y el poder aparece, entonces, claramente separado de
toda contención ética.
un buen gobierno en la
Modernidad debe estar regido
fundamentalmente por la
búsqueda de la eficacia.
La política tiene así una especificidad que le es
propia, especificidad que está definida por el
poder.
la condición de autonomía supone que el
sujeto es el autor de su propia ley,
exigencia que se traslada también al plano
de la política.
Ética y política en la democracia moderna.
la democracia se describe como el régimen ideal para la
realización del principio de autolegislación.
el estado tiene, además, por sí mismo, la
capacidad de imponer un determinado punto de
vista, llegando incluso a utilizar la fuerza para ello
si así lo considerase necesario.
Hobbes nos muestra de este modo la capacidad
represiva del estado moderno, capacidad que lo
autoriza incluso a eliminar todas las diferencias
en la sociedad.
la democracia no hace más que introducir la violencia
en su seno, ya que todo se convierte en puja por el
poder.
La ética como discurso legitimador
toda organización forma élites que quedan legitimadas, al
mismo tiempo que encubiertas como tales, por el discurso
democrático.
siempre es posible hallar una apelación a la
ética, como discurso legitimador en la
democracia.
La política en el contexto de sociedades masificadas poco tiene
que ver con la verdad , ya que el discurso no tiene por objeto
llegar a lo correcto y verdadero.
Weber y la ética pública
e la ética de la convicción se
establecen los valores fundamentales según los cuales ordenar
la sociedad.
la ética de la responsabilidad
permite adecuar el principio al
caso particular.
Toda acción supone al mismo
tiempo riesgo y beneficio
las sociedades en que vivimos son masificadas,ya que al caracterizarse por la diversidad,
mantienen un cierto relativismo, en última instancia necesario, para que funcione una
sociedad democrática.
La ética de la argumentación
la democracia se funda en el régimen ideal para el
intercambio de opiniones entre sujetos iguales que
entablan entre si relaciones simétricas y reversibles.
la democracia se tiene que entender como un mecanismo que
contribuye a cambiar preferencias mediante discusiones
públicas
la mentira forma parte
también del juego político.
nunca estaremos seguros
de las verdaderas
intenciones de los sujetos
políticos.
El discurso, como decía Rousseau, termina convirtiéndose en
vehículo de engaño para impresionar la conciencia de los
ingenuos, teniendo en cuenta que la ingenuidad no es privativa
de alguna clase social en particular.
Sin argumentación no habría ejercicio de la crítica13 y
sólo una ética crítica cuestiona “la presunción del mundo como
dado y lo expone como insostenible.