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stefany flores belmonte Spanish 1 page

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EL CARÁCTER DEL COACHING ONTOLÓGICO .

Nuestras acciones determinan nuestros resultados. Toda modificación de nuestras acciones que conduce a un mejoramiento de nuestros resultados, la llamamos aprendizaje. Llamamos aprendizaje de primer orden, es aquella modalidad de aprendizaje que busca expandir nuestra capacidad de acción, manteniendo constante el tipo de observador que somos. Una segunda modalidad de aprendizaje que llamamos aprendizaje de segundo orden. En este caso, en vez de intervenir buscando una modificación directa en nuestra capacidad de acción, nos concentramos en transformar el tipo de observador

que somos. Decimos que esta segunda modalidad de aprendizaje es una intervención ontológica

La declaración de quiebre implica sostener que algo no funciona, que algo anda mal, que hay cosas que no nos gustan y que quisiéramos que fueran diferentes y tenemos que tener, simultáneamente, el juicio de que no sabemos cómo hacernos cargo de ello. El observador que somos no es suficientemente competente para mostrarnos lo que debemos hacer. Sólo existen quiebres --

solemos también llamarlos problemas -- para un observador determinado. Los llamamos quiebres y no problemas al menos por dos razones En primer lugar porque ellos marcan una interrupción en el fluir de nuestra vida. En segundo lugar, es el observador que somos el que declara que algo es un quiebre. El quiebre revela al observador.

Decimos que un sistema es plástico cuando puede cambiar y su estructura es

capaz de conservar el cambio. actuamos

de acuerdo a cómo somos (estructura actual), pero esas mismas acciones

nos permiten convertirnos en alguien diferente (nueva estructura). El

coaching ontológico es posible debido a la plasticidad de la persona.

Mientras mejor conozcamos nuestra estructura, tanto mejor podremos usar

nuestra libertad para transformarnos. Es responsabilidad del coach cuidar

las expectativas de transformación del coachado de manera de

mantenerlas dentro de los márgenes de lo que es posible.

El coaching ontológico opera con la estructura del observador como

sustento de nuestro comportamiento y forma de ser. El observador que

somos remite a tres dominios primarios, tres áreas de observación separables:

la corporalidad, la emocionalidad y el lenguaje. No se trata de tres dominios

completamente aislados y autónomos. Lo que acontezca al nivel de la

corporalidad arrastra la emocionalidad y el lenguaje. Lo que sucede en la

emocionalidad, se expresa en nuestras posturas corporales y en el tipo de

cuentos que nos contamos. Lo que nos decimos a nosotros mismos y le

decimos a otros, asimismo lo que escuchamos, impacta nuestro cuerpo y

emocionalidad. Corporalidad, emocionalidad y lenguaje tienden a ser

coherentes.

Esta tendencia a la coherencia de los tres dominios primarios, nos permite

hablar de la particular estructura de coherencia del observador que

somos. La práctica del coaching ontológico se dirige a detectar (en rigor, a

interpretar) la particular estructura de coherencia del coachado y a intervenir en

ella con el objetivo de modificarla. Ese es uno de sus objetivos operativos

centrales: identificar y transformar la estructura de coherencia del coachado

para que éste, en función de sus inquietudes, pueda observar aquello que le lleva a generar los resultados que rechaza y a tomar las acciones pertinentes para producir resultados diferentes y favorables.

Si queremos producir aprendizaje organizacional -- aprendizaje que, como

dijimos, siempre se traduce en aprendizaje individual -- muchas veces es

necesario detenerse a transformar la estructura del sistema, antes incluso de

detenerse a cambiar directamente las acciones individuales. Esta es una de las

razones por la que no es posible reducir el aprendizaje organizacional a

aprendizaje individual.

