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Mapa 3
Teología Sistemática
Introducción
Todo se relaciona con la doctrina de Dios.
Las presuposiciones que asumimos con respecto a Dios (el ser de Dios), determinan fuertemente la interpretación de las demás doctrinas (partes del sistema teológico).
La doctrina de Dios se relaciona directamente con el principio articulador (agente articulador, y acción articuladora).
La interpretación de la doctrina de Dios
Teología clásica: dualismo – Dios es atemporal y separado del mundo temporal.
Teología moderna: Panenteísmo. Pan-en-teísmo. Todo está en Dios. El mundo es parte de Dios aunque Dios es más que el mundo.
Fuentes para el conocimiento De Dios
La fuente para la comprensión de la doctrina de Dios según la Biblia es la revelación misma que Dios hace de él: Heb 1:1- 3; Ro 16:26.
Ro 16:26: “Pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe”.
La Escritura reconoce a la naturaleza como una forma de revelación con un propósito salvífico individual (véase Sal 8:3; 19:1-4: Ro 1:19-20; 2:14-15).
"Sin embargo, no es posible desarrollar una teología a partir de la naturaleza pues la revelación natural no involucra un lenguaje basado en el cual el conocedor puede elaborar un sistema cognitivo”.
“Desde la perspectiva del principio de sola Scriptura, es posible desarrollar una teología sobre la naturaleza desde un punto de vista bíblico en lugar de una teología natural”. Graf, The Principle of Articulation, 318n19.
Erickson defiende la posición de que hay una revelación general, pero “no se puede usar para construir una teología natural”. Erickson, Christian Theology, 137.
La revelación general podría incluir los actos providenciales de Dios:
Véase Hechos 14:17: “Y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegría”.
Existencia De Dios
La Biblia no presenta pruebas racionales para la existencia de Dios. “Es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe” (Heb 11:6).
Pruebas tradicionales de la existencia de Dios:
Argumento ontológico:
Anselmo (1033-1109): Tenemos una idea de Dios como de uno quien es el más perfecto. Pero si Dios no existiera, no sería tan perfecto como si el existiera. Por lo tanto, la idea de un Dios perfecto requiere su existencia.
Argumento cosmológico:
Este argumento asume la noción platónica de las ideas atemporales.
Debe haber una causa no contingente de todas las cosas contingentes que existen. Una cadena de causalidad infinita no parece concebible. Debe haber una causa última no contingente = Dios.
Argumento teleológico:
Argumenta por analogía. Si algo refleja diseño, debe haber un diseñador = Dios.El lenguaje bíblico para hablar de Dios
El lenguaje bíblico para hablar de Dios
Dios es similar a su creación en algunos aspectos pero diferente en otros.
Por ejemplo: Dios experimenta el tiempo. Pero su experiencia del tiempo no tiene principio o fin porque Él es Dios desde siempre y para siempre (Sal 90:2). En consecuencia, un largo período de tiempo para seres humanos y criaturas transitorios es comparativamente corto en el caso de Dios (Sal 90:4; 2 P 3:8).
Además, Dios es también capaz de conocer el futuro, incluyendo las acciones libres de los hombres (Dn 2:28; 11).
Una forma de conceptualizar las similitudes y diferencias entre Dios y su creación es decir que la relación entre ambos es una de semejanza o analogía, lo que requiere un lenguaje analógico o de semejanza para hablar acerca de Dios.
Dios no es ni completamente diferente de su creación (punto de vista equívoco), ni es lo mismo que su creación (punto de vista unívoco).
Esta visión analógica no asume ninguna vía negativa (como en Tomás de Aquino).
Desde un punto de vista bíblico es necesario tomar las descripciones bíblicas de la realidad divina en una forma positiva o afirmativa, sin imponer al texto presuposiciones ontológicas o epistemológicas que le son extrañas.El lenguaje de semejanza o analogía se asume en la Escritura (Gn 1:26-27)
El lenguaje bíblico para hablar de Dios, entonces, no es antropomórfico.
Más bien el lenguaje bíblico para hablar acerca del ser humano es teomórfico.
