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Historia de las primeras Escuelas en Mexico
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En los primeros años del México Independiente
nuestro país intenta romper con un sistema de gobierno impuesto por el dominio
español. Las primeras décadas se distinguen por el enfrentamiento entre dos
grupos políticos que tratan de imponer la forma de gobierno que ellos creen que
es la adecuada para el país. Este no encuentra la forma apropiada de gobernar,
se observa al ensayar distintos tipos de gobierno (monarquía, república
federal, república central y nuevamente federal) mientras el país es presa del
imperialismo agresivo del siglo pasado costándole tres invasiones, la perdida
de más de dos millones de kilómetros cuadrados y varios levantamientos armados.
Las invasiones de Francia, las pérdidas
territoriales con Estados Unidos y los constantes enfrentamientos entre
liberales y conservadores permitieron que una generación de mexicanos, que
ubicamos en las dos primeras décadas del siglo XIX, tomara conciencia de lo
mexicano, se sintiera orgullosamente nacionalista y se preparara
intelectualmente para enfrentar a las instituciones retrógradas del país con el
fin de destruirlas en forma definitiva: el clero y el ejército.
En los primeros años de vida independiente se
distinguen por sus inquietudes educativas Lorenzo de Zavala, José María Luis
Mora, Valentín Gómez Farías y el conservador Lucas Alamán. Estos pensadores a
pesar de sus divergencias ideológicas y concepción de la forma de gobierno que
debería adoptar nuestro país, coincidían en que la instrucción “era uno de los
más poderosos medios de prosperidad” por tanto, la educación no debería
concretarse a enseñar a leer y escribir, sino que se hacía necesario dotar a
las ciudadanos de una formación moral y política acorde al sistema de gobierno
que adoptara nuestra nación. “Así pues, es inconcluso que el sistema de
gobierno debe estar en absoluta conformidad con los principios de la
educación”. (Vázquez 1979: 30)
Es a partir de 1833, que Valentín Gómez Farías
llega interinamente a la presidencia de la república, cuando el grupo liberal
va a imponer su proyecto educativo concentrado en resolver tres graves
problemas para la época: primero someter al clero y evitar su injerencia en los
asuntos de gobierno; segundo, disolver el ejército conservador y sustituirlo
por una Guardia Nacional, y tercero, implantar una reforma educativa.
Podemos considerar que este intento de reforma,
aún con sus limitaciones en cuanto a sus alcances, significó el primer intento
serio, de darle a la educación la responsabilidad de formar ciudadanos con una
ideología que respondiera al sistema político nacional.
La Educación, para su mejor administración,
sería dirigida por una Dirección General de Instrucción Pública para el
Distrito y Territorios Federales y los estados se encargarían de controlar la
educación en sus jurisdicciones respectivas quienes delegarían su
responsabilidad a los municipios.
Este periodo inmediato a la Independencia,
pretende que la educación forme ciudadanos aptos para el ejercicio de la
democracia, la defensa del territorio nacional y se fortalezcan los
sentimientos nacionalista. Se descubre que se hace necesario que las escuelas
incluyan el llamado Catecismo Político y nociones de historia patria; así
mismo, encontramos que en este periodo le dan al país un símbolo: la Bandera,
que nos identifique y en consecuencia nos distinga de las demás naciones y al
final se agrega el Himno Nacional como fortalecimiento del sentimiento patrio.
La nación buscaba una identidad, la educación sería la encargada de acentuarla,
transmitirla y perpetuarla.
Al triunfo de la Revolución de Ayutla, la nueva
generación de dirigentes llevaría al país por una radical reforma para salir
del caos en que se encontraba. Parte de esta Reforma comprendía a la escuela,
que según Juárez ejercía una importante influencia en la moral y los ideales
sociales.
El Art. Tercero de la Constitución de 1857 es
bastante escueto pues solo se concreta a afirmar que “la enseñanza es libre, la
ley determinará que profesiones necesitan título para su ejercicio y con qué
requisitos se deben expedir”. Para 1867, después del triunfo de las fuerzas
liberales contra el ejército expedicionario de Napoleón III y el frustrado
Imperio de Maximiliano, Juárez encarga al Dr. Gabino Barreda redactar la Ley de
Instrucción Pública en la que se contempla la instrucción primaria “gratuita
para los pobres y obligatoria en los términos que expondrá el reglamento”.
