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Miembros de la Misión Diplomática
Jefes
Embajadores Concurrentes
Por razones económicas, de falta de personal o cualquiera otra, no pueda tener Jefes de Misión residentes en todos los Estados y Organismos Internacionales con los cuales tiene relaciones diplomáticas. En tal caso, puede recurrir a un Jefe de Misión concurrente, cuya designación debe estar en conocimiento de todos los países involucrados.
Embajador concurrente es un Jefe de Misión acreditado ante un Estado y residente en la capital de ese país, que está acreditado simultáneamente ante un tercer o más países.
Designación:
Estado de las relaciones entre el país sede y aquel o aquellos Estados donde se desea acreditarlo en el carácter
de tal;
Que no existan rivalidades históricas entre los paises;
La existencia o no de relaciones de dependencia de cual-
quiera especie.
Facilidad de comunicaciones entre ambos, para los desplazamientos periódicos del Jefe de Misión o para el contacto telefónico y telegráfico.
Representantes Permanentes
Estos Jefes de Misión, al igual que los Embajadores, son nombrados libremente por cada Estado y sus Cartas Credenciales son presentadas por los Representantes Permanentes al Secretario General de la respectiva Organización o quien lo represente durante una ceremonia especial que tiene lugar después de su llegada a la ciudad donde el organismo tiene su sede.
Para este efecto no se requiere solicitar agreement, desde el momento que todos los Estados miembros son partes de ese organismo y sería ilógico que debieran solicitar una autorización para poder acreditar a sus respectivos representantes de parte de quienes simplemente administran esa Organización.
Encargados de Negocios
Algunos países proceden a la
designación de un Encargado de Negocios. Se entiende por tal a
un Jefe de Misión diplomática acreditado por un Ministro de
Relaciones Exteriores ante el Ministro de Relaciones Exteriores de otro Estado, por medio de las denominadas Cartas de Gabinete.
No se hará ninguna diferencia entre los Jefes de Misión por razón de su clase.
Interino o ad interim
Sigue en jerarquía al titular y que ocupa temporalmente la jefatura de la misma, por estar
vacante el cargo o porque aquel, por diferentes motivos, no puede desempeñar sus funciones. En consecuencia, la existencia de un Encargado de Negocios interino presupone la de un Jefe de Misión titular que está ausente, ya sea un Embajador, un Representante Permanente o un Encargado de Negocios con Cartas de Gabinete reconocido como tal o simplemente como interino.
El Encargado de Negocios ad interim tiene, en teoría, los mismos derechos y prerrogativas que el titular y de hecho la única diferencia entre ellos sería su diferente ubicación dentro de la precedencia diplomática local.
Un Encargado de Negocios interino puede acreditarse por tres medios: por nota del Jefe de Misión que pone término a sus funciones o se ausenta transitoriamente del Estado receptor; por nota del respectivo Ministro de Relaciones Exteriores; por cable del Ministro de Relaciones Exteriores acreditante.
El nombramiento del personal de sus Misiones diplomáticas es de la competencia de los respectivos Estados. Sin embargo, a diferencia de aquellos, los miembros del personal son nombrados directamente por cada Estado sin necesidad de requerir la aprobación del Estado receptor.
En la práctica, cada vez que se nombra a un miembro del personal de una Misión, esto es comunicado a la misma, la que debe proceder a enviar una nota al ministerio de Relaciones Exteriores local para ponerlo en conocimiento de la nueva nominación.
Hay tres clases de personal en una Misión diplomática: el personal diplomático, el personal administrativo y técnico y el personal de servicio.
Miembros del Personal Diplomático:
Constituido por los miembros de ésta que posean la calidad de diplomático. Es decir, aquel que es acreditado como tal ante otro Estado o un Organismo Internacional. Este personal diplomático, generalmente forma parte del Servicio Exterior de cada Estado, los que determinan diversos procedimientos para ingresar a él.
Miembros del Personal de la Misión Diplomatíca
Ministro Consejero: Es el funcionario diplomático que ocupa en una Misión el lugar inmediatamente inferior al de Jefe de Misión y que lo reemplaza, en calidad de Encargado de Negocios interino en caso necesario.
Consejero: Es un funcionario de un nivel intermedio aun cuando normalmente con varios años de experiencia profesional.
Secretario: Es el funcionario de categoría inmediatamente inferior a la de Consejero y está encargado de ejecutar las tareas correspondientes al sector que se le ha señalado, debiendo hacer las proposiciones que considere adecuadas dentro de la misma.
Agregados de las Fuerzas Armadas. Son los representantes
de una rama o de todas las Fuerzas Armadas de su país ante la rama especial o la totalidad de las Fuerzas Armadas de otro país.
Agregados Civiles, o simplemente Agregados. Desempeñan una función específica. Pueden o no ser funcionarios del respectivo Ministerio de Relaciones Exteriores, pero no pertenecen al Servicio Exterior de su país.
Miembros del Personal Administrativo y Técnico:
Corresponde al personal técnico tareas más especializadas, mientras que el personal administrativo tendrá a su cargo labores más simples, pero no por eso de menor responsabilidad. Sin embargo, en la práctica resulta difícil resolver a qué clase de personal corresponden determinadas funciones.
Tareas desempeñadas por un personal especial, que puede o no, ser nacional del Estado que envía y goza de ciertos derechos siempre que no sea nacional del Estado receptor ni tenga en él su residencia habitual.
