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NIETZSCHE

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NIETZSCHE
VIDA
- Nietzsche nació en 1844 en Röcken (Alemania) y murió en 1900,
- 1900, tras permanecer once años bajo el cuidado de su madre y de su hermana, víctima de una enfermedad cerebral que le condujo a la locura.
- Su padre fue pastor protestante. Estudió en Pforta, en uno de los mejores colegios de entonces. A los veinticinco años ya ejercía la docencia universitaria en Basilea. A pesar de su formación filológica, Nietzsche siempre declaró su interés por las cuestiones religiosas y filosóficas, lo que le supuso la incomprensión, incluso el desprecio, de importantes filólogos de la época: philosophia facta est quae philologia fuit (“se ha convertido en filosofía lo que un día fuera filología”), declaró.
- En 1872 publica su primera obra, El nacimiento de la tragedia. La salud de Nietzsche se resiente, lo que le obliga a pedir licencias en la Universidad; renuncia a la cátedra en 1879. Busca lugares que apacigüen sus dolores: en verano los Alpes suizos (Sils-María), y en invierno el clima suave del sur (Génova, Turín, Nápoles...). En 1889, la enfermedad se recrudece. En una plaza de Turín, al encontrarse con un cochero que golpeaba a su caballo, Nietzsche se arroja al cuello del animal para protegerlo y se derrumba. Su amigo Franz Overbeck le traslada a una clínica de Basilea; después ingresará en el psiquiátrico de Jena. Su madre y su hermana Elisabeth le cuidarán hasta su muerte, el 25 de agosto de 1900.
- Según Nietzsche, la Europa de su tiempo se encontraba enferma. Políticamente, la enfermedad consistía en el papel protagonista de las masas y en su “moral de rebaño”, basada en el sometimiento y la obediencia. Desde la perspectiva científica y filosófica, el positivismo reducía el conocimiento a puro cálculo.
- +Nietzsche denunció el empobrecimiento que padecía Alemania. Sostuvo que la cultura alemana había perdido su fuerza, su impulso creador, y que ya no era capaz de dar significado a las cosas, a la vida. Así, en El nacimiento de la tragedia nos dice: “¿Hacia dónde apunta la enorme necesidad histórica de la insatisfecha cultura moderna, el eclecticismo mediante elementos de otras numerosas culturas, el devorador querer conocer, sino a la pérdida del mito, a la pérdida de la patria mítica, del mítico seno materno?”
- A juicio de Nietzsche, las corrientes predominantes en la segunda mitad del XIX contribuyen a esa pérdida del sentido: el utilitarismo, que defiende el liberalismo político en consonancia con una moral meramente instrumental y hedonista; el evolucionismo, a partir del cual podía justificarse ideológicamente el predominio de la especie sobre el individuo; el socialismo, al que Nietzsche considera una secularización (versión laica) del cristianismo, que parte de la idea de igualdad entre los hombres y que refuerza los valores del “rebaño”..
- En 1872 publica su primera obra, El nacimiento de la tragedia. La salud de Nietzsche se resiente, lo que le obliga a pedir licencias en la Universidad; renuncia a la cátedra en 1879. Busca lugares que apacigüen sus dolores: en verano los Alpes suizos (Sils-María), y en invierno el clima suave del sur (Génova, Turín, Nápoles...). En 1889, la enfermedad se recrudece. En una plaza de Turín, al encontrarse con un cochero que golpeaba a su caballo, Nietzsche se arroja al cuello del animal para protegerlo y se derrumba. Su amigo Franz Overbeck le traslada a una clínica de Basilea; después ingresará en el psiquiátrico de Jena. Su madre y su hermana Elisabeth le cuidarán hasta su muerte, el 25 de agosto de 1900.
- Nietzsche nació en 1844 en Röcken (Alemania) y murió en 1900,
OBRA
- las principales obras
- Etapa de transición
- transición: Humano, demasiado humano (1878), El viajero y su sombra (1880), Aurora (1881), La gaya ciencia (1882).
- Primera etapa
- etapa: El nacimiento de la tragedia (1872), Sobre verdad y mentira en sentido extramoral (1873), Consideraciones intempestivas (1873, terminada en 1876), La filosofía en Grecia en la época de la tragedia (1873, de publicación póstuma), Sobre el porvenir de nuestras escuelas (1873, de publicación póstuma), Schopenhauer como educador (1874).
