la acción docente.

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Beschreibung
Contiene pautas sobre que evaluar, como evaluar y cuando evaluar
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Jairo Chamorro
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