En Internet de las cosas se trata de un objeto del mundo físico (cosas físicas) o del mundo de
información (cosas virtuales) capaz de ser identificado e integrado en las redes de
comunicaciones. Esta transformación digital, ha sido testigo de incidentes más o menos
relevantes relacionados con este tipo de plataforma, entre más dispositivos existan conectados,
mayor será el impacto y la repercusión de estos ataques. Derivando un grave problema de
seguridad, no solamente para empresas, sino para las mismas personas.
El impacto de la amenaza: Una manipulación
malintencionada de un dispositivo o conjunto de
dispositivos puede tener repercusiones importantes,
en particular en sectores tan sensibles como el
energético, empresas manufactureras, smart-cities y
transportes. Una red afectada puede ocasionar fallos
del servicio, llegando a provocar incluso lesiones en
personas
La seguridad pública: La automatización es determinante en el progreso tecnológico. Sin
embargo, dado que los sistemas de IoT controlan sistemas físicos, la seguridad pública es crítica.
Sectores como sistemas de transporte, distribución eléctrica, tratamiento de aguas, así como
distribución y logística deben prestar especial atención a su perímetro para evitar intrusiones.
Después de obtener el acceso a nivel de sistema, un actor podría ejecutar una variedad de
comandos que podrían causar una cadena de reacciones automatizadas con consecuencias
imprevisibles.
Disponibilidad del servicio: Modificaciones
deliberadas en el funcionamiento de sensores y
dispositivos conectados entre sí puede llevarnos a
un fallo en la disponibilidad del servicio. Una
alteración en el sistema de canalización de agua o
en la distribución eléctrica puede repercutir en un
corte del suministro y afectar a miles de personas.