(Vázquez, 1979:56), además Barreda se encarga de organizar la escuela
preparatoria de acuerdo a principios positivistas.
La obra de Barreda es importante en varios
sentidos: primeramente interpreta la historia de México desde el punto de vista
positivista, para después reconocer en los liberales los salvadores de la
nación y por lo tanto las fuerzas positivas que harían posible el triunfo de su
filosofía. La escuela según el positivismo permitiría alcanzar “libertad, orden
y progreso”, y de la preparatoria saldría el grupo selecto que llevaría los
destinos de la nación. (Barreda, 1978:15)
El crecimiento educativo del México
independiente hasta 1874 se vio interrumpido por las guerras constantes del
país. De los pocos datos estadísticos que se tienen, revelan que al triunfo de
los liberales sobre los conservadores y el imperio de Maximiliano, los
esfuerzos educativos se incrementaron.
AÑO N° DE ESCUELAS
1843 1,310
1857 1,424
1870 4,570
1874
8,103
En estos cuatro años se duplicó el número de
escuelas, aún cuando el incremento era mínimo ante lo ingente del problema
educativo. Según datos proporcionados por Barreda solo asistían a la escuela
349,000 niños de un total de 1, 800,000.
En el gobierno Porfirista vendrían los
adelantos educativos mediante los congresos nacionales de educación y la
presencia de importantes pedagogos que sentaron las bases de la educación
moderna de México: Enrique Laubscher, Carlos A. Carrillo, Enrique C. Rebsamen,
Don Justo Sierra y otros. Estos educadores determinarían el rumbo de la
educación nacional de fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Se
introducen las nuevas corrientes pedagógicas europeas con la llegada de
Rébsamen y la influencia de Pestalozzi y Froebel. (Meneses, 1988:566)
Durante el Porfiriato asistimos a una educación
elitista y de alta calidad y en donde la educación superior generalmente se
realizaba en el extranjero, pues sería hasta 1910 cuando Porfirio Díaz, para
conmemorar el Centenario de la Independencia, y por iniciativa de Don Justo
Sierra, se reabre la Universidad Nacional.
En cumplimiento de las exigencias sociales
emanadas del movimiento revolucionario de 1910, los constituyentes de 1917
redactaron el artículo 3° inspirado en los principios de justicia social al
consagrar la educación gratuita, obligatoria y laica, para que todo niño
mexicano tuviera acceso a ella. Estos principios establecidos en la nueva
Constitución era necesario que los pusieran en práctica y va a ser el gobierno
del Gral. Álvaro Obregón cuando el país entra en la etapa constructiva y la
educación recibe el impulso vital del intelectual revolucionario Don José
Vasconcelos, que desde la Rectoría de la Universidad impulsa y fundamenta la
idea de la necesidad de establecer una Secretaria de Estado que se encargue de
la educación a fin de diseñar y administrar todo lo referente a la cultura que
la sociedad del México posrevolucionario exigía.
La formación filosófica, religiosa, humanística
y nacionalista de Vasconcelos se va a reflejar durante su gestión al frente de
la recién fundada Secretaria de Educación Pública. Concibe su obra como una
cruzada nacional que llevará al campo el evangelio de la educación. Inspirado
en los religiosos del siglo XVI que realizan la conquista espiritual
simultáneamente a la conquista militar, el campesino podría recibir la
educación que la época exigía mediante el novedoso sistema de maestros
misioneros itinerantes que se dispersaron y recorrieron miles de comunidades en
donde era difícil recibir el influjo de la educación formal y de conocimientos
prácticos para el pueblo campesino. Las Misiones Culturales fueron elemento
fundamental en la obra educativa vasconcelista. Una vez comprobado el éxito de
ellas, se fundaron las Escuelas Normales Regionales y la Casa del Pueblo.
Realiza También una importante labor editorial para después de editar las obras
clásicas, fundar bibliotecas para el pueblo.