Implica lo anterior que es necesario despreciar la importancia de la

capacitación para dedicarse a acometer transformaciones estructurales? De

ninguna forma. En primer lugar, porque para realizar las transformaciones

estructurales es muchas veces necesario capacitar a quienes deban

emprender tales acciones. Quienes pueden transformar la estructura

normalmente necesitan pasar por un proceso de aprendizaje, de

transformación individual, de expansión de su capacidad inicial de acción, para

poder emprender con efectividad las acciones de cambio estructural

requeridas. Lo importante en este caso es orientar el aprendizaje hacia las

acciones de transformación estructural de los líderes y directivos de la

organización y no quedarse en intentos que se limitan al ámbito de sus

comportamientos individuales aislados.

El directivo se transforma en un facilitador del desempeño de su gente.

En este nuevo esquema, las competencias del coach resultan decisivas para el directivo. A través de ellas, éste se está preguntando constantemente por lo que restringe las acciones de su gente,

declarando insuficiencias y quiebres en sus desempeños, fijando nuevas metas, disolviendo cualquier traba que pueda resentir la posibilidad de desempeños superiores.

ETAPAS Y PROCEDIMIENTOS DEL COACHING

ONTOLÓGICO – PARTE I.

I. LA ETAPA DE LA INTRODUCIÓN

Esta etapa suele iniciarse con una declaración de quiebre. Junto con la

declaración de quiebre, la persona suele declarar también la necesidad de que

otra persona le sirva de coach. En esta fase inicial, el coachado suele conferirle al coach la necesaria autoridad para que lo ayude, como suele también

otorgarle la confianza necesaria para que éste asuma ese rol.

II. LA ETAPA DE LA INTERPRETACIÓN

Algunas preguntas a hacerse son la siguiente: ¿qué le impide al coachado

observar lo que le permitiría hacerse cargo de la situación? ¿que le impide

actuar? En otras palabras, ¿que lo bloquea? Para responder a estas

preguntas es necesario remitirse a los tres dominios primarios de la estructura

del observador: corporalidad, emocionalidad y lenguaje.

Al nivel de la corporalidad, podemos señalar que la manera como una

persona se para en el mundo, la forma como ella se desplaza y mueve en él,

sus posturas, gestos y movimientos, condicionan tanto la manera como

observa el mundo, como sus posibilidades de acción en él.

La corporalidad es una dimensión crucial de la práctica del coaching Sin

embargo, las mayores trabas con las que se encuentran las personas para

resolver algunos de sus quiebres más importantes son las emociones y los

juicios. Estos son los materiales más importantes del trabajo del coach porque

constituyen el núcleo del alma humana.

Somos de la manera particular que somos, por la emocionalidad que nos es

propia y por los juicios que hacemos en determinados dominios. Entre los

dominios importantes destacan los siguientes. En primer lugar, los juicios que

hacemos con respecto a nosotros mismos. Áreas criticas, por ejemplo, son

la autoconfianza, la dignidad personal y el amor a si mismo. Muchos de los

quiebres que enfrentamos en la vida suelen llevarnos a esas áreas

En segundo lugar, tenemos los juicios sobre el mundo, las posibilidades y

amenazas que consideramos que éste encierra. ¿Cuales son sus inquietudes más importantes? ¿Cómo se sitúa a si mismo en ese mundo? ¿Qué lugar o posición

ocupa?

En tercer lugar, tenemos los juicios sobre la estructura de la temporalidad,

la tríada de pasado, presente y futuro. Nuevamente, aquí son muchas las

preguntas que podemos hacernos. Por ejemplo, ¿cuales son los juicios

principales con respecto a nuestro pasado? ¿Lo juzgamos positiva o

negativamente? ¿Cuales son las experiencias del pasado que juzgamos más

importantes en nuestras vidas? ¿por qué? ¿cuales son las conversaciones que

arrastramos del pasado que todavía no hemos podido cerrar? ¿Qué nos ha

impedido hacerlo?

ntroducir una distinción que nos

permita hacernos cargo de esta diferencia. Hablaremos, por un lado, de las

emociones y juicios maestros de una persona. Por ellos entendemos

aquellas emociones y juicios que definen su particular forma de ser y que se

encuentra en la base de múltiples otras emociones y otros juicios. De

alguna forma, ellos sustentan la existencia global de un individuo. Aquellas

emociones y aquellos juicios que resultan de los primeros, que están más

directamente asociados a circunstancias coyunturales y que son, por lo tanto,

más específicos y temporales los llamaremos emociones y juicios

secundarios.

