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sjdfadjfñaf
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Las marcas son un
elemento ubicuo de los tiempos modernos. Las marcas existen porque ofrecen
valor a los consumidores, al asegurar un nivel de calidad, simplificar un
proceso de elección y, especialmente, al constituirse en un medio para que los
seres humanos obtengan diversas metas, desde necesidades fisiológicas básicas,
así como autorrealización personal (Aaker, 1992; Keller, 1993; Stanton, et. al
2000; Tybout y Carpenter, 2002).
La marca está tan relacionada con los consumidores, que el mundo
empresarial y el académico han ido inculcándole a la noción de marca, al igual
que al ser humano, dimensiones de personalidad y emocionalidad desde principios
de la década de los ochenta (Haigood, 2001). La base de esta afirmación radica
en que la relación de un consumidor y una marca específica es muy parecida a
una relación entre dos personas. Al principio, la marca es un nombre sin
importancia; pero posteriormente estos nombres y símbolos representan poderosas
asociaciones en la mente de los consumidores (Tybout y Carpenter, 2002;
Saavedra, 2004). Aaker (1992) define estas Asociaciones como una serie de
emociones, imágenes, sonidos, etc.; vinculados al recuerdo de marca, que ayudan
a los clientes a recuperar información archivada en su mente para tomar
decisiones y que una vez obtenidas, le proveen una razón para adquirir el
producto.
Al asociar a la marca diversas características de Personalidad y
Emocionalidad, el mercadeo ha profundizado en aspectos teóricos de áreas como
la psicología para tratar de analizar si estos constructos establecidos en el
ámbito humano, pueden extrapolarse de forma similar en el mundo de las marcas y
el consumidor. A nivel humano, la relación entre ambos se define al ubicar las
aptitudes, percepciones, entre otros conceptos como eslabones intermedios entre
las dimensiones de personalidad y los procesos entendidos como competencias de
la personalidad (García, 2005; Arjona y Guerrero, 2004; Casanova, Herrera y
Fernández, 2004), siendo la emocionalidad y el manejo de las situaciones
emocionales un elemento en la formación de la personalidad del individuo
(González, 2000).
En 1958 se expuso por primera vez �que las personas escogen las marcas de la misma
forma como escogen a sus amigos, independientemente de sus
habilidades y sus características físicas� (Azoulay y
Kapferer, 2003:144). Desde ese momento se sugirió que la Personalidad era un
atributo importante para determinar el Valor de la Marca, pero sin presentar
una demostración lógica, contratación o una experimentación
valida (Farquhar, 1989; Aaker, 1992 y 1996; Keller, 1993).
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Las marcas son un
elemento ubicuo de los tiempos modernos. Las marcas existen porque ofrecen
valor a los consumidores, al asegurar un nivel de calidad, simplificar un
proceso de elección y, especialmente, al constituirse en un medio para que los
seres humanos obtengan diversas metas, desde necesidades fisiológicas básicas,
así como autorrealización personal (Aaker, 1992; Keller, 1993; Stanton, et. al
2000; Tybout y Carpenter, 2002).
La marca está tan relacionada con los consumidores, que el mundo
empresarial y el académico han ido inculcándole a la noción de marca, al igual
que al ser humano, dimensiones de personalidad y emocionalidad desde principios
de la década de los ochenta (Haigood, 2001). La base de esta afirmación radica
en que la relación de un consumidor y una marca específica es muy parecida a
una relación entre dos personas. Al principio, la marca es un nombre sin
importancia; pero posteriormente estos nombres y símbolos representan poderosas
asociaciones en la mente de los consumidores (Tybout y Carpenter, 2002;
Saavedra, 2004). Aaker (1992) define estas Asociaciones como una serie de
emociones, imágenes, sonidos, etc.; vinculados al recuerdo de marca, que ayudan
a los clientes a recuperar información archivada en su mente para tomar
decisiones y que una vez obtenidas, le proveen una razón para adquirir el
producto.
Al asociar a la marca diversas características de Personalidad y
Emocionalidad, el mercadeo ha profundizado en aspectos teóricos de áreas como
la psicología para tratar de analizar si estos constructos establecidos en el
ámbito humano, pueden extrapolarse de forma similar en el mundo de las marcas y
el consumidor. A nivel humano, la relación entre ambos se define al ubicar las
aptitudes, percepciones, entre otros conceptos como eslabones intermedios entre
las dimensiones de personalidad y los procesos entendidos como competencias de
la personalidad (García, 2005; Arjona y Guerrero, 2004; Casanova, Herrera y
Fernández, 2004), siendo la emocionalidad y el manejo de las situaciones
emocionales un elemento en la formación de la personalidad del individuo
(González, 2000).
En 1958 se expuso por primera vez �que las personas escogen las marcas de la misma
forma como escogen a sus amigos, independientemente de sus
habilidades y sus características físicas� (Azoulay y
Kapferer, 2003:144). Desde ese momento se sugirió que la Personalidad era un
atributo importante para determinar el Valor de la Marca, pero sin presentar
una demostración lógica, contratación o una experimentación
valida (Farquhar, 1989; Aaker, 1992 y 1996; Keller, 1993).
Informações
- Descrição
- Notas sobre sjdfadjfñaf, criado por Maria Blanco em 24-02-2017.
- Criado por
- Maria Blanco · fev 2017
- Atualizado
- 24 fev 2017
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