- Póstumas
- La voluntad de poder (colección de fragmentos y aforismos, publicada en 1906), De mi vida I: Los años de la niñez 1844- 1858 (apuntes).
- Etapa de madurez
- Así habló Zaratustra (1883), Más allá del bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El caso Wagner (1888), El anticristo (1888), Ecce homo (1889), Crepúsculo de los ídolos (1889), Nietzsche contra Wagner (1889).
- Etapa de transición
- La filosofía de Nietzsche ha sido objeto de diversas interpretaciones y motivo de prolongadas discusiones, tanto filosóficas como políticas. El estilo nietzscheano promueve esa diversidad de lecturas.
- El uso poético del lenguaje favorece la pluralidad de perspectivas sobre su obra, tal y como el propio Nietzsche reivindicaba al referirse a la vida.
- En el plano político, el significado que corresponde a determinadas nociones (tales como “superhombre” o “voluntad de poder”) arroja más graves consecuencias. Se considera que la hermana de Nietzsche, Elisabeth, fue la principal responsable de la apropiación ideológica de su pensamiento por parte del nazismo, al reforzar los motivos racistas y antisemitas supuestamente presentes en su obra.
- El umbral de sensación es la intensidad en la que un estímulo puede ser captado por los sentidos. Hay un umbral mínimo (intensidad más pequeña en la que un estímulo puede ser captado por los sentidos) y otro máximo (más allá de él, no se produce aumento de sensación.) Los umbrales de sensación son distintos en las diferentes especies, e incluso varían entre las personas
- las principales obras
Vitalismo e irracionalismo
- El pensamiento de Nietzsche constituye una defensa de la vida frente a la idea de razón que ha dominado la historia de la filosofía y de la cultura occidental. En este apartado, analizaremos el vitalismo nietzscheano y en qué sentido su filosofía puede considerarse irracionalista.
- Vida y razón
- En Así habló Zaratustra, considerada una de las grandes obras de la literatura universal, Nietzsche afirma que hay una sola cosa imposible en todas las cosas: la racionalidad
- El irracionalismo nietzscheano no consiste en una renuncia absoluta de la razón, sino en el reconocimiento de que la vida no puede ser reducida a los conceptos y esquemas lógicos con que “el intelecto” opera sobre la realidad. Nietzsche se opone radicalmente al concepto socrático y platónico de la razón, al ser una concepción opuesta a los instintos, a la voluntad y al devenir en que, a su juicio, consiste la vida. Esta concepción metafísica de la razón tiene su origen en la “invención platónica” del espíritu puro, del bien en sí, etc., y tiene su continuidad en la tradición religiosa y cultural de Occidente.
- Nietzsche reivindica el legado de los filósofos presocráticos, especialmente de Heráclito, para quien la realidad consistía en devenir, cambio permanente, de acuerdo con el conocido aforismo sobre el río en el que es imposible bañarse dos veces: la realidad es ese “río”, que es nombrado (a través de una metáfora) pero en ningún caso puede ser atrapado o contenido racionalmente por el hombre. Para Heráclito, lo único que tienen las cosas en común (arché) es el ser diferentes. La realidad consiste en la tensión que sostiene a los opuestos, una lucha (pólemos, en griego) en la que la existencia de una cosa depende de su contrario: bien/mal, día/noche, placer/ dolor, hambre/hartazgo, etc. Sin embargo, la historia de la filosofía es el triunfo de la racionalidad metafísica, que tiene su principal exponente en el dualismo ontológico de Platón: el mundo sensible es el mundo de las apariencias; el mundo de las Ideas es el mundo verdadero e inmutable (no sometido al cambio).
- Nietzsche rechaza esa concepción de la realidad y encuentra en Schopenhauer (1788-1880) al defensor, entre los pensadores contemporáneos, de la voluntad como clave explicativa (o interpretativa) de la realidad: el mundo no es una realidad “en sí”, sino la representación que nos hacemos de la existencia en función de nuestras necesidades y deseos. Éste es el sentido de la obra principal de Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación. No obstante, Nietzsche se alejará de la concepción pesimista de Schopenhauer, al considerarla anclada en el “nihilismo negativo” (al que nos referiremos más adelante).
