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El Efecto Flynn
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El “Efecto Flynn”.
Entender la inteligencia es como entender el átomo, tenemos que conocer no solo que mantiene juntos sus componentes, sino también que los divide.
Lo que liga los componentes de la inteligencia es el factor general de inteligencia o índice g, lo que actúa como acelerador son las tendencias cognitivas calculadas a lo largo del tiempo.
El Test de Coeficiente Intelectual (CI), que mejor ilustra estas dos dinámicas es la Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (WISC), que se viene utilizando desde 1947. Consta de diez subtests, los que miden varias habilidades cognitivas: semejanzas, vocabulario, información, aritmética, en su interpretación podemos considerar que quien supera la media en uno de los subtests, tiende a sobresalir en el resto, se habla por lo tanto de un factor general de inteligencia1.
Se parte aquí de la idea de que el concepto de inteligencia y su forma de medición surgieron como respuestas a problemas sociales que se intentaban resolver de manera científica, acudiendo a expertos y conceptos psicológicos validados. Desde fines del siglo XIX, se ha buscado proporcionar un orden en la sociedad, basado en diferenciaciones de aptitudes para la supervivencia y adaptación social.
La medición de la capacidad intelectual proveía una clasificación de los individuos sostenida en términos naturales y evolutivos que prometía una cientificidad ineludible para lograr la validez de ese conocimiento para enfrentar ese tipo de problemáticas.
Se supone entonces que el concepto de inteligencia y sus mediciones podrían haber sufrido transformaciones en estas décadas, por los cambios en las propias tradiciones teóricas de la psicología, las transformaciones en la estadística y sus usos en los tests, y los cambios en los problemas prácticos que se buscaban resolver, de acuerdo con coyunturas históricas específicas2.
Si la inteligencia en general ha aumentado con el tiempo, esperaríamos incrementos en cada uno de los subtests de WISC, pero cuando estos se analizan, se descubre un fenómeno sorprendente: existen discrepancias entre la magnitud del incremento en los subtests y en los pesos en gde los mismos1.
Los últimos avances en neurociencia y sociología desacreditan cada vez en mayor medida las mediciones del Coeficiente de Inteligencia, se acepta que la inteligencia humana tiene muchas facetas que no suelen medirse en las baterías de tests.
A finales de 1970, un filósofo americano y activista de los derechos civiles llamado James Flynn empezó a investigar la historia de los coeficientes de inteligencia en un intento de refutar los estudios publicados por el controvertido académico Arthur Jensen (cuyo trabajo inspiró en lo menos polémico libro titulado The Bell Curve).
Al buscar en los archivos militares, Flynn descubrió que las puntuaciones de los afroamericanos habían subido espectacularmente en el último cuarto de siglo. Una tendencia que en un principio parecía confirmar que Jensen se equivocaba y que, en efecto, el ambiente influía en la inteligencia más de lo que se había creído: el acceso de los afroamericanos al sistema educativo ponía a los afroamericanos al mismo nivel que los blancos.
Pero también descubrió otra cosa. La puntuación de los blancos también aumentaba, y casi al mismo ritmo que la de los afroamericanos. Independientemente de la etnia, la clase social o el nivel educativo, los americanos se estaban volviendo más inteligentes a medida que transcurrían los años3.
El efecto Flynn es la comprobada subida media del CI de las poblaciones de países de diferentes culturas a lo largo del siglo XX. Llegando a cuatro conclusiones que presenta en forma de paradojas y que emplearé como base para mis disquisiciones finales:
Paradoja del análisis factorial:Los patrones de incremento del CI, comparando las 10 subescalas, son caóticos. Ello no es debido solo a que la inteligencia es una pero no unitaria (como ha demostrado H. Gardner) sino a que el escenario social, lejos de modificarse de forma constante, cambia sus prioridades culturales y patrones dominantes de forma no lineal. Esto determina que existan habilidades cognitivas que ganan importancia respecto a otras debido a factores cognitivos no conceptuales como, por ejemplo, el interés ambiental.
La paradoja de la inteligencia.Curiosamente, los incrementos en las subescalas que son más relevantes para las asignaturas que se enseñan en la escuela son pequeños, mientras que los acaecidos en subtests que tienen que ver con la lógica pura (los de Semejanza y de Raven) son muy superiores. Esto corrobora tanto que la inteligencia es un conjunto cambiante de habilidades distintas y que existen campos de actividad intelectual compleja e interrelacionada (e.g. la lectura comprensiva, la resolución de problemas, la construcción de mecanismos, los
juegos de estrategia, etc) que requieren entrenamientos específicos que van más allá del dominio de las habilidades puntuales que les son necesarias.
