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Parálisis Cerebral Infantil
Epidemiología
Comorbilidades asociadas
En México
Situación en el mundo
Concepto
La parálisis cerebral infantil o PCI, es un trastorno del tono postural y del movimiento de carácter persistente (pero no invariable), secundario a una agresión no progresiva en un cerebro inmaduro
El progreso en la atención obstétrica y neonatal ha reducido notablemente la incidencia de parálisis cerebral infantil en los recién nacidos a término en los últimos años.
Desde 1970-1980 se ha observado un nuevo incremento en la frecuencia de PCI
Se cree que esta relacionada con mayor supervivencia de los recién nacido prematuros
El trastorno motor estará acompañado frecuentemente de otras comorbilidades cuya existencia o no, condicionará de manera importante el pronóstico individual de los niños que padecen de PCI
Entre 1999 y 2008 sobre la prevalencia de trastornos del neurodesarrollo en México no se precentaron datos sobre dicho problema
En el año 2006 México tenía cerca de 105 millones de habitantes, y de acuerdo con el dato que proporciona la Organización Mundial de la Salud en relación a que el 10 % de la población presenta alguna discapacidad
De la cual al menos cerca de 500 000 personas y sus familias vivían afectadas por algún grado de PCI
Trastornos nutricionales (desnutrición, estreñimiento), respiratorios, digestivos (trastornos de deglución, ERGE, constipación)
Músculo esqueléticos, urinarios (incontinencia urinaria, infecciones urinarias), neurosensoriales (estrabismo, alteración de agudeza visual, alteración auditiva)
Epilepsia, déficit intelectual y retraso del lenguaje, etc.
Prevención primaria
Promoción de la salud
Ante la sospecha clínica de exposición de la mujer gestante a rubéola, citomegalovirus o toxoplasmosis solicitar determinación sérica de anticuerpos para estas entidades
Los embarazos múltiples se asocian con nacimiento prematuro, pobre crecimiento intrauterino y mayor riesgo de PCI
Complicaciones durante el embarazo asociadas a PCI
Compromiso de la circulación placentaria que ocasione hipoxia fetal.
Traumatismo materno
Prolongación del segundo estadio del trabajo de parto Período expulsivo prolongado o traumático
Ruptura prolongada de membranas
Líquido amniótico teñido de meconio
Circular de cordón al cuello
Corioamnioitis
Se recomienda que la mujer gestante lleve a cabo control prenatal y cuando presente complicaciones deberá referirse al especialista.
Promover acciones que mejoren la seguridad en los vehículos de motor y en las vialidades.
Realizar vigilancia y control del niño sano durante los primeros 5 años de edad ante la posibilidad de detección de datos de alarma neurológica
Prevención secundaria
Detección
La incidencia de PCI se asocia fuertemente con la edad gestacional, ocurre en 1 de cada 20 recién nacidos prematuros.
El recién nacido prematuro requiere vigilancia pediátrica de la aparición de signos de alarma neurológica.
La puntuación de APGAR menor de 3 a los 10 y 20 minutos se asocia con una frecuencia de PCI en el 5% y 57% de los sobrevivientes respectivamente.
Los niños con APGAR de 0 a 3 a los 5 minutos de vida tienen un riesgo 81 veces mayor para presentar PCI.
Los recién nacidos con antecedentes de alto riesgo requieren vigilancia por el pediatra y sólo ante la detección de signos de alarma neurológica deberán referirse a rehabilitación.
Signos de alarma
Es importante detectar el retraso del desarrollo en cualquiera de sus esferas en el primer año de edad, ya que es el momento ideal para lograr mayor grado de rehabilitación en el niño.
El conocimiento del desarrollo neurológico normal desempeña el elemento fundamental para el diagnóstico temprano de la PCI.
El desarrollo neurológico del niño en las áreas motriz gruesa, motriz fina, lenguaje y socialización se evalúa por medio de la Prueba de Denver Revisada
La probabilidad de retraso psicomotor en un niño menor de cinco años es alta cuando dos áreas del desarrollo psicomotor se encuentran afectadas
Diagnóstico
La evaluación del niño con PCI requiere de un equipo multidisciplinario de profesionales
Pediatra, neurólogo pediatra, ortopedista, fisioterapista y psicólogo.
El diagnóstico de la PCI es clínico y debe establecerse después de los dos años de edad
El diagnóstico médico de PCI se realiza mediante la detección de los síntomas más característicos
Retraso del desarrollo psicomotor, tono muscular y posturas anormales.
Los estudios de neuroimagen permiten identificar alteraciones estructurales y determinar la extensión anatómica.
En el recién nacido y en el lactante el ultrasonido puede diagnosticar malformaciones, hemorragias o lesión hipóxicoisquémica.
La resonancia magnética nuclear es muy sensible para la detección de malformaciones congénitas del sistema nervioso central
En los niños menores de 2 años de edad con datos de alarma neurológica, realizar ultrasonido transfontanelar
Comorbilidades
Neurológicas
Retardo mental (52%), epilepsia (34% a 94%), trastornos del lenguaje (38%), defectos oftalmológicos (28%) y lesión auditiva (12%).
Aproximadamente el 30% de los niños con PCI presenta epilepsia y el 70% inicia en el primer año de vida
Ortopédicas
La historia de fracturas óseas se encuentra en el 54.8% de los casos.
La mayor frecuencia de fracturas se encuentra en la extremidad inferior y en orden decreciente extremidad torácica, clavícula y costillas.
Ante datos de irritabilidad buscar intencionadamente deformidad, aumento de volumen y dolor localizado en las extremidades, clavícula y costillas.
Tratamiento ortopédico
El uso del arsenal de órtesis se favorecerá una postura adecuada con control del tronco, bipedestación con apoyo plantígrado, y utilización del miembro torácico
El tratamiento del paciente con PCI incluirá programas multidisciplinarios de rehabilitación y de ortopedia, incluyendo la asesoría y protección contra fracturas.
Se recomienda la liberación o alargamiento del pectoral mayor y del subescapular, incluso para evitar la luxación del hombro.
En caso de deformidades específicas como la flexión de los dedos, existe la posibilidad de corrección quirúrgica.
Se recomienda tratamiento quirúrgico en los pacientes con deformidad de los dedos tipo 2 de la clasificación de Zancolli
En los niños con PCI la espasticidad es la responsable de las deformidades de la columna, el tratamiento quirúrgico está indicado cuando la deformidad toracolumbar es progresiva y mayor de 40 grados.
El objetivo de la cirugía ortopédica en un niño que tiene potencial de deambulación es mejorar la marcha funcional.
Realizar osteotomía varo desrotadora en fémur proximal para la corrección de la coxa valga.
El conocimiento de la teoría del desequilibrio muscular en la cadera permite seleccionar a los niños con alto riesgo y ofrecerles una intervención precoz para prevenir la inestabilidad.
Pérez Hernández Fernando Riacrdo 1303
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- Flowchart on Untitled, created by Fer Perez on 16/09/2020.
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