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Los productos de inversión más comunes se dividen en
productos de renta fija, de renta variable y productos de seguro.
• PRODUCTOS DE RENTA FIJA
La inversión en renta fija supone que estamos comprando
deuda y con ello prestando nuestro dinero a quien la emite.
Así pues, nos convertimos en acreedores de la entidad emisora.
Finalizado el plazo del contrato, deberán devolvernos el dinero
prestado junto con los intereses (cupones)fijados en el
contrato.
Es importante saber que renta fija no quiere decir rentabilidad
fija, ni que no exista riesgo, pues puede ocurrir que el emisor
de la deuda no pueda hacer frente al pago de sus obligaciones,
ya sea el pago de cupones e incluso la devolución del capital
prestado. La liquidez de estos productos se obtiene una vez que
el consumidor da a la entidad la orden de su venta.
Los productos de renta fija pueden ser de deuda pública y de
deuda privada.
Los productos de Deuda públicason títulos o valores que emiten
el Estado, las comunidades autónomas y otros organismos
públicos para financiar su déficit. Estos productos son:
Letras del Tesoro: son activos emitidos por el Tesoro
público a corto plazo (a 3, 6, 12 y 18 meses) y siempre
al descuento. Esto significa que se descuenta al inversor
el importe de los intereses en el momento mismo de la
compra. Ej.: si la inversión a un año es de 2.000 euros y la
rentabilidad ofrecida es del 3% (60 euros) el inversor sólo
habrá de abonar en el momento de la compra 1.940 euros.
Bonos y Obligaciones del Estado: los bonos son productos
a medio plazo (3 y 5 años) y las obligaciones a largo
plazo (10,15 y 30 años). Son emitidos por los organismos
públicos para la financiación de un proyecto. Devengan
una rentabilidad fija que se abona al inversor por cupones
(intereses) anuales.
Las comunidades autónomas y las corporaciones locales
emiten valores a corto y largo plazo. Son productos
similares a la deuda del Estado. Por ser emisiones de deuda
procedente de organismos públicos, estos productos,
especialmente las Letras del Tesoro, son más seguros que
otros productos de renta fija.
Los productos de deuda privada son títulos o valores
emitidos por empresas del sector privado para su
financiación a corto o largo plazo. En general, a diferencia
de la deuda pública, la seguridad de nuestra inversión en
deuda privada dependerá de la solvencia de la empresa.
Todas las empresas que emiten deuda están obligadas a
registrarla en la Comisión Nacional del Mercado de Valores
(CNMV).
Hay una gran diversidad de productos, de diferente
complejidad. Entre los más comunes:
Pagarés de Empresa: son valores emitidos por las empresas
para su financiación a corto plazo. Como las Letras del
Tesoro, se emiten al descuento.
Bonos y obligaciones simples: son valores emitidos a medio
y largo plazo. Para valorar su seguridad y su rentabilidad se
debe tener cuenta en primer lugar la “calidad” de la empresa,
y después los demás aspectos: fecha de vencimiento, tipo
de interés, la periodicidad de los cupones y, en su caso, las
cláusulas de amortización.
Obligaciones subordinadas: computan como recurso
propio de la entidad y se emiten para mejorar su solvencia.
Puede resultar una inversión rentable, pero hay que saber
que en caso de quiebra de la empresa, según la regla de
prelación de créditos, el titular de la obligación subordinada
(el inversor-consumidor) sería el último en cobrar, sólo por
delante de los accionistas.
Participaciones preferentes: son un producto muy similar a
las obligaciones subordinadas. La rentabilidad ofrecida está
condicionada a la obtención por la empresa de beneficios
para su distribución. Es un producto perpetuo (no tienen
fecha de vencimiento) y cotizan en el mercado secundario
AIAF (mercado distinto al de la “Bolsa”). Su denominación
“preferente” no debe inducir a engaño, ya que, como en
las obligaciones subordinadas, en caso de insolvencia de la
empresa, el consumidor sería uno de los últimos en cobrar.
Bonos estructurados o indexados: el consumidor asume un
alto riesgo de perder el capital invertido si no existe garantía
de capital. Es un producto complejo y su rentabilidad está
condicionada a la evolución de un índice fijado de antemano.
