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PRECURSORES
La leyenda de Demóstenes
Demóstenes fue educado como correspondía a su posición. Tenía grandes problemas de salud, pero él era un alumno curioso y motivado, que siempre quería aprender más. Por eso se convirtió en un voraz lector. Llegó a ser uno de los jóvenes más instruidos de su tiempo. Más allá de esto, alrededor de su figura se creó una historia, que aún no se qué tiene de real y qué de leyenda.
Este joven ateniense quería convertirse en el mejor orador de Grecia. Le interesaban los asuntos de la política y anhelaba que sus ideas llegaran a tener tanta influencia como acierto les suponía. Estudiaba con esmero los discursos de los grandes oradores. Se dice que siendo muy joven intentó dar su primera «conferencia» y esta fue un fiasco.
Cuentan que durante su primer discurso fue abucheado por el público. Esto se debía a que Demóstenes tenía un grave problema: era tartamudo. Las palabras se atropellaban en sus labios y no lograba hacerse entender. Se dice que alguien del público le gritó: “¡Ponga el aire en sus pulmones y no en su cerebro!” Esto le causó un grave impacto a Demóstenes. Sin embargo, estaba decidido a alcanzar su meta, por encima de ese obstáculo que parecía tan grande.
Desde entonces, participó activamente de la vida legal y política de su ciudad. Se dice que sus discursos eran ovacionados por miles de personas. No solo fue el mejor orador, sino también un excelente escritor.