Debemos tener en cuenta que la prosocialidad es un conjunto de actitudes y comportamientos que poseen todos los seres humanos, para poder desarrollar una mejor personalidad y relación en la sociedad, para Auné, S., Blum, D, Abal Facundo, J., Lozzia, G. y Horacio, F. (2014) en el libro Conducta Prosocial menciona que los comportamientos prosociales son los intentos de satisfacer la necesidad de apoyo físico y emocional de otra persona (Benson, Scales, Hamilton, & Sesma, 2006; Catalano, Berglund, Ryan, Lonczak, & Hawkins, 2004). Son conductas voluntarias (Eisenberg & Fabes, 1998) que se adoptan para cuidar, asistir, confortar y ayudar a otros (Caprara, Steca, Zelli, & Capanna, 2005)
se percibe un manejo inadecuado de los residuos sólidos como producto del desconocimiento de las técnicas de separación en las fuentes, de la cultura del usar y tirar, de irresponsabilidad frente a su vecino cuando son acumuladas para su recolección, sin importar el impacto que estas ejercen en las personas y en el ambiente mismo. Por tales motivos Ochoa (como se citó en Sáez y Urdaneta, (2014) manifiesta que el manejo de residuos sólidos no solo comprende las actividades operativas o funcionales que se relacionan con la manipulación de estos residuos sólidos desde que son generados sino hasta la última fase que es la disposición de estos.