Bonos convertibles y/o canjeables: permiten al inversor
cambiar estos títulos por acciones de la empresa en una fecha
determinada. Pagan intereses mediante cupones periódicos
hasta una fecha de conversión o de canje, llegada la cual el
consumidor puede hacer el canje (con lo que recibirá un
número determinado de acciones por cada bono) o dejarlo
estar, manteniendo las obligaciones hasta la siguiente fecha de
conversión o canje.
Antes de decidirse a invertir en deuda privada conviene estar
seguro de la “calidad” de la empresa, así como de las características
(seguridad, liquidez, rentabilidad, garantía) de cada producto. Tan
importante es esto como consultar previamente en la Comisión
Nacional del Mercado de Valores (www.cnmv.es) si esa emisión de
deuda ha quedado registrada en este organismo.
• PRODUCTOS DE RENTA VARIABLE
Al invertir en renta variable estamos comprando títulos de
propiedad de la empresa. La rentabilidad de la inversión estará
ligada a que la empresa obtenga beneficios y reparta dividendos.
En general, la renta variable siempre es una inversión arriesgada
ya que la rentabilidad es incierta, pudiendo resultar superior a
lo esperado, inferior, o incluso llegar a perder el capital que se
invirtió. La liquidez de estos productos se obtiene una vez que
el consumidor da a la entidad la orden de su venta.
Los principales productos de renta variable son las acciones y
los fondos de inversión.
Acciones. Convierten a quien las adquiere en propietario de una
parte de la empresa. En virtud de ello, el consumidor obtiene
dos tipos de derechos: políticos, que le permiten asistir y votar
en Juntas Generales o impugnar acuerdos, y económicos, por los
cuales puede obtener dividendos(parte de los beneficios de
la empresa) y plusvalías(incremento del valor de las acciones
en el momento de su venta sobre el precio de compra).
Hay que contar con que se pueden producir minusvalías
(pérdida del valor de las acciones). La cotización a la baja de
las acciones constituye su principal riesgo y ello afecta a la
seguridad de la inversión. Esto debe tenerse en cuenta antes
de su compra, pues si usted se viera obligado por necesidad a
venderlas cuando están a la baja, podría perder una parte, o
incluso todo el capital invertido. Por ello, si no se quiere asumir
muchos riesgos, la compra de acciones debe hacerse pensando
en una rentabilidad a largo plazo.
En cuanto a su fiscalidad, los rendimientos de las acciones se
consideran rendimientos de capital mobiliario y se integran
en la base imponible del ahorro en la declaración del IRPF.
Además, los dividendos están sujetos a retención (actualmente
el 21%).
Fondos de inversión. Son patrimonios formados a partir
de las aportaciones (suscripciones)de un gran número
de personas que deciden invertir su dinero en activos
fi nancieros (bonos, acciones, etc.). El resultado de la
inversión dependerá de cómo evolucionen esos activos.
La inversión se hace mediante la compra de suscripciones.
Los inversores tienen la condición de partícipesdel fondo.
La rentabilidad (plusvalías) -y también las pérdidas-, será
proporcional a las suscripciones adquiridas. La rentabilidad
fi nal puede verse afectada por las comisiones de gestión,
depósito y otras que se han de abonar a la entidad gestora
del fondo.
Los hay de diversos tipos: Fondo de Inversión Mobiliario,
que pueden invertir en activos fi nancieros en renta fi ja
o variable, lo que afecta al nivel de riesgo; Fondo de
Inversión Inmobiliario(invierten en inmuebles); Fondo
de Inversión Garantizado(garantizan la inversión siempre
que se recupere a la fecha de vencimiento del fondo) y
Fondos de Inversión Libre, que invierten en cualquier
tipo de producto. Algunos de estos fondos, como el
último, son productos muy complejos, por lo que se
debe investigar a fondo sobre sus características.
Fiscalmente, las plusvalías y las minusvalías tributan en la
base imponible del ahorro en la declaración de la renta.
• PRODUCTOS DE SEGURO
En nuestros días son muchos los ciudadanos preocupados por
la seguridad de su pensión de jubilación y por su cuantía. Debido
a ello está incrementándose exponencialmente la oferta de
este tipo de productos por las entidades bancarias y financieras.
Debemos, pues, prestar mucha atención y tratar de disponer de
antemano de la mayor información posible antes de decidirnos a
contratar alguno de ellos. Los principales son:
Plan de Pensiones
Es un seguro en el que el consumidor va haciendo aportaciones
económicas que se acumulan en forma de ahorro (derechos
consolidados).Las cantidades aportadas se invierten por la
entidad en activos financieros (de renta fija o variable). Estas
inversiones en activos son la base de la rentabilidad del producto.