- Nietzsche reivindica el legado de los filósofos presocráticos, especialmente de Heráclito, para quien la realidad consistía en devenir, cambio permanente, de acuerdo con el conocido aforismo sobre el río en el que es imposible bañarse dos veces: la realidad es ese “río”, que es nombrado (a través de una metáfora) pero en ningún caso puede ser atrapado o contenido racionalmente por el hombre. Para Heráclito, lo único que tienen las cosas en común (arché) es el ser diferentes. La realidad consiste en la tensión que sostiene a los opuestos, una lucha (pólemos, en griego) en la que la existencia de una cosa depende de su contrario: bien/mal, día/noche, placer/ dolor, hambre/hartazgo, etc. Sin embargo, la historia de la filosofía es el triunfo de la racionalidad metafísica, que tiene su principal exponente en el dualismo ontológico de Platón: el mundo sensible es el mundo de las apariencias; el mundo de las Ideas es el mundo verdadero e inmutable (no sometido al cambio).
- El vitalismo de Nietzsche consiste,
- Aspectos irracionales de la existencia.
- La “vida” como pasión y deseo (voluntad).
- Perspectiva filosófica de la realidad.
- La “vida”, cuestión fundamental.
- Crítica de filosofía.
- La “vida” como lo que no se deja reducir a conceptos.
- Aspectos irracionales de la existencia.
- Apolo y Dioniso: arte, filosofía y religión
- Nietzsche estableció la antítesis entre racionalismo y vitalismo mediante la contraposición de dos figuras mitológicas, Apolo y Dioniso.
- Lo apolíneo corresponde a lo acabado: el orden, el límite y la medida, la belleza de las formas, la claridad y la precisión lógicas.
- Lo dionisíaco se refiere a lo intuitivo, a lo instintivo y pasional: la ruptura de límites, el desbordamiento y la ebriedad, la fuerza vital y el impulso creador.
- En su obra El nacimiento de la tragedia
- Nietzsche une la idea de Apolo junto a la dionisiaca proporcionando al hombre griego un sentido a su existencia
- Justificando estética y artísticamente la posición de Dionisio en la vida, siendo partícipe del entusiasmo, al exaltación y la desorbitación vital.
- La medida (apolíneo)
- Dioniso habla el lenguaje de Apolo, pero Apolo habla finalmente la lengua de Dioniso, y de este modo es alcanzado el fin supremo de la tragedia y del arte (El nacimiento de la tragedia).
- Aunque ya en las obras de Eurípides (480-406 a. C.) se racionaliza la dimensión trágica y dionisíaca de la existencia, el platonismo destruyó filosóficamente esta alianza entre lo apolíneo y lo dionisíaco. La separación entre lo Aspectos irracionales de la existencia. Perspectiva filosófica de la realidad. Crítica de la filosofía. La “vida” como pasión y deseo (voluntad). La “vida”, cuestión fundamental. La “vida” como lo que no se deja reducir a conceptos. 221 suprasensible y lo sensible, entre Apolo y Dioniso, representa la victoria de “la razón” frente a “la vida”, de la forma frente a lo desmedido, de la virtud (entendida como el control de la razón sobre las pasiones) frente a lo desmesurado, instintivo y creador.
- Dioniso habla el lenguaje de Apolo, pero Apolo habla finalmente la lengua de Dioniso, y de este modo es alcanzado el fin supremo de la tragedia y del arte (El nacimiento de la tragedia).
- Lo incontrolable (dionisiaco)
- La medida (apolíneo)
- Justificando estética y artísticamente la posición de Dionisio en la vida, siendo partícipe del entusiasmo, al exaltación y la desorbitación vital.
- Nietzsche une la idea de Apolo junto a la dionisiaca proporcionando al hombre griego un sentido a su existencia
- Nietzsche equipara las figuras de Sócrates, de Platón y de “el Crucificado”.
- Equiparando la correspondencia entre el dualismo socrático-platónico
- (de una parte, el desorden de las apariencias; de la otra, el orden inmutable de las Ideas)
- moralidad cristiana.