Semejanzas y diferencias entre Dios y la criatura humana involucran aspectos cognitivos (ej: razón, Is 1:18) como así también afectivos (ej: celos, compare Pr 3:31 con Éx 20:5; el celo divino no involucra envidia).
La Escritura también asume que Dios tiene una ubicación espacial (Éx 33:9-11; 1 R 8:13, 30ss) aunque Él es también omnipresente (1 R 8:27; Jer 23:24; Sal 139:7-12).
De manera similar, la omnipresencia de Dios no impide que la Biblia afirme que Dios tiene un aspecto o forma (Jn 5:37) que incluye manos (Éx 33:22, 23), pies (24:10), espalda (33:23), y rostro (vv. 20, 23), aunque la espacio-temporalidad divina no sea igual a la nuestra.
Atributos divinos:
Eternidad
En la Biblia, la eternidad de Dios se describe con términos como ‘olâm o aiōn que se refieren a tiempo o duración largos. En el caso de Dios esa duración es ilimitada: Sal 90:2; 102:12, 24-27; 103:17; Ro 16:27, etc.
Esto implica que hay una eternidad divina que es anterior a la creación: Sal 90:2; Ef 1:4; 3:9; 1 Co 2:7.
La temporalidad de Dios, aunque cualitativa y cuantitativamente distinta a la nuestra, hace posible la relación entre Él y sus criaturas.
A la vez es importante aclarar que el tiempo no es un contenedor donde aparecen Dios y mundo a la vez.
La Biblia afirma que Dios no cambia: Mal 3:6; Stg 1:17.
Pero esa “inmutabilidad” no debe identificarse con impasibilidad, donde Dios no siente, no tiene experiencias nuevas, no experimenta cambios. En otras palabras, es atemporal.
Pero en la Biblia Dios no cambia en el sentido de que su ser, propósitos y carácter no varían: Nm 23:19.
Inmutabilidad
Esto no impide que Dios se arrepienta o cambie su curso de acción en función de su interacción con sus criaturas. Compare 1 S 15:29 con v. 11 y 35.
Amor e Ira
Las Escrituras declaran que “Dios es amor” (1 Jn 4:8, 16), que se expresa a través de la creación y del plan de salvación.
Cristo es la suprema manifestación del amor divino (Jn 3:16; Fil 2:6–8).
El significado del amor divino no se entiende por analogía con el amor humano sino por revelación directa de Dios (1 Jn 4:16).
La ira de Dios parece extraña a su carácter (Is 28:21), pero no es incompatible con su amor.
Dios no desea que nadie se pierda sino que todos se salven (2 P 3:9).
Pero los que persistentemente rechazan a Dios se convierten en sus enemigos (Nah 1:2) y la ira de Dios tendrá una consumación escatológica (Mal 4:1).
Trascendencia
La trascendencia de Dios se refiere a su independencia del universo.
Tradicionalmente, esa trascendencia se ha entendido en términos de atemporalidad, noción que la Biblia rechaza.
La Biblia rechaza el pan-en-teísmo (que introduce el dualismo en Dios) y el panteísmo.
La trascendencia y la inmanencia divinas se entienden en primer lugar a la luz del escenario de la creación (Gn 1:1; Is 42:5).
La Biblia habla de la trascendencia divina desde el punto de partida de su inmanencia en el santuario.
2 Cr 6:18; 1 R 8:27: “¿Es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que he edificado?”
Dios es inmanente a su creación en el santuario terrenal y celestial.
El cielo no es el ámbito de la trascendencia de Dios porque es parte de su creación.
Dado que hay similitudes entre Dios y su creación, no se puede decir que su trascendencia es absoluta.
Actos divinos:
omnisciencia y presciencia
Dios es omnisapiente: “Porque el Dios de todo saber es Jehová” (1 S 2:3). Dios “sabe todas las cosas” (1 Jn 3:20).
La omnisciencia abarca la presciencia, el conocimiento de las realidades futuras que incluye las libres decisiones de los seres humanos (Dn 2:28; cap. 11).
La Biblia no explica como Dios puede conocer el futuro. Es un asunto que pertenece a la esfera de su trascendencia.