Miembros del Personal de Servicio:
Este personal está constituido por todos aquellos que, dentro de una Misión diplomática, pertenecen al servicio doméstico de la misma. Esto es, sus funciones deben ser desempeñadas para la Misión pero no para sus miembros. En tal caso se encuentran los porteros, jardineros, cocineros, aseadores, mensajeros, etc. No tienen ningún tipo de derechos especiales, y en su mayor parte son nacionales del Estado receptor y reclutados localmente. Su contratación debe ser comunicada oportunamente al Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado acreditante como al del Estado receptor, por motivos de buen control administrativo y de seguridad.
Otros Miembros del Personal:
Los miembros de la familia de los agentes diplomáticos, incluyendo las del Jefe de Misión, como del personal diplomático de la misma.
Los criados particulares. Se entiende por tales las personas nacionales o extranjeras, que están al servicio doméstico de un miembro de la Misión,
La formación del diplomático no finaliza aunque este haya cursado la carrera universitaria, es el inicio de un mundo de enseñanza
Los conocimientos adquiridos deben ser permanentemente reactualizados, adaptados a las nuevas coyunturas nacional e internacional, y a los cambios de orientación que se vayan produciendo en su propio país. El diplomático debe estar al día en sus conocimientos no sólo respecto del país donde presta sus servicios sino que, muy especialmente, respecto de su propio país.
El postulante debe ser vinculado con las más altas tradiciones diplomáticas del país, mantener plenamente vigente el cordón umbilical que lo liga a los hombres que han entregado su vida al servicio exterior, creando sus principios fundamentales o representándolo en las circunstancias más difíciles de su historia.
Diplomático
Cualidades que debe poseer un diplomático:
Innatas:
Patriotismo. El diplomático ha de amar a su país por sobre todas las cosas y sentirse consustancialmente vinculado a él, deseando verlo progresar incesantemente dentro de la comunidad de naciones.
Franqueza. Tanto en la diplomacia bilateral como en los
foros internacionales, hay que saber ganarse la confianza de los demás, sobre la base de decir la verdad.
Dedicación. La función diplomática no tiene una determinación material en el tiempo y se desarrolla a través de las veinticuatro horas del día o los trecientos sesenta y cinco días del año, pudiendo presentarse los problemas más graves en los momentos más inesperados.
Vocación. El diplomático debe sentirse grato con sus funciones, aceptando de buen grado las características de su profesión y comprender que se trata de representar a su país y de cumplir con las demás funciones que están claramente determinadas.
Modestia. No hay mayor peligro para un diplomático que la vanidad, la suficiencia y la presunción, que puede impulsarle a desoír consejos convirtiéndolo en vulnerable a la adulación.
Sobriedad. La moderación, en su vida pública y privada, debe acompañar siempre a un diplomático.
Criterio. La capacidad de discernir adecuadamente se tiene o no se tiene.
Dignidad. Es la consideración que un diplomático debe tener de su propia persona, el respeto que debe tener por sí mismo y obtener hacia su país, la Misión y los miembros de su propia familia.
Discreción. El diplomático debe saber guardar reserva acerca de las materias de que conoce o llegan a su conocimiento en virtud del cargo que desempeña.
Paciencia. Hay que saber esperar y no apresurar innecesariamente las cosas, hasta que el acuerdo se produzca casi espontáneamente.
Adquiridas:
Lealtad. Esta característica, que incluye la fidelidad, el honor, la gratitud, debe analizarse cuidadosamente.
Sociabilidad. Si esta habilidad no existe en forma innata, hay que desarrollarla a la brevedad posible.
Adaptabilidad. El diplomático efectuará un esfuerzo especial para adaptarse lo más rápidamente posible a las diferencias de cultura, idioma, costumbres, religión, alimentación y tantos otros aspectos que presentan los distintos países donde le corresponde desempeñar su actividad.
Habilidad para negociar. Para ser un buen negociador, se requiere ser un buen diplomático pero, además, tener otras habilidades propias del difícil arte de negociar.
Espíritu de observación. El diplomático informará acerca del país donde ejerce sus funciones, sobre la conferencia a la que ha asistido, sobre el desarrollo de las negociaciones que condujeron a un tratado.
Facilidad de redacción y de expresión oral. Las observaciones que haga un diplomático, sus actuaciones durante el desarrollo de una negociación, las entrevistas que conceda, sólo son útiles para su país en la medida que sean conocidas por su gobierno.
Sensibilidad política. Hay que saber interpretar una información o un silencio oficial respecto de un hecho concreto, con criterio político.
Conocimiento de idiomas. En el mundo de hoy, tan interrelacionado entre sí, tal exigencia es esencial.
Inquietud intelectual. Supone el deseo permanente de aprender y perfeccionarse, en todas las áreas, pero muy especialmente acerca del medio en que el diplomático se está desempeñando.
Puntualidad. No se trata de una simple manifestación de buenas maneras, sino que de una exigencia diplomática.
La diplomacia es una ciencia y un arte complejos, que se va adquiriendo paso a paso, a través de los distintos grados y cargos, observando a sus superiores, dialogando con agentes de otros países, viajando, leyendo, estudiando. Es una profesión que debe realizarse en diversos países y que sólo compensa los sacrificios que exige para el diplomático y para su familia al poder cautelar con dignidad los altos intereses de su país. Allí está la retribución, en el honor y la responsabilidad que eso significa, para lo cual hay que prepararse activa y permanentemente. No está ni en el dinero, ni en los bienes materiales que eventualmente pudieran obtenerse. Quienes no lo comprenden así no han captado el alma de la
diplomacia.
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- Flowchart on Untitled, created by Carlos Comsille Cerda on 06/10/2020.
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