Paradoja del retraso mental.Ningún niño actual deja en evidencia a sus abuelos si dialogan sobre algo que no sea distintivo de una de las dos generaciones. La inteligencia real está ligada a la realidad del día a día – o, dicho al contrario, el retraso cognitivo real sería la incapacidad para manejarse en la vida cotidiana de un determinado lugar en un cierto momento -. En definitiva, no somos más inteligentes aunque se haya incrementado el CI medio.
La paradoja de los genes y los factores ambientales.Suponiendo una genética similar, es el entorno el que proporciona los mecanismos favorables / desfavorables para que se retroalimenten las posibilidades personales y se produzca un avance / estancamiento neto. Este
entorno actúa de dos maneras: cuando las condiciones personales son favorables, proporcionando elementos ambientales que aumentan la motivación y el deseo de continuar (e.g. a través de unos mejores resultados, una mayor exigencia, el acceso a programas opcionales de alto nivel, etc.); y, por otro lado, cuando las necesidades sociales cambian, favoreciendo ciertos itinerarios formativos y temas específicos, e incentivando a los estudiantes a participar en ellos (e.g. mediante mejores recompensas, expectativas más elevadas, un status diferente, etc.). El resultado combinado de ambos elementos es que ciertas habilidades cognitivas pueden aumentar enormemente en una generación o poco más4.
Es en este punto donde quisiera añadir algunas disquisiciones al hilo de la revolución digital que J. R. Flynn no ha estudiado. Las dejo como motivo de reflexión y diálogo.
Me parece evidente que en el mundo actual y en el futuro próximo que se avecina, las habilidades cognitivas relacionadas con el mundo digital van a verse incrementadas o reforzadas en detrimento de otras habilidades tradicionalmente consideradas como indicativas de inteligencia.
En un entorno así dominado, se hace imprescindible repensar las formas de enseñanza de las habilidades cognitivas complejas, en particular de la lectura comprensiva, de la resolución de problemas, del razonamiento lógico complejo (teórico o aplicado) y de las estrategias de abordaje de juegos y retos. Dadas las posibilidades de trabajo al alcance de los estudiantes y docentes (infinitamente mayores y más complejas que las existentes en la era Gutenberg) los métodos individuales, muy estructurados y centrados en el contenido concreto de una determinada disciplina se me antojan de nivel simplemente preparatorio. Hay que abrirse a formas de entrenamiento basadas en retos-simulaciones de dificultad creciente, interdisciplinares y trabajados-explicados colaborativamente.
Aunque la realidad del día a día es crecientemente digital y exige, por consiguiente, una creciente actualización cognitiva, no podemos olvidar que la realidad humana no digital es mucho más rica y compleja. Podemos aumentar exponencialmente la inteligencia digital en individuos incapaces de convivir entre iguales porque son socialmente inmaduros e interiormente paupérrimos.
Por último, conviene pensar si no se están forzando excesivamente las necesidades sociales digitales. Dicho de otra forma: al entronizar el avance tecnológico (y sus innegables logros), ¿no nos estamos dejando aspectos sustanciales del ser humano por desarrollar? ¿No hay síntomas evidentes de que la velocidad de cambio no está siendo soportable para una franja creciente de la población? ¿No se está transmitiendo cierta idea de que fuera de la permanente conexión no existe vida actual (saludable)?…4
BIBLIOGRAFIA:
El efecto Flynn. Adaptado de What is Intelligence? De James R. Flynn. Cambridge University. Press, 2007. Consultado 14/03/2019: http://confederacionceas.altascapacidades.es/El%20efecto%20Flinn.pdf
Molinari V. Medición de Inteligencia. Entre Debates Históricos y Actuales. Anuario de Investigaciones, vol. XXIII, 2016, pp. 287-294. Consultado 14/03/2019: https://www.redalyc.org/pdf/3691/369152696030.pdf
¿Cada vez somas mas inteligentes? El efecto Flynn. Consultado 13/03/2019: https://www.xatakaciencia.com/psicologia/cada-vez-somos-mas-inteligentes-el-efecto-flynn-i
Disquisiciones sobre el “Efecto Flynn”. Consultado 13/03/2019: http://entreparentesis.org/disquisiciones-digitales-efecto-flynn/
Elaboró:
Dr. Jesús Alberto Islas Ramírez
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- jesus alberto islas ramirez · Mar 2019
- Updated
- Mar 16, 2019
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