Predestinación
La predestinación se refiere al plan de Dios para salvar a los pecadores.
Dios concibió y determinó el plan de salvación “antes de la fundación del mundo”(Ef 1:4; 1 P 1:20), antes de la existencia de “los siglos” (1 Cr 2:7), “desde el principio” (2 Ts 2:13).
La palabra “predestinación” se refiere a la decisión previa de Dios respecto a su plan de salvación: Hch 4:28; Ro 8:29-30; 1 Co 2:7; Ef 1:5, 11.
La Biblia no identifica predestinación y presciencia (como Calvino). Véase Ro 8:29.
Creación
Dios ejecutó su creación en armonía con un plan intratrinitario establecido mucho antes: Pr 8:22-31.
Cristo es el agente de la Creación: Col 1:16; Heb 1:2; Jn 1:3.
Dios creó todas las cosas (Gn 1; 2; Sal 33:6, 9) por su palabra y sin depender de algo pre-existente que Él mismo no haya creado (Ro 4:17; Heb 11:3).
Esta creación es temporal. Tomó 6 días literales (Gn 1). La creación requiere la constante preservación de Dios: Neh 9:6; Col 1:17; Heb 1:3.
Presencia histórica
Dios existe dentro del mundo aunque se distingue de él (contra el panteísmo y el panenteísmo).
La inmanencia de Dios significa que él vive en el mundo. La inmanencia divina se da fundamentalmente en la estructura del santuario que tiene como condición el pacto.
Según Canale (p. 135), la inmanencia se da en el sábado (Gn 2:1-3), el santuario (Éx 25:8) y la encarnación (Jn 1:14). Estos elementos se dan dentro del patrón estructural del santuario.
Dios es omnipresente (Sal 139:7-12; Jer 23:23-24), pero su omnipresencia no es incompatible con su ubicación en tiempo y espacio en el santuario: Éx 33:9-11; 1 R 8:13, 30ss.
Providencia
Se refiere al gobierno de Dios del mundo. Se distingue de la presciencia y la predestinación (Ro 8:28; cf.
8:29, 30).
La presciencia, predestinación y creación son las condiciones necesarias para el gobierno de Dios.
La providencia es la implementación, en interacción con la voluntad de sus criaturas, del plan de Dios. Dios implementa su plan históricamente, persuadiendo a sus criaturas y respetando su libre albedrío.
Canale distingue entre actividad providencial indirecta y directa.
Indirecta
(1) Permisiva: Gn 3:8-15; Ro 1:24.
(2) Limitativa: Job 1:12.
(3) Directiva: Gn 50:20 (Dios usa situaciones malas para llevar a cabo su plan salvífico).
(4) Preventiva: Gn 20:6.
Directa
En la elección del pueblo de Dios ya desde el AT.
En la encarnación en el NT.
• En la obra del Espíritu Santo (revelación, milagros, conducción de la misión, etc.).
La extraña obra de la consumación de la ira divina.
El pacto eterno: Gn 9:16 [Noé; renovación del pacto de Gn 3 con Adán y Eva]; 17:7, 13, 19 [Abraham]; 2 S 23:5 [David]; 1 Cr 16:16, 17 [Israel] Sal 105:10 [Israel]; Is 24:5 [pacto sempiterno]; 55:3; 61:8; Jer 32:40; 50:5; Ez 16:60; 37:26, Heb 13:20.
Unicidad De Dios
La naturaleza triuna de Dios se vuelve más evidente a partir de la encarnación de Cristo.
Sin embargo la Biblia afirma tanto en el AT como en el NT la unicidad divina.
Unicidad AT y NT
“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt 6:4; cf. Gn 2:24).
“El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro
Dios, el Señor uno es” (Mr 12:29).
“Dios es uno” (Gá 3:20).
“Dios es uno” (Stg 2:19).
Evidencias de pluralidad en el AT
La unicidad no excluye pluralidad. Compare Dt 6:4 con Gn 2:24.
Gn 1:1-3: La presencia del Espíritu. Gn 1:26: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”.