- Cristianismo como el platonismo del pueblo: donde Platón afirma la existencia de un mundo de las Ideas, el cristianismo afirma las verdades eternas de Dios; donde Platón afirma la supervivencia del alma respecto al cuerpo, el cristianismo afirma la resurrección y la vida eterna. La alianza entre lo apolíneo y lo dionisíaco se rompe y da lugar a una concepción represiva y absolutista (monoteísta) de la existencia: la vida sensible y terrenal se reduce a un mero trámite, como lo demuestra la concepción platónica del cuerpo como cárcel del alma y la metáfora cristiana del “valle de lágrimas” (la existencia terrenal y pasajera del hombre).
- Equiparando la correspondencia entre el dualismo socrático-platónico
- Nietzsche estableció la antítesis entre racionalismo y vitalismo mediante la contraposición de dos figuras mitológicas, Apolo y Dioniso.
Crítica de la cultura occidental
- cultura decadente.
- Nietzsche se considera el abanderado de esta rebelión y presume de filosofar “con el martillo”, haciendo añicos la “verdad” del platonismo: Conozco mi destino. Alguna vez se asociará a mi nombre el recuerdo de algo tremendo: el recuerdo de una crisis como no ha habido jamás otra en la tierra, de la más honda colisión de conciencias, de una condena de todo lo que hasta ahora se había creído, postulado, santificado (Ecce homo).
- Crítica del dogmatismo
- Para Nietzsche, el dogmatismo es la característica fundamental de su tiempo. En filosofía, el dogmatismo ha levantado solemnes edificios sobre supersticiones, convertidas en supuestas verdades irrefutables: el alma, el Bien, el espíritu, la verdad, etc. Se trata de palabras a las que nada corresponde, productos de una invencible inclinación del hombre a dejarse engañar
- Al rechazar la vertiente dionisíaca de la vida, el platonismo se alzó como el peor, el más duradero y peligroso de todos los errores (Más allá del bien y del mal, 18).
- Los dogmas cristianos son, pues, la expresión religiosa de los prejuicios metafísicos que Nietzsche atribuye a Platón.
- La desconfianza ante la vida es el origen de la filosofía dogmática. Al no ser capaz de afrontar la existencia como es, con su juego de luces y sombras, de alegrías y penalidades, el filósofo construye un mundo aparte: el “mundo de las Ideas”, en el que se halla la verdad; “el ser”, en tanto que contrapuesto al devenir de las apariencias sensibles.
- El dogmatismo es la defensa del “espíritu puro”, del “bien en sí” (esas invenciones platónicas), frente a la realidad, frente a la vida. Contra ese espíritu ya arruinado, incapaz de contener las potencias con que la vida se rebela, Nietzsche anima a la aventura. En el libro quinto de La gaya ciencia, titulado “Nosotros, los intrépidos”, expresa poéticamente ese renacimiento de lo vital, la nueva “aurora”:
- Al rechazar la vertiente dionisíaca de la vida, el platonismo se alzó como el peor, el más duradero y peligroso de todos los errores (Más allá del bien y del mal, 18).
- Para Nietzsche, el dogmatismo es la característica fundamental de su tiempo. En filosofía, el dogmatismo ha levantado solemnes edificios sobre supersticiones, convertidas en supuestas verdades irrefutables: el alma, el Bien, el espíritu, la verdad, etc. Se trata de palabras a las que nada corresponde, productos de una invencible inclinación del hombre a dejarse engañar
- Crítica de la moral
- Nietzsche lleva a cabo una genealogía de la moral (éste es, además, el título de una de sus obras), con el fin de mostrar el origen relativo y particular de los valores que la cultura occidental ha considerado absolutos. Como ya se ha dicho, la desconfianza y el resentimiento ante la vida son el origen del “bien en sí”, del “espíritu puro”, en los que encuentran su fundamento (más allá de la vida, más allá de la naturaleza) los imperativos morales.
- En su origen, “bueno” era lo noble y aristocrático, lo superior. “Malo” era lo vulgar e inferior. El resentimiento de los débiles invirtió esos valores originarios, convirtió la cultura en un dique contra las potencias creativas de la vida e instauró la “moral del rebaño”. El sacrificio, la humildad o la obediencia son valores cristianos que conforman esta moral de los débiles y resentidos, una moral de esclavos.