El plan de pensiones se contrata para cubrir una serie de
contingencias (jubilación, incapacidad laboral permanente,
invalidez, fallecimiento, dependencia severa o gran dependencia).
El consumidor titular del seguro percibirá el ahorro acumulado
y la rentabilidad, a su elección, en un pago único, o en forma de
renta con la periodicidad que se haya pactado.
Uno de los inconvenientes del producto es que no ofrece
liquidez. Solo se puede rescatar cuando se ha producido la
contingencia y, excepcionalmente, por enfermedad grave o por
ser el consumidor parado de larga duración.
Planes de Jubilación
Un plan (o seguro) de jubilación es un seguro de vida mixto
(jubilación + fallecimiento). El consumidor, mediante aportaciones
(primas)periódicas, va constituyendo un capital que percibirá a
la hora de su jubilación. Dicho capital se puede recuperar de una
única vez, en forma de renta por un periodo de tiempo o con
carácter vitalicio.
La entidad que gestiona el seguro puede invertir ese dinero en
activos de renta fija o variable. En caso de quiebra o concurso de
la entidad, el capital no está garantizado por un fondo de
garantía.
A diferencia de los planes de pensiones, los de jubilación tienen
liquidez, esto es, pueden rescatarse en cualquier momento (no
hay que esperar a la edad de jubilación), aunque las compañías
suelen penalizar el rescate anticipado con comisiones (esto
deberá constar en el contrato). En ocasiones, se permiten
rescates parciales sin penalización.
El plan de jubilación no permite desgravaciones
fiscales.El rendimiento se considera rendimiento
del capital mobiliario, por lo que se integra en la base
imponible del ahorro en la declaración de la renta. Las
percepciones en forma de renta periódica están sujetas a
una retención del IRPF.
Seguros de Ahorro
Con los seguros de ahorro el consumidor (asegurado)se
asegura un capital y una determinada rentabilidad en un plazo
determinado. Aunque puede parecerse a un depósito a plazo, se
diferencia de este en que en los seguros de ahorro se hacen
aportaciones periódicas. Se diferencian también por su liquidez,
su fiscalidad y la garantía.
Los hay de diversos tipos. Entre ellos, están los PPA (Planes
de Previsión Asegurados) que se asemejan a los planes
de pensiones, ya que con ellos sólo se cubren las mismas
contingencias: jubilación, fallecimiento, incapacidad laboral
permanente y dependencia.
Son productos que no tienen liquidez.El capital y
la rentabilidad se perciben solo cuando se produce la
contingencia, si bien caben excepciones: enfermedad grave
y desempleo de larga duración.
La prestación puede recibirse en forma de capital en un
pago único, en forma de renta, o mediante una fórmula
mixta: una primera entrega de capital y después en forma
de renta.
En cuanto a la fiscalidad,la prestación del PPA es similar
a la de los planes de pensiones, esto es, las aportaciones
(primas)pagadas se reducen en la base imponible del
IRPF del mismo año, con los límites legales establecidos.
Las inversiones en seguros de ahorro no están
garantizadaspor un fondo de garantías.
Otro producto son los PIAS (Planes Individual de
Ahorro Sistemático). Es un seguro con el que se pretende
complementar la jubilación. El consumidor asegurado,
mediante el pago de primas periódicas constituye una
renta vitalicia asegurada, que podrá percibir a la edad
pactada en el contrato de seguro. En este sentido funciona
de manera similar al plan de jubilación.
Como el plan de jubilación, es un producto con liquidez
a partir del primer año. En cuanto a su fi scalidad, las
primas aportadas no reducen la base imponible del
IRPF.
Los rendimientos generados (diferencia entre el valor de
la renta y la suma de las primas abonadas a lo largo del
contrato) no pagan impuestos a condición de que la renta
vitalicia se empiece a cobrar transcurridos 10 años desde
que se abonó la primera cuota, el tomador, asegurado y
beneficiario sean la misma persona y las primas pagadas no
superen los 8.000 euros al año y los 240.000 euros totales.
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- secundaria EDUCACIÓN FINANCIERA (PRINCIPALES PRODUCTOS DE INVERSIÓN) Note on Untitled, created by vantonyainhara on 09/07/2014.
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