Durante la estancia de Vasconcelos en la
secretaría, llega a México la influencia de las ideas pedagógicas de John Dewey
y su escuela de la acción que se encargó de difundir el Prof. Moisés Sáez, esto
hace que a partir de esa época la enseñanza tradicional verbalista reciba la
influencia de esta nueva escuela que proponía enseñar al alumno mediante la
acción. La escuela del campo va a estar asociada a las actividades productivas.
Por lo anterior podemos decir, que la labor de
Vasconcelos está aún presente y los gobiernos posteriores van a acentuar su
radicalismo revolucionario, entendiendo muchas veces por revolucionario ser
antirreligioso, lo que al final hizo estallar la Revolución Cristera.
El Callismo va a dejar como herencia un
profundo sentimiento antirreligioso y las condiciones apropiadas para la
modificación del artículo 3° con el fin de arrancarle al clero su influencia en
la educación y así “apoderarse de las conciencias de la niñez, de las
conciencias de la juventud, porque son y deben pertenecer a la Revolución”.
(Vázquez, 1979:173) esta postura va a llevarnos a la etapa del cardenismo con
su educación socialista.
El cardenismo recibe como herencia del
“callismo” no nada más el artículo tercero que contempla la educación
socialista, sino también, el sentimiento antirreligioso. Así mismo, el cardenismo
hace suyo el problema agrario que los anteriores gobiernos habían soslayado: la
entrega de tierras a los campesinos. Junto a este impulso que le da al
campesino, también se preocupa por sentar las bases de la industrialización del
país.
Estas dos posturas del cardenismo: reparto de
tierras e industrialización, serán los dos grandes rubros que van a determinar
el tipo de educación de esta etapa. Una educación para el campo a través de la
escuela rural en donde está presente la educación vasconcelista y una educación
técnica que culminará con la fundación del Instituto Politécnico Nacional de
donde saldrían los técnicos para promover la industrialización del país.
Entre los pedagogos que influyeron en este
periodo, tenemos al mexicano Rafael Ramírez y los extranjeros “Makarenko,
Blonski, Pinkevich y Pistrak”. (Meneses,1988: 568) Continúan las ideas
pedagógicas de Dewey en donde la propuesta de la Escuela Activa se ajusta a las
condiciones del campesino mexicano como escuela de la acción donde se aprendería
a explotar la tierra y sentaría las bases para la industrialización.
El profesor Cupertino de la Cruz López,
originario de Mazapa de Madero, Chiapas, nos describe que por educación
socialista se entendía ayudar a los campesinos a gestionar obras de carácter
social para la comunidad, el luchar por la formación de cooperativas de
consumo, el tramitar ante las autoridades correspondientes el establecimiento
de ejidos, la enseñanza de varios tipos de actividades pues la educación normal
que se recibía comprendía la enseñanza de carpintería, ebanistería, sastrería,
panadería, primeros auxilios, conservación de alimentos, apicultura,
porcicultura, horticultura y otras más.
También por educación socialista muchos
maestros entendieron la lucha que habrían de dirigir contra los terratenientes
y la fundación de ejidos, este es el caso del profesor Noel López Rico y que en
la región cafetalera del Soconusco organizó y participó en la fundación de
siete ejidos con tierras pertenecientes a cafeticultores alemanes.
Entre otros objetivos esta educación socialista
pretendía:
Integrar a la mujer a la vida nacional dándole
derechos políticos y económicos. La escuela empezó por lograr la igualdad entre
hombres y mujeres, implantando la coeducación, que asustó a muchos padres.
Extirpar enfermedades y vicios de la sociedad
mexicana. Campaña contra la tuberculosis, parásitos, alcoholismo, juegos de
azar y fanatismos.
Alfabetizar al pueblo.
La lucha anticlerical pasó a segundo plano y se
combate de manera indirecta a través de las orientaciones sociales y los
fundamentos de la ciencia.
En el terreno propiamente pedagógico el trabajo
dentro del aula se organizaba en torno a tres complejos: la naturaleza, el
trabajo y la sociedad. (Lerner, 1989: 89)
Las condiciones internacionales de la Segunda
Guerra Mundial hicieron que la política cambiara de rumbo y a esta etapa
“socialista” le seguirá otra que buscará la confraternidad internacional y la
unidad nacional a través del gobierno de Ávila Camacho.
