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“Conocimiento Complejo y Competencias Educativas” de Inés Aguerrondo (UNESCO 2008)
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La educación, y específicamente los sistemas escolares, son los espacios institucionales de la sociedad para la generación y la transmisión del conocimiento que la sociedad estima como ‘válido’ para su crecimiento y reproducción. Hoy se sabe que el alumno no es un objeto de enseñanza sino un sujeto de aprendizaje, y también sabemos que ‘enseñar’ es organizar experiencias de aprendizaje para que el alumno avance en su proceso de construcción del objeto de aprendizaje.
Las concepciones subyacentes en las que se apoya los proceso formales de educación tienen que ver básicamente con tres ámbitos (triángulo didáctico): cómo se entiende el aprendizaje y cómo se define al alumno; cómo se entiende la enseñanza y cómo se define al maestro y su rol; y cuál es la concepción epistemológica que define los contenidos a transmitir. Los modos de definir originalmente estos tres ámbitos están ineludiblemente embebidos de las determinaciones históricas del momento de su surgimiento.
Modelo científico. Desde los inicios del siglo XX la ciencia comenzó a dejar de ser observación del mundo (e información) para pasar a ser creación del mundo. Las ideas de la Complejidad retan al ideal clásico de racionalidad. Se comienza a comprender el mundo en términos de sistemas dinámicos donde las interacciones entre los constituyentes de los sistemas y su entorno resultan tan importantes como el análisis de los componentes mismos. la ciencia no es solo descripción de las ‘leyes naturales’ y explicación de los fenómenos sino que conlleva la creación, la modificación de la naturaleza
La racionalidad sistémica. Si la ciencia incorporó la razón como ideal, la vida cotidiana la asumió como ideología. “Las ciencias de la complejidad redefinen de raíz las relaciones mismas entre las ciencias y sociedad.” (Maldonado 2003: 142).
Un sistema educativo para la sociedad del conocimiento. Hoy encontramos autores que, superando la idea de reformar la educación, hablan de la reinvención. Se trata acerca de cómo se entiende en la nueva sociedad qué es aprender, qué es enseñar, y qué es ‘conocimiento válido’. Hoy se debe hablar de ‘competencias’ (diferenciándolas de los logros de aprendizaje), y de ‘entornos de aprendizaje’ y no de escuela.
Qué conocimiento dentro del sistema educativo. Las reglas procedurales del pensar no son pues únicas, sino que emergen entre la edad media y la modernidad. Entre la Didáctica Magna de Comenio vigente hoy día y la racionalidad. Ambos se experimentan la pérdida como fundamento único y absoluto. Previo a la modernidad existían tres órdenes de verdad: la verdad teológica basada en la fe que ordenaba el cosmos y la sociedad; la verdad filosófica basada en la razón que daba cuenta del mundo; y la verdad de la tradición basada en la experiencia. Surge entonces en el sistema escolar el enfoque científico que se agota en la formulación de teorías. Hoy se pretende también operar sobre la realidad, resolver problemas. Lo que se significa es que la sociedad del conocimiento está revisando las antiguas antinomias oposición entre conocimiento académico y conocimiento aplicado.
“Las ciencias de la complejidad instauran efectivamente una nueva forma de racionalidad, distinta a las conocidas en la historia de occidente, y en la que no caben ya oposiciones entre los planos teórico y práctico, o filosófico y científico, o teórico y social, que fueron los que marcaron al grueso de la historia de la ciencia tanto como de la historia de la filosofía.” (Maldonado 2003: 153).
Esta redefinición del modelo de conocimiento es la base para comprender los nuevos discursos de la educación centrados no ya solo en la necesidad de formación del pensamiento sino en un compromiso por la formación de competencias en el alumno. Las competencias suponen precisamente un saber de otra índole, más modernidad, un saber que integra el saber con el hacer.
Las competencias educativas como desempeños de pensamiento complejo. El concepto remite a la idea de aprendizaje significativo, donde la noción de competencia tiene múltiples acepciones (la capacidad, expresada mediante los conocimientos, las habilidades y las actitudes, que se requiere para ejecutar una tarea de manera inteligente, en un entorno real o en otro contexto), todas las cuales presentan cuatro características en común:
La competencia toma en cuenta el contexto,
Es el resultado de un proceso de integración,
Está asociada con criterios de ejecución o desempeño e
Implica responsabilidad.
