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II – ETAPAS DE LA MADURACIÓN Y DEL APRENDIZAJE SEXUAL
1. La Infancia: donde se ponen las bases
Desde el momento en que nuestro cuerpo, aún en el seno materno, nos da una base biológica, comienza
el largo y fascinante aprendizaje sexual. Recibimos un cuerpo con sus órganos y el sistema nervioso, y
con ese impulso vital al que llamamos "libido".
Todo lo demás es aprendizaje desde un contexto social que va condicionando al ser humano, si todo va
bien, hacia la madurez de la persona y, por tanto, su madurez social y sexual. Recibimos un cuerpo
sexuado y creamos nuestra sexualidad.
a) Primera infancia
b) Segunda infancia
c) Tercera infancia y pubertad
Entre los cuatro y los siete años el niño avanza en su identificación masculina o femenina. Y es la etapa de tantas preguntas relacionadas con la genitalidad, con el embarazo y con la llegada de los
niños al mundo. Esta etapa coincide con el ingreso en el Jardín y en el Preescolar: el encuentro con otros niños en un
contexto educativo-programado les permite avanzar en su proceso de socialización, afirmación de su
personalidad, reconocimiento de sí mismos y de los otros.
También suele ser la oportunidad para juegos sexuales con reconocimiento de los genitales. Hay una
gran curiosidad por conocer el propio cuerpo y el de los otros, especialmente del sexo opuesto. Lo cierto es que todo este período de la infancia, al igual que el anterior, es un período fundamental para
la identificación sexual del niño, para el reconocimiento de su cuerpo, para la captación y vivencia de los
roles masculinos y femeninos, para adquirir seguridad en sí mismos desde un entorno afectivo, para
aprender a comunicarse e integrarse socialmente.
Entre los siete años y los doce se extiende un período que Freud
llamó de "latencia sexual", como si la sexualidad estuviese adormecida a la espera de estallar. Los niños avanzan rápidamente en su aprendizaje social,
adoptando conductas y roles adecuados, tanto en la escuela como en los juegos con reglas y sanciones
precisas, tanto en la relación con los adultos como con sus compañeros y hermanos. Los sexos se observan, se comparan y hasta se descalifican:
El pudor marca una barrera necesaria para los contactos corporales e incluso para los diálogos sobre sexo. Entre tanto, el crecimiento biológico aporta lo suyo: los signos de la pubertad se van haciendo evidentes,
como el cambio de voz, el crecimiento de los genitales, el vello, los pechos en las niñas y, en muchos
casos, la primera menstruación (menarca).
En el momento en que el ser humano es concebido, en ese momento se inicia su aprendizaje sexual
condicionado por el entorno familiar.
El primer condicionante es haber sido deseado por los padres y engendrado desde el amor. El feto recibe
los mensajes de ese amor, mientras se alimenta por medio del cordón umbilical y crece en el cálido
ambiente uterino. Más que por la vista y el oído, al principio su contacto con los padres se realiza por la piel, esa cobertura
que marca el límite de cada cuerpo pero que, al mismo tiempo, es el instrumento sensible para la relación
cariñosa con los demás. De la etapa oral el bebe pasa, hacia los dos años, a la etapa llamada "anal" adquiriendo el control de sus
esfínteres con el placer de retener, de defecar y orinar, y de sentirse limpio.
2. La sexualidad adolescente. Hacia la maduración genital y social
Los grandes cambios
Los problemas se agudizan por varios motivos:
Hoy por hoy, hablar de la sexualidad entre adolescentes y jóvenes es, prácticamente, plantearnos de lleno
la sexualidad adulta. El período de adolescencia en nuestra sociedad es
un muy largo período que se ha adelantado, por un lado, y por otro, se prolonga prácticamente hasta los
25 o más años.En las chicas, el gran signo del cambio es la aparición de la menstruación (menarca) que, si es bien
preparada y valorada, otorga a las adolescentes la sensación real de ser mujeres casi en plenitud.
En los varones, el signo más evidente es la polución, sea la involuntaria nocturna, sea la voluntaria
masturbatoria. Pero más importante que eso es la excitación sexual que hace su aparición rompiendo la calma de la
infancia; una excitación hoy super potenciada por los medios de comunicación, tv, Internet, cine, vídeos,
revistas, etc.
Primero, el período de adolescencia se prolonga excesivamente. Demasiado tiempo para pedirles
continencia sexual. Segundo, los adolescentes se enfrentan con la sexualidad sin ninguna iniciación ni preparación
mínimamente responsable por parte de los adultos. No sólo eso, ya que por lo general se arreglan como
pueden, sino que viven sus experiencias a escondidas, con culpas y un sinnúmero de conflictos. Tercero, el ambiente social y religioso de nuestra cultura, a pesar de algunos cambios en las últimas
décadas, sigue siendo represivo y culpógeno, más preocupado por dar normas y prohibiciones que por dar
un esquema positivo de vida sexual. Entre tanto, qué hacen los adolescentes. Nada nuevo bajo el sol: más o menos lo mismo que todo el
mundo: autoerotismo, iniciación genital e infinidad de formas inmaduras de amor y sexualidad que, a
trancas y barrancas, los introducen de lleno en el famoso mundo de los adultos.
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- Flowchart on Untitled, created by oscar diaz on 07/03/2021.
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