Gn 3:22: “Y dijo Jehová: He aquí el hombre es como uno de nosotros...”
Gn 11:7: “Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua...”. Is 6:8: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?”. Is 63:7-10: Menciona a Jehová, “el ángel de su faz” y su “Santo Espíritu”.
Referencias trinitarias en el NT
Revelación del Espíritu Santo en forma de paloma, palabras del Padre, y presencia del Cristo encarnado:
Mt 3:16, 17; Mr 1:10, 11; Lc 3:21, 22; véase 2 P 1:17.
Se destaca el papel salvífico de los miembros de la Trinidad: “Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (1 P 1:2).
Referencias trinitarias en el NT
“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2 Co 13:14).
“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo”.
“Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”.
Fórmula trinitaria
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre [gr. ónoma] del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mt 28:19).
Se mencionan tres personas divinas pero consideradas como un solo nombre.
La Trinidad en el Nuevo Testamento
“En conclusión, el NT no ha dado consideración extensa a la doctrina de la Trinidad como tema teológico. No obstante disponemos de una amplia evidencia de que la realidad de la naturaleza trinitaria del único Dios cristiano es una enseñanza bíblica. En la Escritura Dios ha revelado su naturaleza trascendente como Trinidad: tres Personas divinas distintas que actúan directa e históricamente en la historia y constituyen el único Ser trinitario divino”. TTA, 158.
Características generales de la Deidad
Según Whidden, et al, La Trinidad, Dios es...
(a) personal, pero presente en todas partes en su universo creado
(omnipresente – Sal. 139:7-12);
• (b) conoce todo (omnisciente – Sal. 139:1-4);
• (c) todopoderoso (omnipotente – Mat. 19:26);
• (d) desde “el siglo y hasta el siglo” (eterno – Sal. 90:2);
• (e) inalterable en su naturaleza y carácter (inmutable – Mal. 3:6);
• (f) justo y bueno (bondadoso – Sal. 145:9; 19:7-9);
• (g) un ser de amor (amor perfecto, abnegado – 1 Juan 4:8).
La deidad plena del Cristo
Is 9:6: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.
Mi 5:2: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.
La deidad plena del Cristo
Jn 1:1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.
•Jn 1:18: “Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El le ha dado a conocer” (LBA).
•Jn 8:58: “Antes que Abraham fuese, yo soy”. Cf. Éx 3:14.
“Pero El les respondió: Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo. Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios”.
“Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios”.
“Entonces Tomás respondió y le dijo: !Señor mío, y Dios mío!”
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
Heb 1:1-3: Cristo es “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su substancia”.
Ap 1:12-17. Especialmente v. 17: cf. Isaías 44:6: “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (véase Is 41:4, 44:6; 48:12).
La deidad y personalidad del Espíritu
Hch 5:3-4: “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?... ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios”.
Ef 4:30 (personalidad): “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.
Mt 12:31-32: “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”.
1 Co 12:11: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”.
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. Ro 8:26: “El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
“ Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”.
“La Escritura atribuye otras actividades al Espíritu que son altamente personales o interpersonales: enseñar (Juan 14:26), dar testimonio (Juan 15:26; cf. Rom. 8:16), convencer de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8); guiar a la verdad, hablar, oír y decir (v. 13); glorificar a Dios, tomando y diciendo (v. 14). Todas éstas indican enfáticamente la naturaleza personal e interactiva de una persona divina”.
Uso de monogenés (único) y protótokos (primogénito)
Protótokos: Cuando se aplica a Jesús, se refiere a una posición de privilegio, honor, dignidad. Referencias: Lc 2:7; Ro 8:29; Col 1:15, 18; Heb 1:6; 11:28; 12:23; Ap 1:5 (cf. Sal 89: 27, 37).
Monogenés: Aplicado a Cristo, se refiere a la singularidad de Cristo como Hijo encarnado. Lc 7:12; 8:42; 9:38; Jn 1:14, 18; 3:16, 18; Heb 11:17 (Gn 22:2); 1 Jn 4:9.
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- Teología Flowchart on Mapa 3 Sistemática, created by Gerson Eleazar Arias García on 17/11/2022.
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