Por su naturaleza y por la forma en que se adquieren o desarrollan, las competencias se clasifican usualmente en académicas, laborales y profesionales. En lo que concierne a las competencias académicas, estas son las que promueven el desarrollo de las capacidades humanas de resolver problemas, valorar riesgos, tomar decisiones, trabajar en equipo, asumir el liderazgo, relacionarse con los demás, comunicarse (escuchar, hablar, leer y escribir), utilizar una computadora, entender otras culturas y, aunque suene reiterativo, aprender a aprender. Competencias insoslayables en el mismo sentido son aprender a emprender para lograr, de acuerdo con cada tipo de educación, aprender a indagar, aprender a aprender, aprender a estudiar y aprender a investigar; y que en términos de una visión prospectiva de la educación, hay que aplicar los siete saberes para la educación del futuro que propone Edgar Morin (1999a).
Tobón (2007) plantea que hay diversos enfoques para abordar las competencias como se ve en la imagen de la siguiene página. Este autor retoma desde la línea de investigación en complejidad y competencias varios de los elementos planteados en estas definiciones, como actuación, idoneidad, flexibilidad y desempeño global
Según Tobón esta definición muestra seis aspectos esenciales en el concepto de competencias desde el enfoque complejo: procesos, complejidad, desempeño, idoneidad, metacognición y ética.
Las propuestas de enseñanza y aprendizaje en el marco de la sociedad del conocimiento deberán integrar un sistema educativo cuyo objetivo sean las operaciones de pensamiento, pero no en el marco del pensamiento lógico tradicional, sino dentro de un modelo donde las operaciones de pensamiento puedan expresarse en competencias de acción que sean competencias complejas en las que se mezcla conocimiento abstracto con experiencia, al cual definimos como pensamiento tecnológico.
Este compromiso supone no solo la formación de competencias personales para la resolución de los problemas propios sino también la formación de las competencias que hoy demanda la vida del trabajo pero, como agregado,formación de competencias para la participación y para la vida ciudadana.
Dada la complejidad de los problemas actuales, esto requiere destreza en el uso del conocimiento teórico. Debe superarse el compromiso de enseñar a pensar por el compromiso de enseñar a pensar-para-saber-hacer. Este es el desafío de las competencias, las cuales son en realidad un saber-hacer.
El pensamiento sistémico es la base de la competencias complejas.
Observar los problemas en una visión “holística” – en el polo opuesto al reduccionismo metodológico – que haga justicia a las características del campo estudiado sin reducir inadecuadamente esa complejidad.
Observar relaciones dinámicas (redes de-) en lugar de buscar cadenas lineales de causas-efectos.
Pasar de ver simples “instantáneas” – visión de lo estático – al seguimiento de procesos dinámicos.
Reemplazar la consideración unidimensional por planteamientos pluridisciplinares.
Completar el tratamiento analítico de los aspectos cuantitativos con la consideración en visión sintética de los aspectos cualitativos.
Sustituir el planteamiento determinista, deductivista y cerrado, por planteamientos abiertos, en recursividad circular y apoyados en la creatividad que posibilita la innovación.
Abandonar el paradigma de la racionalidad calculatoria, que presupone una ontología de lo estable, bien regulado y dominable (con técnicas adecuadas) para ingresar al paradigma de la incertidumbre y la inseguridad (“sociedad del riesgo”; filosofía de la complejidad).
Pasar del planteamiento en modelos de “máquina trivial” a los modelos de “máquina no trivial”.
Este enfoque global no puede apoyarse en la mera intuición o improvisación: para tratar adecuadamente problemas complejos se necesitan métodos que permitan trabajar desde esa perspectiva holística. Respuestas a la educación respuestas que no podrán ser dadas si no es a partir de un cambio de paradigma.
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- Note on “Conocimiento Complejo y Competencias Educativas” de Inés Aguerrondo (UNESCO 2008), created by Alan Riba on 11/03/2016.
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- Alan Riba · Mar 2016
- Updated
- Jul 13, 2016
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