- El socialismo representa, según Nietzsche, el cristianismo secularizado de su tiempo. Aunque se niegue la existencia de Dios, se mantienen los mismos valores metafísicos, radicalizados políticamente a través de la democracia (el parlamentarismo) y las reivindicaciones igualitaristas, con las que Nietzsche no está de acuerdo.
- una moral antinatural, de una moral enferma. El cristianismo nos ha hecho libres a los ojos de Dios, porque sólo así podía hacernos culpables. De este modo la moral cristiana es, en palabras de Nietzsche, una “metafísica del verdugo”. Frente a esta visión pecaminosa de la existencia, en la que la libertad del hombre no es más que la condición que permite someterle al juicio de Dios (o de sus “representantes” en la tierra), Nietzsche reivindica la inocencia del devenir: el juego de las pasiones y fuerzas en que consiste la vida.
- Lo que se rechaza es la idea de razón predominante en la cultura occidental, también, y sobre todo, en su dimensión práctica o moral. Se restablece así la vertiente original y dionisíaca de la vida, que el platonismo y la tradición judeo-cristiana habían combatido y relegado. Nietzsche se considera el profeta de esta nueva “alianza” entre Apolo y Dioniso, la que pondrá fin al “hombre socrático”.
- Contra la moral de esclavos, Nietzsche defiende la moral de señores, la defensa de la individualidad frente a lo gregario, del orgullo frente a la humildad, de la voluntad frente a la resignación:
- Lo que se rechaza es la idea de razón predominante en la cultura occidental, también, y sobre todo, en su dimensión práctica o moral. Se restablece así la vertiente original y dionisíaca de la vida, que el platonismo y la tradición judeo-cristiana habían combatido y relegado. Nietzsche se considera el profeta de esta nueva “alianza” entre Apolo y Dioniso, la que pondrá fin al “hombre socrático”.
- una moral antinatural, de una moral enferma. El cristianismo nos ha hecho libres a los ojos de Dios, porque sólo así podía hacernos culpables. De este modo la moral cristiana es, en palabras de Nietzsche, una “metafísica del verdugo”. Frente a esta visión pecaminosa de la existencia, en la que la libertad del hombre no es más que la condición que permite someterle al juicio de Dios (o de sus “representantes” en la tierra), Nietzsche reivindica la inocencia del devenir: el juego de las pasiones y fuerzas en que consiste la vida.
- El socialismo representa, según Nietzsche, el cristianismo secularizado de su tiempo. Aunque se niegue la existencia de Dios, se mantienen los mismos valores metafísicos, radicalizados políticamente a través de la democracia (el parlamentarismo) y las reivindicaciones igualitaristas, con las que Nietzsche no está de acuerdo.
- En su origen, “bueno” era lo noble y aristocrático, lo superior. “Malo” era lo vulgar e inferior. El resentimiento de los débiles invirtió esos valores originarios, convirtió la cultura en un dique contra las potencias creativas de la vida e instauró la “moral del rebaño”. El sacrificio, la humildad o la obediencia son valores cristianos que conforman esta moral de los débiles y resentidos, una moral de esclavos.
- Nietzsche lleva a cabo una genealogía de la moral (éste es, además, el título de una de sus obras), con el fin de mostrar el origen relativo y particular de los valores que la cultura occidental ha considerado absolutos. Como ya se ha dicho, la desconfianza y el resentimiento ante la vida son el origen del “bien en sí”, del “espíritu puro”, en los que encuentran su fundamento (más allá de la vida, más allá de la naturaleza) los imperativos morales.
- Crítica de la metafísica
- La metafísica es producto de la misma desconfianza ante la vida de la que nace la moral de esclavos. Los débiles y los resentidos necesitan un mundo distinto del mundo “real”, del devenir, donde situar la verdad, el bien y la vida futura. También los filósofos dogmáticos: La creencia básica de los metafísicos es la creencia en la antítesis de valores”
- La división platónica de la realidad entre el mundo verdadero y el mundo aparente se funda en una antítesis falaz, de la que más tarde se servirá el cristianismo para hacer de Dios el Ser Supremo y hacedor absoluto, creador del mundo desde la nada (ex nihilo).
- años. Nietzsche parte de la separación platónica entre el mundo verdadero y el mundo aparente para acabar desvelando el sinsentido de esa antítesis (contraposición) originaria.