Durante el gobierno de Ávila Camacho
(1940-1946) está presente la Segunda Guerra Mundial que le imprimirá ciertas
características al sexenio y a la educación. El mismo carácter conciliador del
“presidente caballero” hizo que la SEP iniciara un giro que culminaría con la
reestructuración del artículo 3° en donde se suprime el apartado que decía que
“La educación será socialista” y contribuirá a formar en la conciencia “un
concepto exacto y racional del universo y de la vida social”. Estas supresiones
no alteraron el espíritu del artículo 3° que en su versión actual se origina en
el periodo callista-cardenista.
Se consideró que durante la Segunda Guerra
Mundial se hacía necesaria la unidad del mexicano, y el artículo 3° provocaba
la división, por lo que sin suprimirlo de momento se irían introduciendo
reformas que prepararían el terreno para su modificación.
Así tenemos que en 1942 la Ley Orgánica de
Educación Pública contempla en alguna de sus partes que la educación: Fomentará
el íntegro desarrollo cultural de los educandos dentro de la convivencia
social, preferentemente en los aspectos físico, intelectual, moral, estético,
cívico, militar, económico, social y de capacitación para el trabajo útil en
beneficio colectivo... excluirá toda enseñanza o propagación de cualquier credo
o doctrina religiosa... contribuirá a desarrollar y consolidar la unidad
nacional excluyendo toda influencia sectaria, política y social, contraria o
extraña al país y afirmando en los educandos el amor patrio y a las tradiciones
nacionales, la convicción democrática y la confraternidad humana”. (Vázquez,
1979: 227)
Agrega que también tendría como finalidad
contribuir al mantenimiento de la paz, la solidaridad y la amistad con los
países de América. El programa de primaria insistía en borrar las
desigualdades, y formar una nación fuerte.
Durante este gobierno se funda el Consejo
Nacional Técnico de la Educación, la Escuela Normal Superior, La Escuela
Nacional de Especialista, La Escuela Nacional de Bibliotecarios, El Colegio
Nacional, El Instituto Tecnológico de México, el Instituto Tecnológico de
Estudios Superiores de Monterrey, se restablecen la Misiones Culturales y se
reestructura el Instituto Politécnico Nacional.
Cuando se consideró que las condiciones estaban
dadas (1945) fue que se reinició la propaganda con el fin de preparar
psicológicamente a la población para la modificación del artículo 3°. El mismo
dirigente socialista manifestó que “se impone con urgencia modificar aquéllos
aspectos equívocos de la redacción del artículo tercero, que por
confusionistas, dan pretexto al ataque reaccionario y a una perpetua agitación
contraria a la unidad nacional”. (Vázquez, 1979:231)
Si bien se le suprimió la parte que preocupaba
a los conservadores, hay que reconocer que el artículo tercero en su versión
actual se origina en 1934.
Los gobiernos que continúan, sin excepción han
contribuido a incrementar la educación. Los sexenios de Miguel Alemán, Adolfo
Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos se ubican dentro del “desarrollo
estabilizador” en el que el país dio muestras de progreso económico y social.
La sociedad mexicana se va haciendo urbana, el desarrollo industrial se
incrementa con la llegada de capitales extranjeros, se mantiene la estabilidad
social y el peso sostiene su paridad frente al dólar. El país había logrado el
llamado “Milagro Mexicano”.
El Dr. Jaime Torres Bodet, secretario de
educación por segunda ocasión va a realizar una labor trascendental que hasta
el momento hace sentir su influencia.
Con el apoyo del presidente López Mateos se
abocó al problema de dar educación a la niñez mexicana, para lo cual era
necesario construir aulas y preparar maestros. El presidente anunció que su
gobierno afrontaría el problema educativo a través del Plan de Once Años
mediante el cual se comprometía a construir 23,284 nuevas aulas y 51,090 plazas
de profesor. Para lo primero se creó el Comité Administrativo del Programa
Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE) y para lo segundo habilitaría el
Instituto Federal de Capacitación del Magisterio y se habrían los Centros
Regionales de Enseñanza Normal (CREN) (Vázquez, 1979: 236. Meneses, 1988: 465).