La herramienta principal en la etapa de la interpretación es la indagación. A

través de la indagación hablamos para escuchar. Su disposición básica es la

apertura hacia el otro. Un coach ontológico requiere ser altamente competente en el escuchar. Quién no se sabe escuchar difícilmente podrá hacer

coaching.

Escuchamos de acuerdo a como somos, de acuerdo a las experiencias que

hemos tenido en la vida. Nuestras heridas son uno de nuestros más preciados

activos cuando se trata de hacer coaching. No se hace coaching desde la

perfección. Se hace coaching desde nuestras heridas

Se busca alcanzar cada vez una capa más profunda dentro de una

misma temática y seguir, por asociación, la cadena de emociones y juicios que

nos conducirán a detectar aquellos que son maestros y de los cuales cuelga

precisamente el quiebre.

La etapa de la interpretación se cierra cuando el coach juzga que ha logrado

construir los elementos básicos de la estructura de coherencia que conforma el

observador del coachado y que ya está en condiciones de intervenir en ella. A

partir de ello, el coach siente que entiende la modalidad particular de ser que

define a su interlocutor. El énfasis principal de esta etapa ha estado puesto

en la reconstrucción del ser. A su término, el coach podría decirle al

coachado, “Esta es tu manera de ser. Por esto tienes este quiebre. Y por esto

mismo no puedes hacerte cargo de él. Mientras sigas así, será difícil que

puedas resolverlo”.

El cierre de esta etapa debe asegurar el cumplimiento de la regla de oro del

coaching ontológico: el coachado debe validar la interpretación construida por

el coach. Si el coach concluye con una interpretación que el coachado no

valida, ésta sirve de muy poco. No debemos olvidar nunca que el coach es

un facilitador. Quién lleva el principal timón del proceso no es él, a final de

cuentas es el coachado.

III. ETAPA DE LA INTERVENCIÓN

Para intervenir, el coach debe pararse fuera de la estructura de coherencia del

coachado, desde juicios y emocionalidades diferentes a los que éste

manifiesta.

El objetivo de la etapa de intervención es la expansión de la capacidad

de acción del coachado. Contando con una interpretación sobre su forma de ser, el coach busca es ayudar al coachado a desplazarse hacia una forma de ser diferente

Hemos señalado que un objetivo importante del coach es permitir que el

coachado pueda tomar acciones que no ha tomado en el pasado. Ello lo

conducirá a nuevas modalidades de ser.

Ello normalmente implica dos desafíos difíciles. Por un lado, el coachado

requiere sacrificar aspectos de su forma de ser pasada y presente. Ello

involucra un desprendimiento del alma. Por otro lado, el coachado requiere

también desplazarse más allá de sí mismo y cruzar sus propios límites,

aquellos límites establecidos por su modalidad habitual de ser. Este

desplazamiento le significa moverse del espacio cómodo y conocido de su ser

al espacio incierto y desconocido de su no-ser. Cuando este desplazamiento es

mirado desde el ser que somos, muchas veces adquiere la sensación de

lanzarse a un precipicio, al vacío, al espacio de la nada en el que tememos

desintegrarnos.

Siendo ésta la situación, cabe entonces preguntarse por las condiciones que

resultan necesarias para que el coachado pueda efectuar dicho tránsito.

¿Cuales son las condiciones que lo hacen viable? ¿Cuales son aquellas

que el coach debe proveer para que el coachado esté dispuesto a poner en

cuestión su ser y optar por el devenir?

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Estrategias de intervención ----

No existe “una” estrategia correcta de intervención. Sin embargo, es

conveniente enfatizar que el coach puede escoger siempre tres caminos de

intervención. Los tres caminos o dominios a los que nos referimos son el

lenguaje, la emocionalidad y la corporalidad. En la estructura de coherencia

del coachado los tres están comprometidos.

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Note on Untitled, created by stefany flores belmonte on 28/08/2018.
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