- Historia de un error.
- 1. El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso –él vive en ese mundo, es ese mundo. (La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la tesis “yo, Platón, soy la verdad”). 2. El mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso (“al pecador que hace penitencia”). (Progreso de la Idea: ésta se vuelve más sutil, más capciosa, más inaprensible –se convierte en mujer, se hace cristiana...). 3. El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero, ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo. (En el fondo, el viejo sol, pero visto a través de la niebla y el escepticismo; la Idea, sublimizada, pálida, nórdica, königsberguense). 4. El mundo verdadero -¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido? (Mañana gris. Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo). 5. El “mundo verdadero” –una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga –una Idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente una Idea refutada: ¡eliminémosla! (Día claro; desayuno; retorno del bon sens [buen sentido] y de la jovialidad; rubor avergonzado de Platón; ruido endiablado de todos los espíritus libres). 6. Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿acaso el mundo aparente?... ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente! (Mediodía; instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad; incipit Zaratustra [comienza Zaratustra]).
- Se entiende que Nietzsche concibiera su filosofía como un platonismo invertido. En efecto, de acuerdo con lo anterior:
- La dimensión ontológica
- La dimensión epistemológica
- La dimensión moral
- En esa historia del error en que, a juicio de Nietzsche, ha consistido la filosofía occidental se concentran las sucesivas manifestaciones (todas ellas
- en un principio, Dios actúa como causa suprema y fundamento de la realidad, en su doble papel de creador del mundo y de garante del conocimiento verdadero (recuérdese la función desempeñada por la Idea del Bien en Platón, equivalente a “lo divino”, y por Dios en las filosofías de Santo Tomás y de Descartes);
- más adelante, es la razón (que Nietzsche llama “königsberguense”, en alusión a la ciudad natal de Kant) la que desempeña el mismo papel como razón pura, supuestamente capaz de producir conceptos con que conocer objetivamente la realidad y de reconocer la ley moral (universal) de su conducta;
- vpor último, la fe en la ciencia y en la historia juega idéntica función en un sentido secularizado y positivista: se cree en “la ciencia” o en “el progreso” del mismo modo que antes se creía en Dios o en la razón “pura”, sólo que ahora el conocimiento científico y la historia se ponen al servicio del Estado (el Dios “moderno” sobre la tierra).
- Historia de un error.
- años. Nietzsche parte de la separación platónica entre el mundo verdadero y el mundo aparente para acabar desvelando el sinsentido de esa antítesis (contraposición) originaria.
- La división platónica de la realidad entre el mundo verdadero y el mundo aparente se funda en una antítesis falaz, de la que más tarde se servirá el cristianismo para hacer de Dios el Ser Supremo y hacedor absoluto, creador del mundo desde la nada (ex nihilo).
- La metafísica es producto de la misma desconfianza ante la vida de la que nace la moral de esclavos. Los débiles y los resentidos necesitan un mundo distinto del mundo “real”, del devenir, donde situar la verdad, el bien y la vida futura. También los filósofos dogmáticos: La creencia básica de los metafísicos es la creencia en la antítesis de valores”
- Crítica de la ciencia
- Nietzsche considera que el “espíritu científico” de su época es la última manifestación de la creencia dogmática en un mundo verdadero. El positivismo no es menos metafísico que aquellas concepciones del conocimiento y de la realidad a las que dice combatir.
- La matematización y la mecanización de la realidad caracterizan el modo de proceder (método) de las ciencias particulares, en las que se funda el “espíritu” del filósofo positivista, aquél que rinde culto a los hechos: entiendo por “espíritu científico” esa fe en la posibilidad de penetrar en las leyes de la Naturaleza y en la virtud de panacea universal concedida al saber, que fue personificada por primera vez en la persona de Sócrates (El nacimiento de la tragedia). Sin embargo, la consideración meramente cuantitativa de la realidad no logra alcanzar “el ser” de las cosas.