El otro acto trascendental, en plena vigencia actualmente, fue el decreto por
el que se creaba la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos declarándose
como obligatorios para la enseñanza primaria.
Esta Comisión la encabezaba el prestigiado
escritor Martín Luis Guzmán, quien desde un principio recibió el rechazo de los
grupos conservadores representados por la Unión Nacional de Padres de Familia
quienes iniciaron una campaña periodística acusando a los libros de
ideologizantes, contrarios a la moral cristiana y hasta de comunistas. Tiempo
después se descubre que en el fondo de todo este rechazo estaban las compañías
editoras que veían el fin de un importante negocio.
En esta breve revisión del desarrollo educativo
del país se distinguen etapas con problemas propios que afectaron y
determinaron los alcances de la educación. Encontramos figuras destacadas por
sus propuestas revolucionarias en cuanto a la educación: José María Luis Mora,
Gabino Barreda, Justo Sierra, José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet, pensadores
que no solo caracterizaron una época sino que imprimieron su sello en la vida
de las instituciones y de los mexicanos.
El papel
de la sociedad
en la educación de un país es de vital importancia para una educación de
excelencia. Es de primera necesidad que los padres de familia
se interesen en la educación de sus hijos, pero de una forma coordinada con los
encargados de impartir el conocimiento
en los planteles públicos de educación.
Las relaciones entre los padres de familia
y los maestros se han deteriorado de un tiempo
a la fecha. Esto puede ser el efecto de muchas y variadas causas, entre las que
podemos destacar la difícil situación económica en la que vive el país desde
hace más de veinticinco años. En esta época pareciera que los maestros y lo
padres de familia estuvieran enfrentados y que no tuvieran un fin en común. La educación
de todo un país. Los padres han modificado la manera de preocuparse por la
educación de sus hijos.
Anteriormente el padre de familia presionaba a
su hijo a estudiar en la casa, se preocupaba por que cumpliera con sus
compromisos escolares e inculcaba respeto
por la figura del maestro. Ahora parece lo contrario. Se preocupan mas por la
forma que el maestro cumple con su función
que ver a sus hijos realizar la tarea, se molestan por las cuotas que solicitan
los maestros sin darse cuenta que todo ese dinero
se utiliza en beneficio de sus hijos; en esto claro hay sus excepciones muy
lamentables, pero no se puede juzgar a todo el magisterio por unas cuantas
manzanas podridas.
Es necesario que la sociedad
retome su verdadero papel,
preocuparse por sus propios hijos en su casa. Educarlos en la verdad y el respeto
por sus maestros y no devaluar la imagen
de los educadores frente a sus hijos. Es necesario que padres y maestros luchen
unidos por el bien de los niños y, en consecuencia, del país. El mundo del
futuro seria de los pueblos mejor educados y aun estamos a tiempo
de ser parte de ese futuro con un papel estelar. No se llega a ningún lado
jalando la cuerda hacia ambos lados, es necesario que jalemos todos con el
mismo rumbo y de forma coordinada. Es necesario que se delimite la responsabilidad
de la educación.
Los maestros son responsables en las aulas y
los padres son responsables en la casa. En mi opinión, la responsabilidad
mayor es la de los padres, pues son el contacto primario de sus hijos con la
educación. Además, los niños
pasan más tiempo en casa que en la escuela. Los padres deberían preocuparse mas
de como gastan el tiempo sus hijos en casa viendo televisión
o jugando videojuegos, que de como trata de educarlos el maestro. Y la
responsabilidad del maestro es permanecer constantemente actualizado para
brindar una educación de calidad
como requiere el país. Una educación que fomente el libre pensamiento,
el respeto por las personas y las instituciones, el gusto por la lectura
y el amor
por México y todo lo que representa el país. El maestro tiene la
responsabilidad de ser congruente con lo que enseña y su forma de comportarse,
a fin de dar un muy buen ejemplo. En fin, es necesario que nos pongamos la
camiseta del país para poder
salir adelante. Uniendo esfuerzos por el mejor futuro de nuestro futuro: Los niños
de México.
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- Note on Historia de las primeras Escuelas en Mexico, created by paola hernandez on 14/11/2016.
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