- Las cualidades de las cosas no pueden ser matemáticamente formuladas. Las fórmulas con que la matemática “explica” la realidad valen para cualquier cosa, para cualquier fenómeno que participe de las condiciones a partir de las cuales opera la fórmula. Por ejemplo, la velocidad de un objeto será igual al espacio recorrido dividido por el tiempo (v= s/t), sea cual fuere el objeto sobre el que se aplica la fórmula: una piedra, una tiza, un animal. Este simple ejemplo basta para ilustrar la crítica de Nietzsche a la arrogancia matemática de la ciencia: así entendida, la ciencia no explica las cualidades reales de las cosas sino que las desprecia, y sobre ese desprecio construye su conocimiento “objetivo”. Todo lo que escapa a la “objetividad” matemática queda relegado al ámbito de lo subjetivo y ficticio, de lo irreal, o de lo que carece por completo de sentido.
- Nietzsche considera que el “espíritu científico” de su época es la última manifestación de la creencia dogmática en un mundo verdadero. El positivismo no es menos metafísico que aquellas concepciones del conocimiento y de la realidad a las que dice combatir.
- Crítica del lenguaje
- A juicio de Nietzsche, todo concepto es el residuo de una metáfora; una metáfora consolidada a través del uso y la costumbre. El proceso de formación de los conceptos es el siguiente:
- Los impulsos nerviosos son transformados en imágenes, y las imágenes en sonidos: metáforas con que designamos las relaciones de las cosas con respecto a los hombres (nunca de las cosas en sí mismas).
- Las metáforas, las palabras, se convierten en conceptos cuando no sirven para la experiencia singular a la que deben su origen, sino que deben encajar al mismo tiempo con innumerables experiencias más o menos similares. Así pues: Todo concepto se forma por equiparación de casos no iguales.
- El uso de los conceptos refuerza el olvido de su carácter originario, metafórico. De ahí que, afirma Nietzsche, acabe confundiéndose la máscara con el rostro, la palabra con la cosa.
- A juicio de Nietzsche, todo concepto es el residuo de una metáfora; una metáfora consolidada a través del uso y la costumbre. El proceso de formación de los conceptos es el siguiente:
- cultura decadente.
La doctrina de Nietzsche
- La muerte de Dios y el nihilismo
- La frase “Dios ha muerto” significa el fin del mundo suprasensible, en el que se hallaban los valores absolutos de la verdad, el bien, el espíritu, etc. Esos valores habían sido creados en contra de la única realidad: el mundo “aparente” del devenir y de la vida. Finalmente, los valores absolutos de la tradición platónica y cristiana muestran su falta de sentido como signos que eran del “no-ser”, de “la nada”. De este modo, el devenir pierde también su carácter aparente, pues la “apariencia” se contrapone a una supuesta “verdad”, y se manifiesta como el único mundo: nuestro mundo.
- El término “nihilismo” (del latín nihil: nada) pone en evidencia la historia de este “error”, de “cómo el mundo verdadero acabó convirtiéndose en una fábula”. Nihilismo es, pues, el discurrir decadente de la cultura occidental.
- La voluntad de poder
- Para instaurar valores nuevos es imprescindible la voluntad de poder. Ésta consiste en afirmar la vida entera, asumir el propio destino con sus contradicciones y dificultades, con sus fracasos y alegrías, y otorgar al devenir el carácter del ser: Sobre el río del devenir habéis colocado vuestra voluntad y vuestros valores (Así habló Zaratustra). Así se consuma la inversión de los valores, la transvaloración o transmutación de los valores a favor de la vida.
- La voluntad de poder supone la versión última que Nietzsche dio, antes de quedar sumido en la locura, a lo que inicialmente denominó “espíritu dionisíaco”: la vida que, como “el río” de Heráclito, es capaz de romper los muros con que la cultura (nihilista, en el sentido negativo y pasivo) ha pretendido contener las fuerzas naturales.
- El eterno retorno
- Al afirmar el eterno retorno de lo mismo, Nietzsche se opone a toda concepción cosmológica que atribuya al universo un sentido, una finalidad. Así, la idea del eterno retorno niega la existencia de un Nous, como en la filosofía de Anaxágoras, o de un demiurgo, como en la filosofía de Platón, que ordenen la realidad en un sentido racional y provean al universo de una cierta finalidad. Del mismo modo, los argumentos teológicos y cosmológicos del cristianismo son rechazados: el universo (o los múltiples “universos”) se sostiene a sí mismo sin ninguna intervención previa y sin ninguna meta que le proporcione un sentido.
- El eterno retorno de lo mismo supone, además, la negación de la concepción lineal del tiempo histórico propia del cristianismo y de las ideologías que, como el socialismo, creen en un final (en el sentido de una “meta”) de la historia. El cristianismo conlleva una visión providencialista de la historia. El “juicio final” representa el fin de los tiempos, conforme a un plan divino de salvación. También el marxismo concibe la historia de acuerdo con un final, o sea, la sociedad sin clases. Si el relato cristiano comienza, en lo que atañe a la historia de los hombres, con la expulsión del paraíso, el relato marxista empieza con una pérdida o con un “robo”, el de los medios de producción.
- Se trata de afirmar la vida en el tiempo, de afirmar el devenir y darle el carácter del “ser” sin postular ningún final salvador en “otro” mundo (la vida eterna) o en la “historia” (la sociedad sin clases).
- El Superhombre
- Zaratustra es la figura escogida por Nietzsche para anunciar la llegada del superhombre. ¿Por qué Zaratustra, fundador de una religión en el siglo VII a. de C.? Precisamente por eso. Nietzsche lo considera el creador del mayor error: la transición de la moral a lo metafísico, como fuerza, causa, fin en sí es obra suya (Ecce homo). A él le corresponde, por tanto, desvelar el engaño y proclamar la “buena nueva”.
- Así habló Zaratustra es la obra más lograda de Nietzsche y una especie de evangelio en contra de la moral occidental, en contra del cristianismo y de la tradición platónica en que aquél encontró su fundamento filosófico y suprasensible: ¡Hay muchas cosas que construir todavía!, afirma el profeta.
- Éste es, pues, el superhombre: el que sueña sabiendo que sueña, el que proyecta sobre las cosas un valor del que las cosas de suyo carecen. Pues no hay hechos, sino interpretaciones. Y en lo que respecta a la moral, no existen fenómenos morales (situaciones, acciones o hechos en sí mismos buenos o malos) sino interpretaciones morales de los fenómenos. Lejos de suponer una carga insoportable, el superhombre aceptará este relativismo moral como la condición que hace posible su propia existencia, su propia voluntad de poder.
- El superhombre es consciente de que él pone (y quita) el sentido a las cosas. Como sucedía con los antiguos y “juguetones” dioses griegos (aquéllos que, según Nietzsche, se murieron de risa al oír a uno decir que él era el único Dios), el superhombre juega con el devenir y consigo mismo, convierte cada instante en una ocasión para superarse a sí mismo y reforzar su fidelidad a la tierra. Él es el creador de los valores, que son las condiciones para la conservación y el aumento de la vida en el devenir. La alianza entre Apolo y Dioniso es vista desde otra perspectiva: como la alianza entre la razón, que tiende a la conservación, y la voluntad, que tiende a aumentar su dominio (estético, al menos) sobre lo real.
- Éste es, pues, el superhombre: el que sueña sabiendo que sueña, el que proyecta sobre las cosas un valor del que las cosas de suyo carecen. Pues no hay hechos, sino interpretaciones. Y en lo que respecta a la moral, no existen fenómenos morales (situaciones, acciones o hechos en sí mismos buenos o malos) sino interpretaciones morales de los fenómenos. Lejos de suponer una carga insoportable, el superhombre aceptará este relativismo moral como la condición que hace posible su propia existencia, su propia voluntad de poder.
- Así habló Zaratustra es la obra más lograda de Nietzsche y una especie de evangelio en contra de la moral occidental, en contra del cristianismo y de la tradición platónica en que aquél encontró su fundamento filosófico y suprasensible: ¡Hay muchas cosas que construir todavía!, afirma el profeta.
- Zaratustra es la figura escogida por Nietzsche para anunciar la llegada del superhombre. ¿Por qué Zaratustra, fundador de una religión en el siglo VII a. de C.? Precisamente por eso. Nietzsche lo considera el creador del mayor error: la transición de la moral a lo metafísico, como fuerza, causa, fin en sí es obra suya (Ecce homo). A él le corresponde, por tanto, desvelar el engaño y proclamar la “buena nueva”.
- La muerte de Dios y el nihilismo
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- Mind Map on NIETZSCHE, created by Aurora Trujillo on 12/01/2023.
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